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Razón de Estado

  • Joaquín Narro Lobo

  • Joaquin R Narro Lobo
  • La educación desde los derechos humanos

No suelo mezclar mis actividades profesionales particulares con mis reflexiones en esta columna. Entiendo perfectamente las dimensiones de mi ejercicio profesional y de mi ejercicio editorial. Sin embargo, y por ser una cuestión en la que convergen convicciones personales y profesionales con lo que considero como necesidades fundamentales de y para la sociedad, me atrevo a utilizar este espacio para comentar una reunión que apenas hace unos días sostuvimos la Secretaría de Educación Pública, la Secretaría de Salud, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Convocados por la SEP y el Conapred, distintas instancias de Gobierno, ciudadanas, de la academia y la CNDH, nos reunimos para plantearnos los desafíos que las nuevas reformas e iniciativas – particularmente la que tiene que ver con matrimonio igualitario – implican en el rediseño de los planes y programas de estudio de primaria y secundaria. Sin lugar a dudas, y a pesar de que la iniciativa presidencial aún no pasa a discusión y votación en las Cámaras, el gesto de la Secretaría de Educación Pública es algo que debe tomarse en cuenta como una muestra de voluntad de asumir la educación como una plataforma desde la que se construyan los nuevos valores sociales que la actualidad impone.

Más allá del contenido de esta primera reunión, lo que quisiera traer al centro de la discusión es la relevancia de entender dos conceptos fundamentales para el desarrollo de las personas y que en su mezcla pueden modificar comportamientos, aspiraciones y valores: educación y derechos humanos. Mientras que la educación ha sido, desde siempre, el gran mecanismo para imponer a una comunidad el “deber ser” desde lo social, los derechos humanos se han convertido como el gran mecanismo para proteger a las personas de los abusos que desde el Gobierno se puedan cometer.

En la construcción de una nueva sociedad a partir de grandes reformas que pretenden hacer la vida política de las personas más democrática, incluyente y transparente, educación y derechos humanos, así como educación de y para los derechos humanos, no pueden estar ausentes. El próximo 10 de junio se cumple el quinto aniversario de la reforma constitucional en derechos humanos, quizás la más trascendental de los últimos tiempos, y uno de sus grandes pendientes radica justamente en aterrizar los derechos fundamentales de las personas como eje de cualquier plan o programa educativo.

Es necesario que, aprovechando la apertura mostrada por la Secretaría de Educación Pública para revisar planes y programas de estudio, se incorpore el enfoque de promoción, respeto, garantía y protección a los derechos humanos sin cortapisas ni restricciones. El momento por el que atraviesa el país es una coyuntura que debe servir para entender, de una vez y para siempre, que los derechos humanos no son cuestión de ideología u opinión, sino elemento fundamental de la dignidad humana. Esto solo será una realidad cuando se construya una educación desde los derechos humanos.
Joaquin.narro@gmail.com

Twitter @JoaquinNarro