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¿Realmente están subsidiadas nuestras gasolinas?

  • Alejo Martínez

  • Alejo Martínez

A un cuando nunca se ha aclarado cuál es la metodología que utiliza nuestro Gobierno, para sostener que los precios de las gasolinas que se venden en México están subsidiados, quisiera tomar como punto de referencia un dato consignado en su columna del 6 de enero en El Financiero por Pablo Hiriart, quien se afana ahí por justificar el ahora sí bien llamado gasolinazo. El talentoso periodista sostiene que el promedio internacional del precio de la gasolina (sin especificar alguna en particular), es de 23.30 pesos el litro, mientras que en México se vende a 15.99 pesos.

Supongo que es partiendo de ese tipo de datos de donde se obtiene el desmesurado cálculo del monto de los subsidios que se dice, han sido otorgados y de que solo con 200 mil millones de pesos se podría evitar el gasolinazo. Sería un subsidio de 7.31 pesos por cada litro, casi la mitad de su actual costo. Tengamos en cuenta que el precio de 15.99 es el que corresponde al promedio nacional de la Magna, pero la Premium en el exDF nos cuesta ya 18.20 pesos.

¿Pero en verdad se trata de un subsidio? ¿Es válido hacer un cálculo en función del precio internacional promedio? ¿No tienen nada que ver nuestro bajo costo de producción del petróleo ni el escandaloso nivel de costos, de corrupción y de falta de productividad laboral en que incurre Pemex? Hasta hace muy pocos años el costo de extracción de petróleo rondaba los 6 dólares. por barril y la mezcla mexicana se vendía a unos 90 dólares. El margen de ganancia era gigantesco. El pasado viernes 6 la mezcla mexicana se cotizaba en 46.69 dólares. el barril. Sigue quedando un enorme margen de ganancia.

Pero sucede que Pemex opera con un brutal grado de corrupción e improductividad. Refinar gasolinas en México nos resulta mucho más costoso que traerlas importadas. Pemex en general constituye un verdadero paradigma de ineficiencia y desperdicio, pero limitémonos aquí solo a algunos datos sobre Pemex Refinación: en términos de promedio mundial utiliza 1.5 veces más energía para operar e incurre 7.7 veces más en paros no programados y para colmo, emplea 5.3 empleados para producir la misma cantidad de KEDCs que genera uno solo.

El KEDC es la unidad de medida que se utiliza para hacer comparable la productividad de las refinerías, ya que permite asignar un valor equivalente a los distintos productos que se destilan, lo cual hace evidente que emplear a 5.3 trabajadores por lo que realiza uno solo, es uno de los excesos o corrupciones que contribuyen a explicar el que Pemex refinación ostente un muy prolongado historial de cuantiosas e injustificables pérdidas.

Aún desde la época en que las refinerías en el mundo estaban en jauja de ganancias, las seis nuestras ya perdían. Pero tomemos aquí solo las desmesuradas pérdidas de los últimos 6 años: entre 2010 y 2015 Refinación ha perdido en promedio, según datos de la Cofece, ¡111 mil millones de pesos cada año! Eso es cerca de 3 veces el subsidio a la UNAM, cuando se trata de una institución que debiera estar ganando bastante dinero, como sucede con la refinería de Deer Park en Texas, de la que Pemex a través de PMI es propietaria del 50 por ciento, pero por fortuna está impedida para administrarla, ya que quien se encarga de ello es su socia, la petrolera anglo-holandesa Shell y es de donde importamos buena parte de las gasolinas que consumimos, después de suministrarle el crudo, de generar empleos en EU, de pagar ahí cuantiosos impuestos y de asumir costos tanto aduanales como de transporte de ida y vuelta. Pero ahí Pemex obtiene jugosas ganancias en abierto contraste con las pérdidas de aquí.

Hay muchos renglones más de corrupción y despilfarro impresionantes, pero solo queda espacio para cerrar, exponiendo que el cálculo del precio de nuestras gasolinas debiera establecerse en función de la vital competitividad de nuestro aparato productivo, para lo cual de ninguna forma es procedente ni sensato, tomar como punto de referencia el promedio mundial de precios, sino el de una canasta ponderada en función de nuestros intercambios comerciales. El hecho de que en esa materia tengamos una vinculación cercana al 80 por ciento con EU y que ellos mantengan un precio considerablemente inferior al nuestro, implica un enorme castigo a la competitividad de nuestro aparato productivo y con ello al empleo, al ingreso y bienestar de la población y a nuestro potencial de desarrollo.
amartinezv@derecho.unam.mx

@AlejoMVendrell
Alza en gasolinas empeorará nuestro preocupante déficit de cuenta corriente.