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Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

En el cristianismo, la maldición de Caín y la marca de Caín se refieren a los pasajes bíblicos del capítulo 4 del Libro del Génesis, donde Dios declaró que Caín, el primogénito de Adán y Eva, estaba maldito y colocó sobre él una marca como advertencia de que cualquiera que matara a Caín provocaría la venganza de Dios. La Biblia se refiere a la maldición de Caín en el capítulo cuarto del Libro del Génesis. En este capítulo se habla de Caín y Abel, hijos de Adán y Eva. Caín, el mayor, araba los campos mientras que Abel cuidaba rebaños. Finalmente cada uno de los dos hermanos hizo un sacrificio a Dios; Caín sacrificó el fruto de su cosecha y Abel sacrificó los mejores animales de su rebaño. Como Dios aceptó el sacrificio de Abel, pero no así la ofrenda de Caín, éste se enojó muchísimo y mató a Abel en el campo. Cuando Dios pidió explicación a Caín por la muerte de Abel, Dios le maldijo diciendo: ¿Qué has hecho? ¡Escucha! La sangre de tu hermano clama desde el suelo. Ahora estás maldito y la tierra, que abrió su boca para recibir la sangre de tu hermano rechazará tu mano. Cuando trabajes la tierra, no te dará fruto. Vagarás eternamente sobre la tierra. En un acto de ironía la maldición de Dios estaba dirigida estrictamente a arrebatar a Caín el beneficio de su principal habilidad, la agricultura. Cuando Caín afirmó que cualquiera que lo encontrara lo mataría, Dios le respondió: ‘No será así; si alguien mata a Caín, será vengado siete veces”. Y Dios puso una marca en Caín para que quien quiera que se encontrase con él no lo matara. Y Caín salió de la presencia del Señor y habitó en la tierra de Nod, al oriente de Edén. No hay un consenso establecido sobre el significado original y el simbolismo de la maldición y la marca de Caín. Dado que el nombre Caín (o Cayin en hebreo, de una raíz afín a lanza), es la base de la palabra kenita (“Ceneo”, patronimio de Cayin en hebreo), algunos investigadores han especulado que la historia y maldición de Caín puede haber surgido en origen como una condena y oposición al pueblo de los kenitas. Sin embargo, por lo general, en la Biblia los kenitas son descritos en términos favorables y parecen haber tenido una influencia importante en los comienzos de la religión hebrea, por lo que la maldición no parece estar justificada sobre ellos. Tampoco existe un consenso claro sobre lo que podría ser la “marca de Caín”. La palabra owth del Génesis ha sido comúnmente traducida como marca, pero también podría significar una señal, una profecía, una advertencia o un recuerdo. En la Torá, esa misma palabra se utiliza para describir las estrellas como señales y profecías. El arco iris en el texto bíblico es el “owth” (señal) del fin del Diluvio, así como la circuncisión de Abraham o los milagros realizados por Moisés ante el faraón. De esta forma en la Biblia solo se afirma de forma explícita que la función de la marca era una señal o advertencia, no la forma que tenía la marca en sí. Aquellos que interpretan que la señal de Caín es un signo físico no están de acuerdo. Históricamente algunos cristianos racistas de América y Europa a menudo asumieron que la “marca de Caín” era la piel negra, y que los descendientes de Caín eran negros y seguían bajo la maldición. Aceptando la teoría de que Dios había maldecido a las personas negras, algunos han utilizado la maldición de Caín como una justificación bíblica para el racismo. Estas interpretaciones raciales y étnicas de la maldición y la marca han sido progresivamente abandonadas incluso por los teólogos más conservadores desde mediados del siglo XX, aunque la teoría sigue siendo sostenida por grupos supremacistas cristianos. Aparte de la piel negra, se han desarrollado otras teorías sobre la posible manifestación de la marca: en ocasiones se ha dicho que era la lepra, la sarna, el herpes y otras enfermedades cutáneas. También se dice que la marca consistió en un rostro monstruoso o incluso cuernos. Otros pueblos y minorías en ocasiones han sido acusados de pertenecer a la “raza de Caín”, como agotes de Navarra o los gitanos, estos últimos debido a su naturaleza nómada, se dice heredaron de la maldición de Caín, quien, sin embargo, en la Biblia es referido como el primer edificador de una ciudad. El Zohar, un texto judío, afirma que la marca de Caín era la letra hebrea “wav”.
De acuerdo con algunos investigadores algunas de las primeras interpretaciones de la Biblia en el cristianismo sirio combinaban la maldición y la marca de Caín, e interpretaban la maldición como la piel negra. Interpretaban que al sentirse Caín rechazado y según el texto bíblico “su rostro se ensombreció” y que el cambio de color de la piel de Caín se hizo permanente. Efrén el Sirio afirma que Abel era brillante como la luz/pero su asesino (Caín) era oscuro como la oscuridad. En el cristianismo armenio, en el llamado “Libro de Adán” (siglo V-VI d. C.) está escrito: “Y el Señor estaba enfurecido con Caín. Tocó el rostro de Caín con lluvia, que se ennegreció como carbón, y su rostro se quedó negro”. El libro irlandés “Saltairna Rann” (El Salterio en Verso, 988) muestra al arcángel Gabriel anunciando a Adán “El oscuro e irresponsable Caín va a matar a Abel” Según la beata y mística católica Anne Catherine Emmerich: “Los descendientes se hicieron cada vez más oscuros. Los hijos de Ham, hijo de Noé, eran más morenos que los de Shem. Las razas más nobles son siempre de color más claro. Quienes heredaron la marca (de Caín) engendraban hijos con la misma marca, y a medida que su corrupción se incrementaba, la marca también se incrementó hasta cubrir todo el cuerpo y la gente se volvió cada vez más oscura. Pero al principio no existía gente completamente negra, las personas se volvieron negras progresivamente”.

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