imagotipo

Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

En historia se identifica con el nombre de Holocausto (traducido como “La Catástrofe) — a lo que técnicamente también se conoce, según la terminología nazi, como “solución final“ —en alemán, Endlösung— de la “cuestión judía”, es decir, el genocidio en el que aproximadamente seis millones de judíos fueron asesinados por el régimen nazi, bajo el mando de Adolf Hitler, y sus colaboradores. Los asesinatos tuvieron lugar a lo largo de toda la Alemania nazi y los territorios ocupados por los alemanes, que se extendían por la mayor parte de Europa. Entre los métodos utilizados estuvieron la asfixia por gas venenoso, los disparos, el ahorcamiento, los trabajos forzados, el hambre, los experimentos pseudocientíficos, la tortura médica y los golpes. La decisión nazi de llevar a la práctica el genocidio fue tomada entre fines del verano y principios del otoño de 1941 y el programa genocida alcanzó su punto culminante en la primavera de 1942 —desde finales de 1942, las víctimas eran transportadas regularmente en trenes de carga, especialmente conducidos a campos de exterminio donde, si sobrevivían al viaje, la mayoría eran asesinados sistemáticamente en las cámaras de gas—. A cargo de su planificación, organización administrativa y supervisión estuvo Heinrich Himmler. Por lo demás, fue la repetida retórica antisemita de Adolf Hitler la que incentivó la ejecución de las matanzas, que además contaron directamente con su aprobación. De esta forma, entre 1941 y 1945, la población judía de Europa fue perseguida y asesinada sistemáticamente, en el mayor genocidio del siglo XX. Sin embargo, este exterminio no se limitó sólo a los judíos, sino que los actos de opresión y asesinato se extendieron a otros grupos étnicos y políticos. Cada brazo del aparato del Estado alemán participó en la logística del genocidio, convirtiendo al Tercer Reich en un “Estado genocida”. Las víctimas no judías de los nazis incluyeron a millones de polacos, comunistas y otros sectores de la izquierda política, homosexuales, gitanos, discapacitados físicos y mentales y prisioneros de guerra soviéticos. En total, un mínimo de once millones de personas murieron, de ellas, un millón habrían sido niños. De los aproximadamente nueve millones de judíos residentes en Europa antes del Holocausto, aproximadamente dos tercios fueron asesinados. La maquinaria del Holocausto tenía una red de aproximadamente 42 mil 500 instalaciones por toda Europa para confinar y matar a sus víctimas y contó con la participación directa de entre 100 mil y 500 mil personas para su planificación y ejecución. Por otro lado, a lo largo del Holocausto se produjeron episodios de resistencia armada contra los nazis. El ejemplo más notable fue el Levantamiento del Gueto de Varsovia de 1943, cuando miles de combatientes judíos mal armados se enfrentaron durante cuatro semanas a las SS. Se estima que entre 20 mil y 30 mil judíos participaron en Europa del Este en los movimientos partisanos creados durante la Segunda Guerra Mundial en los países ocupados por Alemania, que contaron con millones de guerrilleros. Los judíos franceses también tuvieron gran actividad en la Resistencia francesa. En total, se produjeron alrededor de un centenar de levantamientos judíos armados. La Unión Europea sancionó una ley que entró en vigor a finales de 2007 penando el Negacionismo del Holocausto y de todos los demás crímenes nazis; además, creó en 2010 la base de datos Infraestructura europea para la investigación del Holocausto, destinada a reunir y unificar toda la documentación y archivos que conciernen al genocidio. Por otro lado la ONU rinde homenaje a las víctimas del Holocausto desde 2005, habiendo fijado el 27 de enero como “Día Internacional de la Memoria de las Víctimas del Holocausto”, dado que ese día de 1945, el Ejército Rojo liberó el campo de concentración de Auschwitz. Los primeros en usar el término “Holocausto” fueron los historiadores judíos de finales de la década de 1950; la generalización de dicho término se produjo a finales de los años 60. La palabra “holocausto” proviene de la traducción griega del texto masorético conocida como “Versión de los setenta”, en la que el término olokaustos ‘completamente’, y ‘quemado’ se traduce en una palabra hebrea que se refiere a un sacrificio consumido por el fuego. También se utiliza para nombrarlo el término Shoá (Shoah o Sho’ah), término proveniente del hebreo cuyo significado es “catástrofe” La palabra forma parte de la expresión Yom ha-Sho’ah, con la que se nombra en Israel al día oficial de la Memoria del Holocausto. En yidis para referirse al Holocausto se emplea la expresión hurb’neiropa, y ella posee el significado de “Destrucción [de las comunidades judías] de Europa”, incluyendo esto también la cultura de las mismas.
En cuanto a la historia del uso del término “holocausto”, desde el siglo XVI se empleó la expresión holocaust en el idioma inglés para catástrofes extraordinarias de incendios con gran cifra de víctimas. En el siglo XVIII la palabra adquiere un significado más general de muerte violenta de gran número de personas. Antes del genocidio judío perpetrado por los nazis, Winston Churchill usó la expresión holocaust en su publicación “El mundo en crisis” en referencia al genocidio armenio en Turquía.

PREGUNTAS:
RESPUESTAS DEL ANTERIOR: