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Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

La Fontana di Trevi es la mayor (con cerca de 40 metros de frente), más ambiciosa y más famosa de las fuentes monumentales del Barroco en Roma (Italia). Según la actual división administrativa del centro de Roma, está situada en el río de Trevi. La fuente ha estado en obras de restauración hasta el día 3 de noviembre de 2015, día en que se inauguró de nuevo. La fuente está situada en el cruce de tres calles (tre vie), marcando el punto final del Aqua Virgo (en italiano, Acqua Vergine), uno de los antiguos acueductos que suministraban agua a Roma. Con la supuesta ayuda de la Virgen, los técnicos romanos localizaron una fuente de agua pura a sólo 22 km de la ciudad (escena representada en la actual fachada de la fuente). Esta Aqua Virgo corría por el acueducto más corto de Roma directamente hasta los Baños de Agripa y fue usada durante más de cuatrocientos años. El golpe de gracia a la vida urbana de la Roma clásica tardía fue la rotura de los acueductos por parte de los asediadores godos. Los romanos medievales quedaron reducidos a sacar el agua de pozos contaminados y del río Tíber, que también se usaba como cloaca. La costumbre romana de construir una bella y hermosa fuente al final de los acueductos que traían agua a la ciudad fue resucitada en el siglo XV, con el Renacimiento. En 1453, el papa Nicolás V terminó de reparar el acueducto Aqua Virgo y la fuente que construyó al final fue una simple pila, diseñada por el arquitecto humanista Leon Battista Alberti, para anunciar la llegada del agua. En 1867 durante la visita de Carlota de México cuando acudió a entrevistarse con el papa Pío IX comenzó a manifestar síntomas de locura y a decir que la querían envenenar y usó la fuente Trevi para tomar agua ya que era la única agua que pensaba que no estaba envenenada. En 1629 el papa Urbano VIII, encontrando la fuente anterior poco dramática, sosa, poco original o poco monumental, pidió a Gian Lorenzo Bernini que esbozase posibles renovaciones, pero el proyecto fue abandonado a su muerte. La contribución duradera de Bernini fue cambiar la situación de la fuente al otro lado de la plaza para que quedase frente al palacio del Quirinal (de forma que el papa también pudiese verla y disfrutarla). Aunque el proyecto de Bernini fue desechado en favor del de Nicola Salvi, hay muchos toques del primero en la fuente tal como fue construida. También existe una maqueta anterior llamativa e influyente hecha por Pietro da Cortona. Los concursos se habían puesto de moda durante el Barroco para rediseñar edificios, fuentes e incluso la plaza de España. En 1730, el papa Clemente XII organizó un concurso sobre la fuente en el que Nicola Salvi perdió, a pesar de lo cual recibió el encargo. Los trabajos empezaron en 1732 y terminaron en 1762, mucho después de la muerte del papa Clemente, cuando el Neptuno de Pietro Bracci fue situado en el nicho central. Las estatuas de la Abundancia y de la Salubridad, en los dos nichos laterales fueron esculpidas por Filippo della Valle. Hay dos hipocampos en la escultura, pero una curiosidad es que uno está calmado y el tritón no tiene que hacer esfuerzo para dirigirlo, en cambio, el otro hipocampo está alterado y el tritón consigue llevarlo con esfuerzo. Esto representa las dos facetas del mar, el mar agitado y el mar pacífico. Salvi murió en 1751, con su obra a medio terminar, pero antes se aseguró de que la fea firma de un barbero no estropease el conjunto, escondiéndola tras una vasija esculpida. La Fontana de Trevi fue terminada en 1762 por Giovanni Pannini, quien sustituyó las suaves alegorías presentes por esculturas planas de Agripay Trivia, la diosa romana. La fuente fue restaurada en 1998: la piedra fue limpiada y se instalaron bombas de circuito cerrado y oxidadores. El 9 de junio de 2012 se desprendieron varios trozos de estuco de los capiteles y los frisos de la fachada. A pesar del pequeño tamaño de los desprendimientos -de 8 cm de largo y 8 cm de ancho-, el incidente preocupó a las autoridades de la ciudad. La fuente fue vaciada y se llevaron a cabo tareas de inspección para comprobar el estado del monumento, que duraron dos meses, hasta agosto de 2012, cuando la fuente fue abierta de nuevo. Se descubrieron muchas fisuras en la piedra, además de hongos, moho y una pátina negra debida a la antigüedad y a la contaminación. Entonces el alcalde de Roma anunció que iba a ser necesaria una restauración global. Se llevó a cabo una intervención de urgencia con un coste de 320 mil, pero la administración pública no podía hacer frente a los 2 millones 500 mil euros que se estimaba que costaría la restauración completa y el ayuntamiento comenzó a buscar patrocinadores privados que estuvieran dispuestos a financiar las obras. Finalmente, fue la firma romana de moda Fendi la que se hizo cargo de los costes de la restauración. Las obras se inauguraron el 30 de junio de 2014. Las obras de restauración se planearon de forma que no impidieran la observación del monumento por parte de los turistas. La fuente se rodeó con paneles de plexiglás que permitían observar la evolución de los trabajos y se instaló una pasarela a pocos metros de las estatuas a la que los turistas podían acceder. También se instaló un pequeño estanque donde podía continuarse la tradición de lanzar monedas al agua de la fuente.