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Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

La Zona del Silencio es un área localizada en la parte central del Bolsón de Mapimí, entre los estados mexicanos de Chihuahua, Coahuila y Durango. El Bolsón de Mapimí está situado en la parte centro-norte de México, a unos 180 kilómetros al noroeste de La Laguna que tiene como ciudades principales a Torreón, Gómez Palacio y Lerdo. Forma parte del Desierto chihuahuense. La Zona del Silencio se encuentra situada entre Durango, Chihuahua y Coahuila. Entre los paralelos 26º y 28º. Su nombre proviene del mito urbano de que las ondas de radio no pueden ser transmitidas de manera normal. En julio de 1970, un misil de pruebas Athena lanzado desde una base militar cerca de Green River (Utah), en dirección al polígono de WSMR, perdió el control y cayó en esta zona. El cohete transportaba dos pequeños contenedores de cobalto 57, un elemento radiactivo. Inmediatamente, un equipo de especialistas llegó para buscar el misil. La búsqueda, por tierra y aire duró tres semanas. Cuando finalmente se localizó el cohete, se construyó una carretera para transportar los restos y una pequeña cantidad de tierra contaminada. Como resultado de las operaciones de rescate de la Fuerza Aérea estadounidense, surgieron varios mitos e historias sobre el área, incluyendo “extrañas anomalías magnéticas que impiden la transmisión por radio”, mutaciones de la flora y fauna o visitas extraterrestres. En la Zona del Silencio también existen áreas con gran concentración de fragmentos de aerolitos, así como especies endémicas, como lo es la tortuga del desierto, reptiles únicos en el mundo y abundantes nopales violáceos. También se puede encontrar especies vegetales como la gobernadora, la sabaneta, ocotillos, magueyes y cactáceas, algunas de ellas endémicas. La fauna incluye liebres y conejos, ratones y ratas canguro, zorros, coyotes y búhos. Al igual que la vegetación, los animales sufren adaptaciones especiales que les permiten vivir en las condiciones adversas de esta árida región. En 1974 se estableció en la zona una reserva de biosfera, que inició bajo la dirección del Instituto de Ecología, con la participación activa del Gobierno del estado de Durango, Conacyt, Inireb, IPN, SEP, Comités Ma B-México y Ma B-E. U., École Normale Supérieure de París, Universidad de Arizona, Musée National d’Histoire Naturelle de París, UNAM y otras organizaciones. Por su parte la anomalía magnética de Kursk (KILÓMETROSA) es una anomalía magnética situada en las óblast rusos de Kursk, Bélgorod, y Vorónezh, donde abundan los minerales de hierro. Es una de la mayores anomalías magnéticas de la Tierra.Fue descubierta en 1733 por un astrónomo ruso llamado PyotrInokhodtsev. Fue en 1883, cuando Nikolai Pylchykov llevó a cabo una serie de 71 observaciones de la KILÓMETROSA, que pusieron de manifiesto que la anomalía se debía a la presencia de mineral de hierro. Posteriormente, se llevaron a cabo investigaciones relativas a las posibilidades económicas de la zona, estas investigaciones fueron llevadas a cabo por Iván Gubkin entre los años 1920-1925, basadas en las posibilidades de hallar petróleo. En 1931 se encontraron grandes cantidades de hierro en la región. Dichas mineralizaciones se extienden sobre un área estimada en 120 mil kilómetros cuadrados. Principalmente se encuentran magnetita y cuarcitas, con rocas metamórficas y granitos del precámbrico. Las reservas de mineral de hierro son estimadas en más de veinticinco mil millones de toneladas de hierro 32-37 por ciento, y más de treinta mil millones de toneladas de hierro 52-66 por ciento. La Anomalía del Atlántico Sur es una región en donde los cinturones de radiación de Van Allen se encuentran a unos cientos de kilómetros de la superficie terrestre. Como resultado en esa región la intensidad de radiación es más alta que en otras regiones. La AAS (Anomalía del Atlántico Sur) o SAA (acrónimo en inglés) es producida por una “depresión” en el campo magnético de la Tierra en esa zona, ocasionada por el hecho de que el centro del campo magnético de la Tierra está desviado de su centro geográfico en 450 kilómetros. Algunos piensan que dicha anomalía es un efecto secundario de una reversión Geomagnética. La “anomalía del Atlántico Sur” es de gran importancia para los satélites y otras naves espaciales que orbitan a cientos de kilómetros de altitud con inclinaciones orbitales de 35° y 60°, ya que estas órbitas llevan a estos satélites a través de la anomalía de manera periódica, exponiéndolos durante varios minutos a una fuerte radiación. La estación espacial internacional, que orbita con una inclinación de 51,6°, requirió de un blindaje extra para afrontar este problema.