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Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

Muchas doctrinas antiguas usaban un grupo de elementos para explicar los patrones en la naturaleza. En este contexto, la palabra elemento se refiere más al estado de la materia, es decir, sólido (tierra), líquido (agua), gas (aire), plasma (fuego) o a las fases de la materia (como en las cinco fases chinas), que a los elementos químicos de la ciencia moderna. En la cultura occidental, el origen de la teoría de los cuatro elementos se encuentra en los filósofos presocráticos y perduraron a través de la Edad Media hasta el Renacimiento, influyendo profundamente en la cultura y el pensamiento europeo. Los estados de la materia, según la ciencia moderna y, en menor grado, también la tabla periódica de los elementos y el concepto de combustión (fuego) pueden ser considerados sucesores de aquellos modelos tempranos. Los indios y los japoneses tenían esos mismos cuatro elementos, más un quinto elemento invisible, el éter. Los chinos distinguían una serie de elementos ligeramente diferentes (que todavía se utilizan en la medicina china tradicional) llamados tierra, agua, fuego, metal y madera, y que eran entendidos como diferentes tipos de energía en un estado de constante interacción y flujo entre unos y otros, en oposición a la noción occidental que los relaciona con las diferentes manifestaciones de la materia. Tales de Mileto propuso como el principio o arché de todas las cosas el agua, después Anaxímenes consideró el aire, Heráclito el fuego y Jenófanes la tierra (Aecio y Sexto Empírico nos transmiten un fragmento (B 27) en el cual Jenófanes dice que la tierra es principio y fin de todas las cosas. Pero Aristóteles había dicho que ningún pensador había atribuido a la tierra el carácter de elemento primordial.). Para Aristóteles el “eter” o quinto elemento es la quintaesencia, razonando que el fuego, la tierra, el agua y el aire eran terrenales y corruptibles, y que las estrellas no podían estar hechas de ninguno de estos elementos, sino de uno diferente, incambiable, y de una substancia celestial. Los pitagóricos utilizaban las letras iniciales de los cinco elementos para nombrar los ángulos de su pentagrama, y los identificaban con los sólidos platónicos. La teoría de las cuatro raíces de Empédocles (cerca del 450 a. C.) es mencionada por Aristóteles: El fuego es a la vez caliente y seco. La tierra es a la vez seca y fría. El agua es a la vez fría y húmeda. El aire es a la vez húmedo y caliente. De acuerdo con Galeno, los elementos fueron usados por Hipócrates cuando describía el cuerpo humano, asociándolos conlos cuatro humores: la bilis amarilla (fuego), la bilis negra o melancolía (tierra), la flema o pituita (agua), la sangre (aire). La palabra éter fue recuperada por físicos del siglo XIX para denominar el medio invisible que llenaba el universo, el éter luminoso. En 1987, el compositor Robert Steadman escribió una sinfonía en la cual cada movimiento representaba las características de los elementos clásicos de la antigua Grecia: aire, agua, tierra y fuego. De un modo más tópico se han tratado en corrientes de la música contemporánea, como la New age (música). La astrología ha usado el concepto de los elementos clásicos desde la Antigüedad hasta el presente. Muchos de los astrólogos modernos usan en sus análisis los cuatro elementos de la antigüedad griega, y además los consideran una parte importante de la interpretación de la carta astral. En la literatura europea, en especial en el teatro del barroco, pueden encontrarse precisas referencias a los cuatro elementos. Por ejemplo en Pedro Calderón de la Barca y William Shakespeare. En el taoísmo hay un sistema similar al de los griegos, que incluye metal y madera, pero excluye al aire. Los cinco planetas mayores están asociados con el nombre de los elementos. Venus es metal. Júpiter es madera. Mercurio es agua. Marte es fuego. Saturno es tierra. La Luna representa el yin y el Sol representa el yang. El yin, el yang y los cinco elementos figuran en el método najia de interpretación I Ching, el más antiguo de los textos chinos, que describe la cosmología y filosofía china. Los pancha maja-bhuta (cinco grandes-elementos), del hinduismo y budismo temprano son: prituí o bhumi (tierra). ap o yala (agua). agní (fuego). vaiú o pávana (aire o viento). akashá (éter). Las tradiciones japonesas usan un grupo de elementos llamados el godai, literalmente ‘los cinco grandes’). Estos cinco son: tierra, agua, fuego, viento y el vacío Estos procedían de las creencias budistas. Los elementos clásicos chinos también son importantes en la cultura japonesa.