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Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

El monasterio de Santa María de la Rábida, comúnmente denominado Monasterio de La Rábida, es un monasterio franciscano en el término municipal de Palos de la Frontera, en la provincia andaluza de Huelva (España). Erigido en los siglos XIV-XV, sobresalen por su interés artístico la iglesia gótico-mudéjar, las estancias decoradas con frescos de Daniel Vázquez Díaz, el claustro y el museo, donde se conservan numerosos objetos conmemorativos del Descubrimiento de América y una escultura de la advocación mariana bajo la que se encuentra el convento, Nª Sª de los Milagros o Santa María de la Rábida, imagen de estilo gótico del siglo XIII aproximadamente, realizada en alabastro. El monasterio tiene dos mil 137 metros cuadrados de extensión y es de planta irregular. A lo largo de sus más de 500 años de historia ha sufrido modificaciones, sobre todo a raíz del terremoto de Lisboa de 1755. En él se hospedó Cristóbal Colón años antes de partir hacia el Nuevo Mundo, cuando aún se encontraba preparando su proyecto. En este monasterio se encuentra enterrado Martín Alonso Pinzón, que falleció a los pocos días del regreso del primer viaje colombino. Asimismo, al regreso de alguna de sus expediciones de conquista, llegaron a este cenobio franciscano Hernán Cortés, Gonzalo de Sandoval y Francisco Pizarro. Por estas razones forma parte destacada del itinerario histórico artístico conocido como los Lugares colombinos. El monasterio fue declarado «Monumento histórico y artístico de la Nación» por Real Orden de 3 de febrero de1856, siendo el tercer monumento nacional en España. Mereció además la declaración de Primer Monumento histórico de los pueblos Hispánicos en 1949. El 28 de febrero de 1992 le fue otorgada por parte de la Junta de Andalucía la “Medalla de Oro de Andalucía”. En la declaración de la IX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Presidentes de Gobierno en La Habana, se reconoció a La Rábida como lugar de encuentro de la Comunidad Iberoamericana de Naciones. Este monasterio ha mantenido siempre fuertes vínculos con los pueblos iberoamericanos. El monasterio se eleva sobre un alcor, que domina la confluencia de los ríos Tinto y Odiel, conocido desde antiguo como “Peña de Saturno”. Sobre los orígenes de “La Rábida” existe una serie de leyendas recogidas en un antiguo códice de fray Felipe de Santiago, 7 en las que se le atribuye unos orígenes legendarios. Según estas leyendas, en tiempos de los fenicios habría existido un altar dedicado a su dios Baal (posteriormente equiparado con Hércules) y más tarde los romanos habrían elegido este mismo lugar para venerar a su diosa Proserpina. Los árabes levantarían aquí un pequeño monasterio con monjes-caballeros similares a los de las órdenes cristianas. Este tipo de monasterio musulmán solía estar en la costa fronteriza y tomaba el nombre de “rábida o rápita” (ribat), de donde le vendría la denominación. Los ascetas musulmanes se perfeccionaban espiritualmente al tiempo que defendían el lugar fronterizo. En el siglo XIII, tras la conquista cristiana, pertenecería ya a los Caballeros Templarios, bajo la advocación de Nuestra Señora de los Milagros. Esta misma tradición cuenta que el propio san Francisco de Asís llegó a este lugar en compañía de doce discípulos para fundar un pequeño y humilde monasterio franciscano. El religioso fray Francisco de Gonzaga, historiador de la orden franciscana (siglo XVI), fijó el origen de la fundación de La Rábida en 1261. Sin embargo, documentalmente, la carta fundacional del convento es una bula del Papa Benedicto XIII, que data del 7 de diciembre de 1412, y que concede a fray Juan Rodríguez y sus compañeros religiosos, moradores del eremitorio de Santa María de La Rábida desde 1403, el permiso pontificio para establecerse en comunidad. Dado el enclave que ocupaba, el lugar fue desde el principio un refugio o fortaleza para defenderse de los ataques frecuentes de los piratas que merodeaban la costa.