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Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

El Nixon Shock fue una serie de cambios llevados a cabo por el presidente estadunidense Richard Nixon a las políticas económicas y de relaciones exteriores del Gobierno de Estados Unidos en 1971.En cuanto a las medidas económicas se incluye la cancelación unilateral de los acuerdos de Bretton Woods con la derogación del patrón oro mediante el implemento del fin de la convertibilidad directa del dólar estadunidense con respecto al oro. En cuanto a las medidas políticas se incluyen los profundos cambios en la relación de Estados Unidos con respecto a la República Popular de China y la República de China. En mayo de 1971 la economía estadunidense tenía por primera vez en lo que iba del siglo XX un déficit en la balanza comercial. Para corregir tal déficit y la baja del valor del dólar se necesitaría abandonar los tratados de Bretton Woods, convirtiendo de esa forma al dólar estadunidense en una moneda fiduciaria, en un momento en que gozaba de una presencia dominante en las finanzas globales. Otro factor importante para este cambio fue que la guerra de Vietnam, tanto en el plano económico como militar, drenaba las reservas estadunidenses. Nixon ordenó el 15 de agosto de 1971 cerrar la ventanilla de cambios de oro por dólares y terminó así con el régimen de libre convertibilidad del dólar y el oro cambiando la historia financiera profundamente de ahí en adelante. Entonces, se tomaron medidas de emergencia en caso de crisis de balanza de pagos y se impuso una sobretasa arancelaria del 10 por ciento a las importaciones. Los acuerdos de Bretton Woods son las resoluciones de la conferencia monetaria y financiera de las Naciones Unidas, realizada en el complejo hotelero de Bretton Woods, (Nueva Hampshire, Estados Unidos), entre el 1 y el 22 de julio de 1944. Allí fue donde se establecieron las reglas para las relaciones comerciales y financieras entre los países más industrializados del mundo. Bretton Woods trató de poner fin al proteccionismo del período 1914-1945, que se inicia en 1914 con la Primera Guerra Mundial. Se consideraba que para llegar a la paz tenía que existir una política librecambista, donde se establecerían las relaciones con el exterior. En los acuerdos también se decidió la creación del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, usando el dólar como moneda de referencia internacional. Dichas organizaciones empezaron a funcionar en 1946. Estados Unidos surgió de la Segunda Guerra Mundial como la economía más fuerte del mundo, viviendo un rápido crecimiento industrial y una fuerte acumulación de capital. Estados Unidos no habían sufrido las destrucciones de la Segunda Guerra Mundial, tenían una industria manufacturera poderosa y se enriquecieron vendiendo armas y prestando dinero a los otros combatientes; la producción industrial de Estados Unidos en 1945 fue más del doble de la producción anual de los años entre 1935 y 1939. Además, por ese entonces en Estados Unidos se concentraba cerca del 50 por ciento del PIB mundial con menos del siete por ciento de la población. Estados Unidos al ser la mayor potencia mundial y una de las pocas naciones poco afectadas por la guerra, estaba en posición de ganar más que cualquier otro país con la liberalización del comercio mundial. Estados Unidos tendrían con esto un mercado mundial para sus exportaciones, y tendrían acceso sin restricciones a materias primas vitales. No hay que olvidar que a pesar de tener más oro, capacidad productora y poder militar que el resto de las naciones juntas, el capitalismo de Estados Unidos no podía sobrevivir sin mercados y aliados. William L. Clayton, el Secretario de Estado para asuntos económicos fue una de las distintas personalidades influyentes en EU en darse cuenta de este punto: “Precisamos de grandes mercados por todo el mundo, donde comprar y vender”. Este pensamiento es coherente con el del Plan Marshall para la reconstrucción europea, que se veía como un mercado natural. Había previsiones de que la vuelta de la paz traería una depresión como la de los años 30 debido a la vuelta de los soldados al mercado de trabajo y el fin de la producción bélica así que el presidente Franklin D. Roosevelt vio en la creación de un orden de posguerra una manera de garantizar la prosperidad de Estados Unidos. Durante la guerra, Estados Unidos imaginaban un orden económico mundial para la posguerra en la que Estados Unidos pudiesen penetrar en mercados que previamente estaban cerrados, así como abrir nuevas oportunidades a las inversiones estadunidenses en el extranjero, eliminando las restricciones de flujo de capital internacional.