imagotipo

Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

Salvador Dalí describió un extenso y personal universo simbólico a lo largo de su obra. Los “relojes blandos”, que habían aparecido en 1931, fueron interpretados como una referencia a la teoría de la relatividad de Albert Einstein, y fueron supuestamente creados tras la observación de unos pedazos de camembert expuestos al sol un caluroso día de agosto, Además de que siempre marcan las seis , la hora del surrealismo. Otro de sus símbolos recurrentes es el elefante, que apareció por vez primera en el “Sueño causado por el vuelo de una avispa sobre una granada un segundo antes de despertar” (1944). Los elefantes dalinianos, inspirados por el obelisco de Roma de Gian Lorenzo Bernini, suelen aparecer con “patas largas, casi invisibles de deseo”, y portando obeliscos en sus lomos. Conjuntadas con esas delicadas extremidades, los obeliscos —en los que algunos han querido ver un símbolo fálico— crean un sentido de fantasmal irrealidad. “El elefante es una distorsión en el espacio”, explicó Dalí en “Dalí y el Surrealismo”, de DawnAdes, “con sus aguzadas patas contrastando la idea de ingravidez, definida sin la menor preocupación estética, estoy creando algo que me inspira una profunda emoción y con la que intento pintar honestamente”. Otro de sus símbolos recurrentes es el huevo. Enlaza con los conceptos de vida prenatal intrauterina, y a veces se refiere a un símbolo de la esperanza y el amor; y así es como se interpreta en su Metamorfosis de Narciso. También recurrió a imágenes de fauna a lo largo de toda su obra: hormigas como símbolo de muerte, corrupción, y un intenso deseo sexual; el caracol como cabeza humana (había visto un caracol sobre una bicicleta en el jardín de Sigmund Freud cuando fue a visitarle); y las langostas como un símbolo de decadencia y terror. La actividad artística de Dalí no se limitó a la pintura. Algunas de sus obras más populares son esculturas o ready-mades, y también destacó en sus contribuciones al teatro, la moda y la fotografía, entre otras disciplinas artísticas. Dos de los artefactos surrealistas dalinianos más notables fueron el “Teléfono-langosta” y el “Sofá de los labios de Mae West” (realizados entre 1936 y 1937). El artista y mecenas Edward James encargó estas piezas a Dalí. James había heredado a los cinco años de edad una gran parcela en West Dean (Sussex, Inglaterra), desde donde alentó la producción surrealista a lo largo de la década de los 30. “Las langostas y los teléfonos tienen claras connotaciones sexuales para Dalí”, refiere la placa explicativa del “Teléfono-langosta” expuesto en la Tate Gallery, “y de ahí él extraía una analogía entre la comida y la sexualidad”. Este teléfono era perfectamente operativo, y James adquirió cuatro de ellos para sustituir los que tenía en su retiro inglés. Uno de ellos se encuentra actualmente en la mencionada galería, el segundo está en el museo del teléfono de Fráncfort del Meno, el tercero es propiedad de la Fundación Edward James y el cuarto pertenece a la National Gallery de Australia. “El sofá de Mae West”, hecho de madera y satén, recibía su forma de los labios de la célebre actriz, a quien Dalí encontraba fascinante. Mae West ya había aparecido en una pintura de 1935 titulada “Cara de Mae West”. El sofá se encuentra actualmente en el museo Brighton and Hove, en Inglaterra.