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Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

Un lobby (del inglés “vestíbulo“, “salón de espera”), en español, grupo de cabildeo o grupo de presión, es un colectivo con intereses comunes que realiza acciones dirigidas a influir ante la administración pública para promover decisiones favorables a los intereses de ese sector concreto de la sociedad. Las primeras utilizaciones políticas de este término son del siglo XIX. Ya en 1830 la palabra lobby designaba los pasillos de la Cámara de los Comunes británica donde los grupos de presión, podían venir a discutir con los miembros del Parlamento. También durante la Guerra de Secesión estadunidense el general Grant, después del incendio de la Casa Blanca se instaló en el bajo lobby de un hotel, que pronto se llenó de cabilderos. En principio, la actividad del lobby es legal, y lleva ante el poder político las opiniones e intereses de los implicados en las decisiones de los poderes públicos y, en los últimos años se han hecho avances en su regulación, lo que para muchos autores implica contribuir a su transparencia y normalización. En español se ha usado la palabra cabildear para describir la actividad de los lobbies. El cabildeo de los lobbies tiene una amplia tradición en Estados Unidos, donde su práctica ha sido entendida como una colaboración necesaria entre la sociedad y los poderes públicos para el ejercicio eficaz de la política. Se atribuye al presidente Kennedy la frase: los lobbistas me hacen entender un problema en 10 minutos, mientras que mis colaboradores tardan tres días. Por otro lado, Dwight Eisenhower, presidente de los Estados Unidos, dijo hablando del lobby militar-industrial en su discurso del 17 de enero de 1961: «En los consejos de Gobierno, tenemos que tener cuidado con la adquisición de una influencia ilegítima, deseada o no, por parte del complejo militar-industrial. Existe el riesgo de un desastroso desarrollo de un poder usurpado y [ese riesgo] se mantendrá. No debemos permitir nunca que el peso de esta conjunción ponga en peligro nuestras libertades o los procesos democráticos». En la Unión Europea los lobbies están regulados a través de un registro público que fue inaugurado en junio de 2008 con el fin de incrementar la transparencia de su funcionamiento. Aunque es cierto que han aparecido a lo largo de los años varios escándalos que se asociaron al cabildeo de los lobbies, su regulación permite establecer ciertas garantías a la hora de interceptar las malas prácticas. Hoy en día se habla cada vez más del poder en ciertos grupos de influencia en el Gobierno. Incluso se utiliza el término lobbycracia para referirse a la influencia que ejercen los conglomerados y grupos de interés en los policymakers de centros de decisión como Washington o Bruselas En Estados Unidos es, quizás, donde este fenómeno ha llamado más la atención, particularmente a raíz del escándalo de corrupción política relacionado con las actividades del “lobbista” Jack Abramoff en el Congreso estadunidense. Abramoff fue condenado a prisión por haber participado en el soborno de diversos legisladores. Otro de los escándalos más famosos fue el de Randy “Duke” Cunningham, congresista que recibió fuertes sobornos por parte de contratistas militares El cabildeo es una actividad de la esfera pública cuya práctica es cada vez más recurrente en las democracias modernas, pues se reconoce a la acción de cabildear como una forma profesional de ejercer la libre participación política para incidir en el proceso de toma de decisiones de los actores e instituciones políticas de un país. En inglés, de donde procede el término, lobby significa una entrada o sala de espera de un edificio o una oficina. En el Reino Unido también se usa para designar los salones del parlamento inglés donde los diputados se reúnen con el público. De ahí viene otra palabra inglesa, lobbyist (cabildero), que originalmente se refería a aquellas personas que esperaban a un político en el lobby del parlamento, con intención de influir sus votos. De esta manera, el término lobby acabó por utilizarse para designar a un grupo de cabilderos que trabajan por la misma causa. Por lo general, existe una distinción entre, por un lado, los agentes económicos, como pueden ser los grupos industriales y financieros, empresas u organizaciones industriales, las organizaciones profesionales, sindicatos, federaciones, etc., y en segundo lugar las asociaciones de ciudadanos o también las organizaciones no gubernamentales para solicitar cambios legislativos. La primera categoría de estos grupos de presión no es tan popular como la segunda. Esta clasificación que se deriva de la investigación anglosajona, se ha convertido en el rostro de la investigación europea, escasa en lo que se refiere a los grupos de cabildeo. Es tema de un debate en Europa lo que respecta a las asociaciones de lobbying, de que causas tienen que estar dentro del interés general.