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Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

La mafia rusa, Bratvá (hermandad) o mafia roja son nombres usados a menudo para designar una gama de organizaciones del crimen organizado originarios de la exUnión Soviética, Rusia y la CEI. Desde la disolución de la Unión Soviética en 1991, estos grupos han acumulado un considerable poder e influencia en todo el mundo. Son activos en la mayoría de los sectores de la sociedad rusa. Los criminales rusos son también activos internacionalmente en el comercio ilegal de petróleo, tráfico de personas, narcotráfico, tráfico de armas y de materiales nucleares y en el lavado de dinero.  En diciembre de 2009, Timur Lakhonin, el jefe de la Oficina Central Nacional de Interpol en Rusia, declaró: “Ciertamente, hay crímenes que involucran a nuestros antiguos compatriotas en el extranjero, pero no hay datos que sugieran que una antigua estructura organizada de grupos criminales rusos exista en el extranjero”. El crimen organizado ha existido en Rusia desde la época de los zares y la Rusia Imperial en la forma de bandidaje y hurto. En el período soviético surgieron los Vor zakone o “ladrones en la ley”. Esta clase de delincuentes tenía que cumplir ciertas normas en el sistema penitenciario. Una de esas reglas era que estaba prohibida la cooperación con las autoridades de cualquier tipo. Pero durante la Segunda Guerra Mundial, algunos presos hicieron un trato con el gobierno para unirse a las fuerzas armadas a cambio de una sentencia reducida, lo que provocó que a su regreso a la cárcel fueran atacados y asesinados por los reclusos que permanecieron fieles a las reglas de los ladrones. Durante la época en que la economía soviética tomó un giro hacia abajo, el Vory asumiría el control del mercado negro con la ayuda de funcionarios corruptos, suministrando productos tales como la electrónica o comida extra durante la época de Brézhnev, que eran de difícil acceso para el ciudadano soviético. El verdadero avance de las organizaciones criminales comenzó en 1988 cuando la Unión Soviética legalizó la iniciativa privada, permitiendo el libre comercio. Sin embargo la nueva ley, no aclaró nada sobre los reglamentos y la seguridad de la economía de mercado. Los mercados criminales comenzaron a formarse, siendo el más notorio el mercado de redes de prostitución de Rizhsky cerca de la estación de ferrocarriles de Rizhsky en Moscú. Cuando la Unión Soviética se dirigió a su colapso, también lo hizo su economía, dando lugar a una desintegración social, haciendo que muchos trabajadores del exgobierno desesperados por dinero, recurrieran a la delincuencia, otros se unieron a los exciudadanos soviéticos que se trasladaron al extranjero y la Mafia rusa se convirtió en una extensión natural de esta tendencia. Exagentes de la KGB, deportistas y veteranos de la guerra de Afganistán y de la primera y segunda guerra de Chechenia, que ahora se encontraban desempleados, pero con experiencia en los ámbitos que les podrían resultar útiles en la delincuencia, se unieron a la creciente ola de delincuencia. La corrupción generalizada, la pobreza y la desconfianza en las autoridades sólo contribuyeron al auge del crimen organizado. Los asesinatos a sueldo, los atentados y los secuestros alcanzaron un máximo histórico con numerosos asesinatos entre bandas llevándose a cabo y un gran número aún quedan sin resolver. A mediados de los años 90 se creía que el ucraniano-israelí “Don” Semión Moguilévich se había convertido en el “jefe de jefes” de la mayoría de los sindicatos de la Mafia rusa y fue descrito por el FBI como “uno de los hombres más peligrosos del mundo”. En 1993, casi todos los bancos de Rusia eran propiedad de la mafia, y el 80 por ciento de las empresas estaban pagando dinero por protección. En ese año, mil 400 personas fueron asesinadas en Moscú, miembros de la delincuencia mataron a empresarios que no le pagaron su dinero, también periodistas, políticos, propietarios de banco y otros opuestos a ellos. La nueva clase criminal de Rusia tomó un enfoque más occidentalizado y empresarial con la delincuencia organizada, así los Vory con base en un mayor código de honor cayeron en extinción.  En los últimos años, el FBI y los servicios de seguridad rusa han tomado duras medidas en contra de la mafia, aunque el impacto de esto aún no ha sido mensurado. Muchos mafiosos se han convertido en ricos de Norteamérica, y han comenzado a imitar a la mafia italiana en cuanto al estilo de vida.