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Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

“La ciudad de Dios”, cuyo título original en latín es Deicivitate Dei contra paganos, es decir, La ciudad de Dios contra los paganos, es una obra escrita en 22 libros de Agustín de Hipona que fue realizada durante su
vejez y a lo largo de 15 años, entre 412 y 426.

Es una apología del cristianismo, en la que se confronta la Ciudad Celestial a la Ciudad Pagana. Las numerosas digresiones permiten al autor tratar temas de muy diversa índole, como la naturaleza de Dios, el martirio o el judaísmo, el origen y la sustancialidad del bien y del mal, el pecado y la culpa, la muerte, el derecho y la ley, la contingencia y la necesidad, el tiempo y el espacio, la Providencia, el destino y la historia, entre otros muchos temas.
ESTRUCTURA DEL LIBRO

A partir de la contraposición entre la ciudad de Dios, que representa el cristianismo, y por tanto la verdad espiritual, y la ciudad pagana, que representa la decadencia y el pecado.

En el prólogo mismo se expone esta dicotomía: La gloriosísima ciudad de Dios, que en el presente correr de los tiempos se encuentra peregrina entre los impíos viviendo de la fe, y espera ya ahora con paciencia la patria definitiva y eterna hasta que haya un juicio con auténtica justicia, conseguirá entonces con creces la victoria final y una paz completa.

Pues bien, mi querido hijo Marcelino, en la presente obra, emprendida a instancias tuyas, y que te debo por promesa personal mía, me he propuesto defender esta ciudad en contra de aquellos que anteponen los propios dioses a su fundador. El autor estaba conmocionado por la caída de Roma a manos de Alarico I.

El desconcierto que provocó la entrada de los bárbaros en la capital del Imperio Romano, donde residía el Papa, y que había sido referente del cristianismo desde Constantino I y especialmente desde Teodosio I, le hizo cuestionarse acerca del hecho de la desaparición de una civilización entera.

La respuesta a esta cuestión es que el edificio al cual conviene aliarse y en el cual conviene trabajar no es la ciudad de los hombres, sino la ciudad de Dios. El objetivo de esta obra es, por tanto, examinar la oposición entre ambas ciudades, sus orígenes, su desarrollo y su final: Las dos ciudades, en efecto, se encuentran mezcladas y confundidas en esta vida terrestre, hasta que las separe el juicio final.

Exponer su nacimiento, su progreso y su final, es lo que voy a intentar hacer, con la ayuda del cielo y para gloria de la Ciudad de Dios, que hará vivo el resplandor de este contraste. Desde el primer momento (libros 1 al 10), Agustín trató la religión de la Antigüedad como supersticiosa: por un lado, refutó que se adore a los dioses por el simple motivo de las ventajas que reporten (libros 1 a 5), y por otra parte, contradijo a los que buscan por esa misma vía la felicidad eterna (libros 6 a 10).
LOS LIBROS 11 A 22

Se consagran al origen y la oposición entre ambas ciudades. El saqueo de Roma por los visigodos (libro primero). El culto a los falsos dioses romanos (libro décimo) y el verdadero origen del poder de Roma (libro cuarto).

A pesar de la designación del cristianismo como religión oficial del Imperio, Agustín expuso que su mensaje es más espiritual que político. El cristianismo, según él, se debe referir a la ciudad mística y divina de Jerusalén (la nueva Jerusalén) y no tanto a la ciudad terrenal.

Su teología sirvió para definir la separación entre Iglesia y Estado, algo que caracterizaría a las relaciones políticas de Europa occidental, frente al Este bizantino, en donde lo espiritual y lo político no mostraba una
separación tan evidente.

Por su parte, Confesiones es una serie de trece libros autobiográficos de san Agustín de Hipona escritos entre el 397 y el 398. Hoy en día, los libros son normalmente publicados como un solo volumen conocido como Las Confesiones de San Agustín para distinguir el libro de otros con títulos similares como Confesiones de
Jean-Jacques Rousseau.

Confesiones es un libro en el que San Agustín escribió acerca de su juventud pecadora y de cómo se convirtió al cristianismo. Es ampliamente aceptada como la primera autobiografía occidental jamás escrita, y se convirtió en un modelo para otros autores cristianos de los siguientes siglos.

No es una autobiografía completa pues fue escrita tras sus primeros 40 años de vida y vivió hasta los 76, tiempo durante el cual produjo otros importantes trabajos, entre ellos. La ciudad de Dios. De todos modos, proporciona gran información sobre la evolución de su pensamiento en sus primeros años.

El libro es un acabado trabajo de filosofía y también un importante aporte a la teología. La obra está dividida en 13 libros. En ellos se narra la niñez de Agustín, su adolescencia y juventud, su carrera académica, su estancia en el maniqueísmo, su proceso personal de acercamiento al cristianismo (ya conocido en la niñez), su conversión, y sus primeras experiencias como católico.

Entre las ideas que más influyen en el mundo occidental se encuentran las que se refieren a la memoria y la interioridad (libro X) y al tiempo (libro XI).