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Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

La fidelidad es una noción que en su nivel más abstracto implica una conexión verdadera con una fuente. Su significado original está vinculado a la lealtad (de una persona para con un señor o un rey) y la atención al deber.
RAÍCES

La palabra “fidelidad” deriva de la palabra fidelitas (latín), y su significado es servir a un dios. La fidelidad es la capacidad espiritual, el poder o la virtud de dar cumplimiento a las promesas. Prometer es una acción soberana; revela una gran libertad de espíritu, ya que exige decidir hoy lo que se va a hacer en adelante, bajo condiciones que no se pueden prever.

El que promete corre un serio riesgo porque se compromete a actuar de la forma que hoy juzga óptima en situaciones que pueden llevarle a pensar y sentir de modo distinto. El que es fiel cumple la promesa a pesar de los cambios en las ideas, las convicciones y los sentimientos, que pudiera provocar el tiempo.

El que promete se adelanta al tiempo de modo lúcido y libre. El que cumple fielmente lo prometido lo hace consciente y voluntariamente. ¿Qué es lo que mueve su voluntad a mantenerse fiel? Es la decisión de crear su vida en cada instante conforme al proyecto establecido en el acto de la promesa.

También se puede decir que la fidelidad es la capacidad de no engañar, no traicionar a los demás. Es un valor moral que faculta al ser humano para cumplir con los pactos y compromisos adquiridos. La fidelidad es entonces el cumplimiento de la palabra dada.
HISTORIA

Los romanos habían puesto a la fidelidad en el número de sus divinidades. Numa fue el primero que le erigió un templo y altares. Se le ofrecían flores, vino e incienso: sin embargo, estaba prohibido sacrificar
víctimas.

Sus sacerdotes cubiertos de un velo blanco, símbolo del candor, eran conducidos en pompa al lugar del sacrificio en un carro a manera de arco, con la cabeza y las manos envueltas en un manto. La fidelidad se da a conocer muy bien por la llave que tiene, por su vestido blanco y por el perro que está a su lado.
REPRESENTACIONES

En muchas medallas se ven por emblema de la fidelidad dos manos unidas. Se representa también esta diosa por una mujer que tiene un canastillo de frutos en una mano y en las otras espigas de trigo. Por su parte la infidelidad se refiere, popularmente, a las relaciones afectuosas del tipo romántico, a corto o largo plazo, establecidas con personas distintas del vínculo oficial12 que a menudo se mantienen en secreto por considerarse como una amenaza a la institución familiar.

Aunque de acuerdo con el DRAE el vocablo (proveniente del latín infidelitas, atis) denota el incumplimiento del compromiso de fidelidad o la falta de ésta. Por consiguiente, puede significar la carencia de lealtad o quebrantamiento de la misma hacia cualquier compromiso moral como la religión, la amistad, el matrimonio (situación que se conoce como adulterio) o cualquier otra relación amorosa o erótica.

La infidelidad amorosa, acepción con la que frecuentemente se asocia el término, es descrita, grosso modo, como la falta al pacto normativo que limita el número de personas involucradas en una relación amorosa o erótica y, por tanto, la prohibición de mantener otras de forma paralela, sean ocasionales o
continuas.

De forma que, en las relaciones con tradición monogámica la inclusión de un tercero supone una violación del acuerdo, mientras que en relaciones poliamorosas se produce al involucrar a personas ajenas al círculo aceptado. Bajo esta definición, ser infiel es romper de forma consciente un acuerdo afectivo o sexual preestablecido para el tipo de relación escogida.

Tanto en humanos como otros animales se suelen combinar las dos tácticas reproductivas opuestas: la monogamia y la poligamia, aunque históricamente muchas sociedades se oponen a esta última.

Las causas de la infidelidad humana son múltiples, están relacionadas con la personalidad y la historia erótica individual; podrían ser insatisfacción (sexual, económica, intelectual, social, etc.), aburrimiento, curiosidad, búsqueda de novedad, narcisismo, venganza, desenamoramiento, soledad, la habilidad de conquista del tercero involucrado, necesidad de amor, comunicación deficiente, crisis, abandono emocional, etcétera. Vale resaltar que la tipificación de la conducta infiel, así como sus sanciones, varían conforme a los consensos individuales y sociales.

Esto permite clasificar como infidelidad tanto a las relaciones basadas únicamente en atracción y relaciones sexuales, por un lado (infidelidad sexual); o relaciones afectivas de índole erótica sin contacto sexual, por el otro (infidelidad emocional).

Partiendo de un análisis microeconómico, el sujeto infiel, que mantiene una relación ilegal o informal, en contraposición a una legal, oficial o principal, oscila de una relación a otra dependiendo de la satisfacción sexual y emocional obtenida en cada una. Es decir, a medida que el beneficio disminuye y el costo aumenta en la pareja legal, se recurre a la ilegal, y cuando la calidad de ésta decrece se vuelve a la principal. Persiguiendo así el máximo de beneficios.

Para el marxismo tanto la fidelidad como la infidelidad son vistas como el resultado de las condiciones sociales e históricas que legitiman o prohíben las relaciones monogámicas o poligámicas. Friedrich Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado sostuvo que en las sociedades patriarcales, donde la mujer pasa a ser propiedad privada del hombre, la infidelidad femenina es vista con desprecio e incluso castigada, mientras que la infidelidad masculina puede ser incluso un derecho.

Esto debido a que la fidelidad femenina asegura la paternidad y por tanto la herencia de bienes a la progenie ligada a un único varón. Sin embargo, Engels señaló que las relaciones basadas en los derechos de propiedad y la monogamia obligatoria solo pueden conducir a la proliferación de la inmoralidad y la prostitución.