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Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

El Heroico Colegio Militar es un establecimiento de educación militar que depende de la Dirección General de Educación Militar y Rectoría de la Universidad del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos.
ANTECEDENTES

En el año de 1818, el español Diego García Conde presentó un proyecto para crear una academia militar, con el propósito de instruir a los jóvenes que quisieran abrazar la carrera de las armas.

Este proyecto no fue aceptado por la desconfianza que el Gobierno tenía en adiestrar militarmente a los nativos de la Nueva España.

Consumada la independencia de México, el brigadier Diego García Conde presentó al nuevo Gobierno su proyecto para la creación de una escuela militar.

El 29 de febrero de 1822, el Ministerio de Guerra de la primera Regencia informó a la Cámara de Diputados de dicho proyecto. Sin embargo, tampoco aprobó su creación. A mediados de 1822 y siendo emperador Agustín de Iturbide, la academia quedó instalada en forma provisional en el antiguo edificio de la Inquisición, siendo el brigadier García Conde su primer director, recibiendo oficialmente la denominación de Academia de Cadetes, Academia de Ingenieros y
Colegio Militar de México.

El 11 de octubre de 1823, el Ministro de Guerra, General José Joaquín de Herrera, expidió un decreto donde se crea el Colegio Militar y ordena que se establezca en la Fortaleza de San Carlos de Perote en Perote, Veracruz. Desde su fundación hasta 1843 se tiene certeza de que el escudo oficial del colegio
consistía en una granada de artillería con flamas.

Desde el 1 de abril de 1879 se determinó por reglamento que el escudo estuviera integrado por dos cañones cruzados con las bocas hacia arriba, sobre estos una antorcha con llama, sobre ellos un cestón, rematado en la parte superior y tras el fuego de la antorcha siete rayos y sobre el cestón una ancla, ya que el colegio abarcaba la educación de la marina armada, todo esto en el medio de una corona de hojas de laurel. La actual forma del escudo se instauró en 1884.
REGLAMENTO

El 19 de noviembre de 1823 se expidió un reglamento que indicaba el uniforme que debían vestir aquellos alumnos, el cual consistía en una casaca sin solapas de color azur turquí, con vueltas, barras y vivos encarnados, la divisa del cuerpo sería de un rojo fuerte y los botones de metal blanco; el pantalón, también de color azul turquí, sería de corte ancho y caería sobre la bota, zapato o botín negros, el morrión y capote eran iguales a los que usaba la infantería permanente de entonces.

El reglamento expedido el 8 de diciembre de 1843 especificaba para los alumnos del Colegio Militar la casaca y el pantalón azul turquí, siendo aquella más oscura que el pantalón; el cuello, las vueltas, barras y vivos volvieron a su anterior color carmesí, pero el cuello y las vueltas fueron adornados con un galón de petatillo dorado de una pulgada de ancho.

La memoria leída ante el Congreso General en el año de 1846 introduce algunas prendas no previstas en el reglamento anterior. Se tiene chacos con cinchos de cinta y de galón, gorras de cuartel, corbatines, guantes y cuchillos carmesí y verdes, estos últimos para los integrantes de la banda de guerra.

Este es el uniforme que los alumnos del Colegio Militar debieron usar en los días de la heroica defensa del Alcázar de Chapultepec, en septiembre de 1847. La memoria leída ante el Congreso General en el año de 1846 acerca del uniforme de los alumnos del Colegio Militar no prevista en el anterior Reglamento de 1843, se introducen chacos de cinta y de galón, gorras de cuartel y corbatines, casacas de paño azul de solapa con giñetas, pantalones de paño azul-gris, así como una levita de paño gris, una cartuchera fina para el uniforme de gala y otra corriente para los ejercicios. En 1867, se restableció el régimen republicano.

La drástica economía impuesta por el Gobierno juarista alcanzó también al Colegio Militar, y un lacónico decreto fechado en el mes de agosto de ese año ordenaba para los alumnos: una levita derecha, pantalón y kepí azul oscuro, con vivos encarnados y botón liso dorado, con la iniciales C.M. en el frente del kepí.
ACADEMIA DE CADETES

Al establecerse en febrero de 1822 la “Academia de Cadetes” en el edificio que usaba la Inquisición en la Ciudad de México, los militares de ese empleo pasaron a esta escuela como alumnos y se les asignó un modesto uniforme semejante al que usaba la infantería del Ejército Trigarante.

Este uniforme se componía de una casaca de paño o punto de color azul turquí y un morrión negro con alargado pompón tricolor.
NUEVO REGLAMENTO

El 7 de julio de 1898 fue expedido un nuevo reglamento de uniformes para Generales, Jefes, Oficiales y Tropa del Ejército. La sección que correspondía al Colegio Militar, asignó a los cadetes dos clases de prenda, de gala y de servicio interior.

El color azul oscuro siguió en boga, así como la antigua levita con kepí y el chaquetin. La levita llevaba vivos carmesí en cuello, solapas, orillas verticales de faldones y sus carteras verticales, hombreras, presillas para cinturón y en las vueltas de mangas. El pantalón conservó sus dos franjas carmesí, 25 mm. Anchas con un vivo entre las dos.

Desde 1907 la presentación del Colegio Militar cambio adecuándose al nuevo siglo y siguiendo los lineamientos de los uniformes europeos.

A consecuencia de este arreglo se usaba el casco prusiano, que apareció vistiendo una guerrera de paño azul-negro con hileras de siete botones y dos carteras atrás, con cuello y vueltas de terciopelo negro, barras y vivos carmesí, el pantalón del mismo paño llevaba las conocidas dobles franjas carmesí con un vivo en medio, en el cuello se colocó el escudo del cestón, cañones y antorcha dorados, todo el correaje era de charol negro y las partes metálicas doradas, el casco prusiano con moharra servía para media gala y para la gala se usaba el plumero o penacho blanco.

A partir de 1913 los cadetes vistieron una guerrera de paño azul-negro con hilera de dos botones, con cuello y vueltas de terciopelo negro y barras y vivos carmesí. El pantalón del mismo paño llevaba las conocidas dobles franjas carmesí, con un vivo en medio. En el cuello se colocó el escudo del cestón, cañones y antorcha dorados, y en los hombros, unas caponas doradas sin fleco.
NUEVO COLEGIO

El 26 de septiembre de 1919 se dispuso que en cuanto entrara a funcionar el nuevo Colegio después de haberse interrumpido seis años, los alumnos utilizarán tres clases de uniformes: gala, interior de paño, e interior de kaki plomo.

El uniforme de 1919 fue el último de la larga serie de vestuarios al estilo francés que prevaleció en las Fuerzas Armadas de México y por consecuencia también en el Colegio Militar.

El reglamento promulgado el 4 de agosto de 1923, que entró en vigor el 1o. de enero de 1924, inició una completa transformación en el estilo, color, divisas, material y hechura del uniforme del Ejército, incluyendo naturalmente el de los cadetes.

El género básico fue el paño gris reglamentario y un dril gris, siendo los accesorios de cuero de color avellana.

El siguiente cambio tuvo lugar unos seis años más tarde, cuya principal modificación consistió en la introducción de un color básico verde-gris para el servicio diario y de guarnición, negro para la gala y media gala, además de un conjunto blanco y beige con sus combinaciones para climas calurosos y puestos costeros.

El citado reglamento de 1930 gozó de la larga vida, empero, en el transcurso de 42 años, fue expedido una larga sucesión de circulares y directivas que paulatinamente han transformado y ampliado las prendas, divisas, insignias, telas y colores de trajes castrenses.

El cambio verdaderamente notable, que ha dotado a los cadetes del H. Colegio Militar de un vestuario de carácter distinto al del conjunto de las Fuerzas Armadas nacionales, fue la introducción en 1947 de las prendas de gala que actualmente se conocen: la levita cruzada negra; con cuellos y puños carmesí, carteras y marruecas de terciopelo negro, doble hilera de siete botones dorados, caponas en hombros con medias lunas doradas, así como el kepí chacó negro introducido en 1960 (ros con penacho) un plumero blanco, concordia nacional, escudo, placa, salero y carrillera doradas, visera y barbiquejo de charol negro.

Este uniforme ha proporcionado a los cadetes una silueta que sigue reflejando con digno orgullo, la estima y cariño que la nación entera conserva por la tradición de su Heroico Colegio Militar.