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Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

El té es una infusión de las hojas y brotes de la planta del té (Camelliasinensis). La popularidad de esta bebida es solamente sobrepasada por el agua. Su sabor es fresco, ligeramente amargo y astringente; este gusto es  agradable para mucha gente.
TERMINOLOGÍA

El término “té herbal” se refiere comúnmente a infusiones de frutas o hierbas que no incluyen a la planta de té tales como el mate, la manzanilla y la tila entre otros. El té proviene principalmente de China continental, India, Sri Lanka, Taiwán, Japón, Nepal, Australia,  Argentina yKenia.

El té en sus múltiples presentaciones es la tercera bebida más popular del mundo después del agua y el café.

La costumbre de servir hojas de la planta del té (Camelliasinensis) para conferir un buen sabor al agua hervida se utilizó por primera vez en China hacia el año 250 a. C. y desde ese momento se ha expandido a casi todas las regiones del mundo con una gran aceptación de los consumidores.

Consumido inicialmente como un tónico medicinal, la popularidad del té fue creciendo hasta convertirse en una bebida mística que desarrolló nuevas tradiciones y rituales para su consumo.

El té fue tan importante para la cultura china que incluso tuvo su Edad de Oro -durante la dinastía Tang- y su libro sagrado, el Cha Sing o Arte Clásico del Té, en el que se detallan de forma poética las diferentes técnicas y formas de prepararlo.

Otra contribución del té fue el desarrollo de la cerámica en China, con el propósito de desarrollar utensilios para su consumo que caracterizaran y diferenciaran la riqueza de la gente que los poseía.

Según la leyenda popular China, el descubrimiento del té fue una maravillosa coincidencia. Su descubrimiento se atribuye al erudito emperador chino Shen Nung, quien durante su mandato ordenó como obligatorio hervir toda el agua destinada para el consumo humano.

Un día, mientras descansaba a la sombra de un árbol de té silvestre, una ligera brisa de verano agitó las ramas del árbol, desprendiendo varias hojas de sus ramas. Por buena fortuna, las hojas cayeron en el agua que estaba hirviendo.

La infusión adquirió entonces un aroma agradable, que despertó la curiosidad del monarca por probar tal mezcla. La bebida, deliciosamente refrescante y reconstituyente, le cautivó instantáneamente.
INDIA

La cultura hindú por su parte, atribuyó el descubrimiento del té al monje Bodhidharma -fundador de la forma de budismo Zen-, quien lo usaba como tónico medicinal y reconfortante durante sus viajes. Hoy en día, India es el segundo mayor productor de té a nivel mundial, a la vez que los tés de las regiones indias de Darjeeling y Assam son reconocidos como los más finos del mundo.

La ruta del té y los caballos fue una ruta comercial entre Lhasa en el Tíbet y la zona productora de té en Sichuan en China. Esta ruta que cruza la meseta del Tíbet, supera en algunos pasos alturas de cinco mil metros sobre el nivel del mar.

La ruta transportaba el té hacia Lhasa. En el sentido contrario la realizaban con caballos. Estuvo activa hasta mediados del siglo XX.

El primer tramo de la ruta entre Yaan y Kangding en China, donde el té era transportado por porteadores, requería unos 20 días. Las cargas transportadas superaban frecuentemente el peso del propio porteador. Hombres y mujeres llevaban hasta 135 kilogramos. Ancestralmente cada kilogramo de té transportado era recompensado con un kilogramo de arroz.

En Kangding, a unos 2550 metros sobre el nivel del mar, el té era cocido y envuelto en paquetes impermeables, protegidos con piel de yak, cargados en caravanas que demoraban tres meses en llegar a Lhasa.

Según antiguas tradiciones, la afición de los tibetanos por el té se remonta al siglo VII de nuestra era, introducido por la esposa china del monarca tibetano. El té utilizado en el Tíbet es la variedad más rústica de la planta del té.

En efecto los bloques de té enviados se preparan, hasta nuestros días, con los tallos, las ramas y las hojas más grandes, lo que lo hace más amargo.