imagotipo

Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

Dicen, que cuando el camarada Brézhnev, tras la destitución del camarada Jrushchov, tomó posesión de su cargo como Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, al llegar el buen hombre (que abanicaba a la humanidad con sus cejas) a su despacho en el Kremlin, encontró sobre la que iba a ser su mesa de escritorio, tres sobres numerados y lacrados junto a una nota, en la que decía: “Abre el primer sobre cuando sobrevenga una crisis”.
CRISIS EN LA URSS

El camarada Brézhnev, aunque muy intrigado guardó los tres sobres en un cajón y con el tiempo, hasta se olvidó de ellos. Pero llegó la primera crisis y como la necesidad, según dicen, nos obliga a agudizar el ingenio, se acordó de súbito del juego de sobres que le había dejado su predecesor.  Revolvió en los cajones, hasta dar con ellos. Rompió el lacre del sobre marcado con el número uno y extrajo la nota que había en su interior.

En la cuartilla había solo estas palabras: “Échame a mí la culpa de todo. En caso de producirse otra crisis, abre el segundo sobre.” Y eso fue lo que hizo, compareció muy serio diciendo que los problemas a los que se enfrentaba la URSS se debían a la pésima gestión del camarada Jrushchov.

Sacó a gente de las cárceles, metió a otra en su lugar, derogó un par de leyes y de esta forma las aguas parecieron volver a su cauce.

Transcurrió un tiempo y una nueva crisis volvió a amenazar su gobierno, de modo que se vio forzado a recurrir al segundo sobre. En su interior, otra nota tan escueta como la anterior, que suscribía: “Culpa de todo al extranjero.

En caso de producirse una nueva crisis, abre el tercer sobre.” De modo que el camarada primer secretario, desveló que la crisis se debía a un complot de las potencias capitalistas, que odiaban la armoniosa prosperidad de la patria de obreros y campesinos y ambicionaban su desaparición. Y la crisis, nuevamente, pasó de largo.

Pasaron unos años, llego una tercera crisis, y el camarada Brézhnev, viendo que su puesto volvía a peligrar, recurrió al tercer sobre en busca de una fácil solución. En la tercera nota había escritas estas simples palabras: “Escribe tres cartas para tu sucesor”… Es muy probable que sea apócrifa, lo que sí es verdad son las siguientes cartas como parte de una tradición generada en torno a la transferencia pacífica de poder, el presidente de los Estados Unidos saliente le deja una nota alentadora al jefe del ejecutivo entrante para felicitarlo por su nueva gestión y para brindarle consejos.

Dicen los cazadores de curiosidades que, desde que el célebre Ronald Reagan –el Presidente N.40- instauró esta tradición al finalizar su mandato en 1989, la carta en cuestión no es entregada “en mano”, sino dejada discretamente dentro de una gaveta o cajón de la mesa presidencial en la Sala Oval de la Casa Blanca.
CARTA DE OBAMA A TRUMP

Al respecto, Trump remarcó que la carta de Obama fue “hermosa”, pero que no brindaría a nadie detalles acerca de su contenido. Hasta el momento los presidentes entrantes se han reservado la opción de no hacer públicos los consejos, advertencias y bromas del mandatario saliente, sobre todo en un momento del año electoral en que los contendientes dejan a un lado sus diferencias partidistas y hacen uso, si no todos del humor, al menos siempre de la decencia y la cordialidad.

Sin embargo, ahora que Obama ha dejado el cargo, el Archivo Nacional ha hecho pública la carta que él recibió de parte del expresidente George W. Bush y la que Bush, a su vez, recibió de manos del expresidente Bill Clinton.
CARTA DE BUSH A OBAMA

Carta de George W. Bush a Barack Obama. 20 de enero de 2009. Estimado Barack: Felicidades por haber llegado a ser nuestro presidente. Acabas de comenzar un fantástico capítulo en tu vida. Pocos han tenido el honor de conocer la responsabilidad que ahora sientes.

Pocos conocen la emoción del momento y los desafíos a los que te enfrentarás. Vivirás momentos difíciles.

Los detractores sentirán rabia. Tus “amigos” te decepcionarán. Pero tendrás a Dios Todopoderoso para reconfortarte, tienes una familia que te ama y un país que te alienta, incluyéndome a mí. Sin importar lo que venga, ahora estarás inspirado por el carácter y la compasión de las personas a las que lideras. Que Dios te bendiga. Atentamente. GW.