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Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

LOS TEMPLOS DE ISRAEL

El Templo de Jerusalén o el Templo de Salomón fue el santuario principal del pueblo de Israel y contenía en su interior el Arca de la Alianza, el candelabro de los siete brazos y demás utensilios empleados para llevar a cabo el culto hebraico en tiempos de la edad antigua. Se localizaba en la explanada del monte Moriá, en la ciudad de Jerusalén, donde se ubican en la actualidad la Cúpula de la Roca y la Mezquita de Al-Aqsa. El primer templo fue construido por el rey Salomón para sustituir al Tabernáculo como único centro de culto para el pueblo judío. Fue saqueado por el faraón Sisac (Sheshonq I) en 925 a. C. y destruido por los babilonios durante el segundo asedio de Nabucodonosor II a Jerusalén en 587 a. C. El segundo templo, mucho más modesto, fue completado por Zorobabel en 515 a. C. (durante el reinado del persa Darío I) y seguidamente consagrado. Tras las incursiones paganas de los seleúcidas, fue vuelto a consagrar por Judas Macabeo en 165 a. C. Reconstruido y ampliado por Herodes, el templo fue a su vez destruido por las tropas romanas al mando de Tito en el año 70, en el Sitio de Jerusalén, durante la revuelta de los zelotes. Su principal vestigio es el Muro de las Lamentaciones, también conocido como Kotel o Muro Occidental. La escatología hebrea establece que el tercer templo de Jerusalén será reconstruido con el advenimiento del mesías del judaísmo. Las tropas del rey babilónico Nabucodonosor II lo destruyeron en 586 a. C., llevando además cautiva a una gran parte de los habitantes del Reino de Judá a Mesopotamia, cosa que dio lugar al exilio y cautiverio de los hebreos en Babilonia.
UNA GRANADA DE MARFIL

Del Templo de Salomón solo sobrevivió un pequeño objeto de gran valor simbólico, tratase de una granada de marfil del tamaño de un pulgar, sumamente estilizada y con inscripciones en caracteres paleohebreos: iconográficamente, las granadas (rimonim en hebreo) se presentan en las culturas de la antigüedad como símbolos de fertilidad y esperanza, estando ellas ya presentes en Jaquín y Boaz, las dos columnas externas emplazadas delante del Templo de Salomón;15 en la inscripción incisa en la granada de marfil por otra parte indica claramente que se trata de un objeto “Perteneciente al Templo de Yahvé, consagrado a los sacerdotes”. El Museo de Israel en 2011 retiró de la exhibición la granada, un objeto ciertamente de la Edad de Bronce tardía, pero no así la inscripción, que se sospecha es una falsificación reciente, aunque no haya pruebas de la culpabilidad de quién vendió la pieza al museo. El primer templo de Jerusalén fue construido por el rey Salomón alrededor del año 960 a. C. y funcionó como santuario principal de los israelitas. Estaba situado en la explanada del monte Moriá, en la ciudad de Jerusalén, donde se ubican hoy el Muro de los Lamentos, la Cúpula de la Roca y la mezquita de Al-Aqsa. Según la Biblia, la construcción del Templo de Salomón se realizó en el siglo X a. C., para sustituir el Tabernáculo que, desde el Éxodo y durante siglos, era utilizado como lugar de reunión y para rendirle culto a Dios. El Tabernáculo preservaba el Arca, que fue luego traída a Jerusalén por el rey David y depositada en el monte Moriá, sobre una plataforma de aproximadamente 40 por 100 metros. El templo propiamente dicho, según la descripción de la Biblia, era un edificio orientado sobre un eje longitudinal en dirección Este-Oeste. El edificio debió tener una longitud interior de aproximadamente 27 metros, nueve metros de ancho y una altura de también 13.5 metros (60×20×30 codos). Sus dimensiones, por tanto, eran comparables a las de una capilla, mas el culto por lo general se llevaba a cabo desde su exterior.
LA MORADA DE DIOS

A ambos lados de la entrada del templo fueron erigidas dos columnas, llamadas Jaquín y Boaz. Los sacerdotes y el rey entraban en el templo a través de una gran puerta enchapada en oro, de aproximadamente 10 metros de alto y cuatro de ancho. Tras esa puerta se encontraban tres recintos. Un vestíbulo era seguido por otros dos recintos. Aunque no sea una mezquita en el sentido estricto del término, el Domo de la Roca es indudablemente un lugar de veneración para los musulmanes. El edificio islámico alberga la así llamada “Roca Fundacional”, cuya significación es de suma importancia para el credo musulmán. El Templo de Jerusalén es, según una tradición cristiana, la expresión preparatoria para el nuevo templo: Cristo. Ella sostiene que es en tanto la morada de Dios entre los hombres, el templo jerosolimitano prefigura la morada definitiva que se encarna en la figura del Redentor. La base de esta noción tiene su principal referente en el Evangelio: “el verbo se hizo carne, y puso su morada entre nosotros”.