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Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

APUESTA POR LA SALVACIÓN

La apuesta de Pascal es un argumento creado por Blaise Pascal en una discusión sobre la creencia en la existencia de Dios, basado en el supuesto de que la existencia de Dios es una cuestión de azar. El argumento plantea que, aunque no se conoce de modo seguro si Dios existe, lo racional es apostar que sí existe. “La razón es que, aun cuando la probabilidad de la existencia de Dios fuera extremadamente pequeña, tal pequeñez sería compensada por la gran ganancia que se obtendría, o sea, la gloria eterna.” Básicamente, el argumento plantea cuatro escenarios: Puedes creer en Dios; si existe, entonces irás al cielo. Puedes creer en Dios; si no existe, entonces no ganarás nada. Puedes no creer en Dios; si no existe, entonces tampoco ganarás nada. Puedes no creer en Dios; si existe, entonces no irás al cielo. La apuesta de Pascal fue expresada por el propio filósofo de la siguiente manera: Usted tiene dos cosas que perder: la verdad y el bien, y dos cosas que comprometer: su razón y su voluntad, su conocimiento y su bienaventuranza; y su naturaleza posee dos cosas de las que debe huir: el error y la miseria. Su razón no resulta más perjudicada al elegir la una o la otra, puesto que es necesario elegir. Ésta es una cuestión vacía. Pero ¿su bienaventuranza? Vamos a sopesar la ganancia y la pérdida al elegir cruz (de cara o cruz) acerca del hecho de que Dios existe. Tomemos en consideración estos dos casos: si gana, lo gana todo; si pierde, no pierde nada. Apueste a que existe sin dudar.
EL CASTIGO

El ateo, etólogo, zoólogo y divulgador Richard Dawkins, creador de la teoría de sociobiología del gen egoísta, usa la hipótesis de que, en el caso de la real existencia de un ser superior, éste en vez de premiar la inteligencia de una persona que use la apuesta de Pascal, la castigue debido a la hipocresía de una persona al creer únicamente para ganar algo. Afirma a la vez que, de nuevo si realmente existe este Dios, éste apreciaría más un personaje no creyente, ya que es honesto y valiente al mantener su posición de no creyente ante las diferentes amenazas del “Zeitgeist” (espíritu de la época en alemán original). Simplemente al encontrarse con este improbable ser diría: “No tenía ninguna prueba de tu existencia”. El filósofo argentino Mario Bunge señala que el supuesto en el que se basa el razonamiento de Pascal, que la existencia de Dios es una cuestión de azar, “es a la vez científicamente falso, filosóficamente confuso, moralmente dudoso y teológicamente blasfemo”. Sería científicamente falso porque ninguna ciencia puede medir o calcular la probabilidad de la existencia de Dios. Sería filosóficamente confuso porque el argumento incluye la confusión entre la plausibilidad de una proposición y la probabilidad de un hecho. Sería moralmente dudoso porque los creyentes religiosos honestos se muestran reticentes respecto a la sugerencia de creer en Dios porque resulta conveniente. Y, finalmente, sería teológicamente blasfemo porque los teólogos sostienen que Dios no es ni mucho menos una criatura casual, sino el único ser necesario. Contra este tipo de objeciones los apologistas pascalianos han recordado a sus críticos, nuevamente, que la “Apuesta de Pascal” no pretende ser una razón suficiente para la creencia en el cristianismo, sino precisamente una respuesta utilitarista, bien sea a la utilización del utilitarismo para intentar negar la fe cristiana, bien por la aplicación a un particular contexto histórico de debate religioso. El argumento de Pascal solo sería válido para los agnósticos que deben considerar los beneficios de practicar la fe por poco que confíen en ello.