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Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

Archivo Secreto Vaticano es el archivo de la documentación de la Santa Sede. En estricto rigor, es el archivo privado del Romano Pontífice y está situado en la Ciudad del Vaticano. Es uno de los centros de investigación histórica más importantes del mundo. Posee unos 150 mil documentos, más de 650 fondos de archivos distintos, una extensión de unos 85 km lineales de estanterías, que llegan a cubrir unos 800 años de historia.

Actualmente el acceso al archivo está permitido a investigadores e historiadores, previa acreditación y visto bueno del Vaticano; sin embargo, está restringido solo a una pequeña parte del fondo documental. Una parte de estos archivos públicos, algunos muy significativos, están disponibles desde Internet.
DEFINICIÓN

El término secretum (secreto) se aplicaba desde el siglo XV, en el ámbito de las cortes, a las personas o instituciones cercanas al príncipe -en el caso de la Santa Sede, al Papa- y a su familia. Por tanto, se refería a las personas que más estaban en contacto directo e inmediato con el príncipe, y a ciertas instituciones u oficinas de su corte.

Estrechamente vinculado a lo anterior, la persona de confianza del príncipe, con la que se trataban los asuntos más delicados y de la que a menudo dependía la elaboración de los documentos o registros, se denominaba
secretarium (secretario).

Tras la creación, en 1610, del Archivo en el Vaticano, como consecuencia de la orden del papa Paulo V de trasladar a los palacios vaticanos todos los volúmenes y documentos que hasta entonces se conservaban en otros edificios, comenzó a hablarse del Archivum Secretum Vaticanum (Archivo Secreto Vaticano).

La denominación quería expresar que éste era el archivo “personal”, “exclusivo” o “privado” del Pontífice. En éste se han depositado de forma centralizada todas las actas promulgadas, documentación y correspondencia diplomática acumulada por la Santa Sede de la Iglesia Católica durante siglos.

El documento más antiguo se remonta al siglo VIII, mientras que se conserva documentación sin interrupciones a partir del año 1198. Muchos historiadores opinan que se almacenan documentos históricos importantes para entender una parte de la historia occidental.
OTROS ARCHIVOS

Entre otros archivos históricos, se encuentran: el pergamino de Clemente V por el que se disolvió la Orden del Temple (agosto de 1308), carta autógrafa de Miguel Ángel al obispo de Cesena (enero de 1550), actas del proceso contra el científico Galileo Galilei (desde 1616 hasta 1633) y la solicitud de nulidad matrimonial de Enrique VIII, que daría origen al Anglicanismo.

En el caso de algunos países, los documentos vaticanos son los más antiguos, los primeros, con los que tiene lugar el inicio mismo de su historia nacional, explica el sitio web del Archivo. De los primeros siglos cristianos prácticamente no hay nada, en parte por las persecuciones del emperador Diocleciano a finales del siglo III.

Es a partir del siglo IV cuando se forma el primer archivo en San Juan de Letrán, en la Basílica romana sede del Papado, donde a pesar de algunos desplazamientos temporales, permanece hasta el siglo XII. Durante esta época se crea también el Archivo del Castel Sant Angelo. Con la llegada de la Edad Media, las luchas de los distintos imperios, entre las casas nobles para hacerse con la influencia del Papado, se pierden todos los documentos.

Durante los siglos XII al XIV las series regulares de los Registros vaticanos (en lat. Registra Vaticana), principalmente cartas y bulas que comienzan en Inocencio III; le siguen los Registros Aviñonenses (en lat. Registra Avenionensia) con litterae comunes y litterae secretae de los papas y antipapas) hasta el 1415, luego siguen los Registros Lateranenses. Otros posteriores: los Registros de las Súplicas; los fondos de la Cámara Apostólica; el Archivo Consistorial y sus anexos; el Archivo de la Congregación de los Obispos y Regulares, del Concilio, de los Ritos, de los Sacramentos, de la Sagrada Rota Romana; de la Secretaría de Estado de las Nunciaturas, Archivos de las
Familias Patricias, etc.

Los archivos secretos se reúnen en el siglo XVII por órdenes del papa Paulo V alrededor del año 1610 y son completamente cerrados al público. En 1783, todo lo almacenado en Avignon en los Registros Aviñonenses, se traslada al Vaticano. En 1798 se les unen los Archivos del Castel Sant Angelo, que incluían unos 81 legajos, entre ellos uno de Federico Barbarroja de 1164. En 1810, por orden del emperador Napoleón, los archivos de la Santa Sede se trasladan a París, y luego son devueltos al Vaticano de nuevo, entre 1815 y 1817. En el cambio que hicieron entre Napoleón y uno de los cardenales de Roma se perdieron bastantes de los archivos, ya que este cardenal quemó algunos para deshacerse de pruebas que la Santa Sede podía usar en su contra.