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Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

Vía Veneto es una de las calles más famosas de Roma, Italia. El nombre oficial es Vía Vittorio Veneto, nombrada así después de la Batalla de Vittorio Veneto. La película clásica de 1960 de Federico Fellini, La Dolce Vita, se centró principalmente en torno a la zona de la Vía Veneto. Esto hizo famosa a dicha calle en la década de 1960 y en la década de 1970,
convirtiéndola en centro de cafés y tiendas de lujo.
EN LA DOLCE VITA, DE FELLINI
Tras un período de estancamiento en la década de 1980, la calle ha encontrado una nueva forma de vida, hoy en día algunos de los mejores hoteles de Roma se encuentran allí. La Vía Veneto es hogar del famoso Café de París y de Harry’s Bar, inmortalizados en La Dolce Vita de Federico Fellini, y conocido por ser frecuentado por las celebridades en Roma. Por su parte la Vía Giulia es una calle del centro histórico de Roma, que tiene una longitud de aproximadamente un kilómetro. Se encuentra casi en su totalidad en el rione Regola. La parte norte pertenece al rione Ponte. La calle fue proyectada y construida en parte por el papa Julio II (de quien tomó su nombre) con el objetivo de abrir una nueva calle en el centro de la ciudad. Discurre desde el Ponte Sisto hasta la Iglesia de San Giovanni dei Fiorentini, paralela al curso del Tíber. El Ponte Sisto, construido por órdenes del papa Sixto IV e inaugurado en 1475, fue el único puente sobre el Tíber construido entre la caída del Imperio Romano y el siglo XIX. Se convirtió en la calle más de moda con los nuevos edificios de comerciantes y banqueros y con la presencia de la comunidad florentina, con sus casas, iglesias y cofradías. Actualmente es una de las calles más lujosas de Roma. Su historia comienza en 1508, como uno de los puntos del programa de Julio II para la renovación de Roma y la creación de una monarquía absoluta del Estado Pontificio, que debía obtener su justo papel entre las potencias europeas. Para liberar al papado de la dependencia de las grandes familias romanas, se recurrió a los banqueros toscanos, fuera de los círculos de los Orsini y los Colonna, y en particular a Agostino Chigi, recién llegado de Siena. Una parte importante del proyecto global de Julio II fue la reorganización de la ciudad medieval de Roma, cuya falta de modernización se hacía visible según crecía la importancia económica de la ciudad.
CASAS MODESTAS Y EDIFICIOS GRANDIOSOS
Donato Bramante, que estaba trabajando en la nueva Basílica de San Pedro, en la otra orilla del río, elaboró un proyecto detallado de la calle. Al mismo tiempo se unía el puerto fluvial de Ripa Grande y la nueva Vía della Lungara. La Vía della Lungara se creó sobre el recorrido de una antigua calle romana y se unió a la Vía Giulia mediante el Ponte Sisto, para transportar las mercancías de una manera segura y conveniente. El Palazzo dei Tribunali, encargado a Bramante en 1508, estuvo incompleto durante una generación. El elemento fundamental del proyecto de Julio II se había perdido. Muerto Julio II, la Vía Giulia se convirtió en una calle de casas modestas con jardines detrás de ellas, construidas por propietarios privados o por cofradías a veces por especulación, mezclados con edificios más ambiciosos. Este es el contexto urbano de las llamadas “case di Raffaello”, con sus tiendas en la calle. En 1540 Miguel Ángel elaboró el proyecto de los jardines del Palazzo Farnese que debían unirse con un puente a la Villa dei Farnese, en la otra orilla del río, la Villa Farnesina. El elegante arco que cubre la Vía Giulia pertenece a este proyecto, nunca realizado. En 2008 se recordó con varios eventos el V Centenario de la creación de la Vía Giulia. Existe además la calle de el Corso Vittorio Emanuele II, llamado comúnmente Corso Vittorio, es una importante calle de Roma, Italia, que une la Piazza del Gesù con la Piazza Pasquale Paoli, a la entrada del Ponte Vittorio Emanuele II. Se construyó siguiendo una decisión de 1886 y se dedicó a Víctor Manuel II, primer rey de Italia. La calle se concibió para unir rápidamente el centro monumental y administrativo de la ciudad (Vía del Corso y calles adyacentes) con los nuevos barrios burgueses en construcción entonces en Prati di Castello, al otro lado del Tíber, atravesando, con un trayecto casi rectilíneo, los antiguos rioni situados en el meandro del río.