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Recopilaciones | Carlos Durón

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

Miguel Hidalgo tuvo dos juicios: uno eclesiástico, ante el Tribunal de la Inquisición, y posteriormente, un juicio militar, ante el Tribunal de Chihuahua, que lo condenó a muerte. Respecto al Juicio Inquisitorial, se abrió en julio de 1800, por acusaciones del fray Joaquín Huesca, causa que fue archivada y reabierta en septiembre de 1810, cuando estalló el movimiento insurgente. El 13 de octubre de 1810, el Tribunal de la Inquisición retomó las constancias del juicio inquisitorial y emplazó por edicto a Hidalgo para que pudiera defenderse ante las acusaciones que se le habían formulado. El edicto de emplazamiento tuvo como propósito informar a Hidalgo: primero, que el Inquisidor fiscal presentó ante el Tribunal de la Inquisición, un proceso que inició en 1800 y que había continuado hasta 1809. Segundo, que se probaron los delitos de herejía y apostasía y se le consideraba “sedicioso, cismático y hereje”. Tercero, que conforme a 12 proposiciones o acusaciones formales; se probó el delito de apostasía. La Inquisición alegó su participación en la dirección del movimiento armado, “predicar errores contra la fe”, incitar a la sedición, apoyándose en la religión, en nombre y devoción de María de Guadalupe y Fernando Séptimo. El edicto citó a Hidalgo para que compareciera en el término de 30 días y, en caso de no comparecer, se le seguiría la causa por rebeldía y se le excomulgaría a él y a sus secuaces. Finalmente, para la Inquisición, Hidalgo fue excomulgado, a pesar de que impugnó el edicto. Después de la aprehensión, se pusieron bajo el mando de Nemesio Salcedo, quien fue jefe de Chihuahua, el cual formó las causas contra los insurgentes, por lo que los envió a Chihuahua. La llegada de Hidalgo a Chihuahua fue el 25 de abril de 1811. Don Nemesio Salcedo comisionó una Junta militar compuesta por Juan José Ruiz de Bustamante para las sumarias y a Don Ángel Abella, administrador de correos para las causas e interrogatorio que comenzaron el 7 de mayo. En la primera declaración, el cura Hidalgo prometió decir la verdad en lo que supiere y fuera preguntado, de acuerdo con la declaración original del padre Hidalgo ante sus jueces; además alegaba que hasta esa fecha no sabía la causa de su prisión. Hidalgo declaró haber sido capitán general de la causa Insurgente y que era el que tenía el mando político supremo del movimiento, hasta el momento en que se le obligó a entregar el mando a Allende, después de la derrota del Puente de Calderón. De acuerdo con la declaración del padre Hidalgo ante los jueces, confesó: haber levantado al Ejército; haber fabricado moneda en Zacatecas; haber construido cañones y armas, fabricado municiones, y depuesto autoridades, europeas o criollas, que no seguían su partido. El 8 de mayo de 1811, en su segunda declaración, Hidalgo fue cuestionado acerca de las causas para iniciar el movimiento insurgente y confesó: “Tener una inclinación a la Independencia, que describió como precipitada por los acontecimientos de Querétaro”. También, de forma sorprendente, Hidalgo se hace responsable de la causa independentista; pero sin hacer mención de su parte religiosa. Hidalgo, en todo momento, trató de escindir los elementos religiosos de sus convicciones y actos personales e incluso aceptó que no era posible conciliar sus actos con el Evangelio. En consecuencia, desde el inicio del movimiento, no predicó o ejerció su función eclesiástica. Su única asociación con la religión fue el estandarte de la Virgen de Guadalupe, lo que pudiera traducirse en una transgresión a la Iglesia, es decir, utilizar imágenes religiosas para incitar a la guerra. Hidalgo, también, confesó ordenar la ejecución de españoles para complacer al ejército que estaba principalmente compuesto por el pueblo. Con el propósito de poner en marcha el movimiento; pues él no tenía control ante el movimiento popular desbordante.

PREGUNTAS:

-¿Cuántos equipos de futbol participaron en el Mundial de España?

-¿De qué Papa es la encíclica “Pacem in Terris”?

Respuestas del anterior:

-R: La Recuperación económica de Europa era el objetivo del Plan Marshall.

-R: Hipócrates y Galeno son los dos médicos más famosos de la historia.

carlosdurongarcia@gmail.com

/jodp