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Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

El robo de diamantes de Amberes, apodado como “el atraco del siglo”, fue el mayor robo de diamantes de la historia. Los ladrones robaron diamantes sin engarzar, oro y otro tipo de joyas por un valor de más de 100 millones de dólares. El robo tuvo lugar durante el fin de semana del 15-16 de febrero de 2003, en el Centro Mundial de Diamantes de Amberes (AWDC, por sus siglas en inglés), situado en el centro del barrio de las gemas en Amberes, Bélgica.
UN SÁNDWICH DE SALAMI LO DELATÓ

La bóveda de seguridad que albergaba los diamantes está situada a dos pisos bajo tierra, bajo el AWDC. Estaba protegida por múltiples mecanismos de seguridad, entre ellos una cerradura con 100 millones de posibles combinaciones, detectores de calor infrarrojo, un sensor sísmico, un radar Doppler y un campo magnético. El propio centro de diamantes contaba con seguridad privada. Leonardo Notarbartolo había alquilado una oficina escasamente amueblada por aproximadamente 25 mil francos belgas al mes en el centro de diamantes dos años y medio antes del robo. Ésta contaba con una caja de seguridad situada en la bóveda bajo el edificio. También se incluía una tarjeta identificativa de arrendatario que le daba acceso al edificio 24 horas al día. Allí se hacía pasar por un comerciante de diamantes italiano para ganar credibilidad. Tras el robo, Notarbartolo y su equipo robaron el material de seguridad para ocultar sus identidades. Forzaron más de 123 de las 160 cajas de seguridad, cada una de las cuales estaba realizada en acero y cobre, y tenía tanto una llave como un cierre por combinación. Se cree que el robo fue perpetrado por un equipo de cinco hombres liderados por Leonardo Notarbartolo. El hombre había alquilado un lugar en el centro de diamantes y fue arrestado tras ser relacionado con el crimen gracias a pruebas de ADN de un sándwich a medio comer encontrado cerca de la escena del crimen, además de cintas de video del AWDC. Se le encontró culpable de dirigir el atraco. Se le considera el líder de un grupo de ladrones italianos llamados La Scuola di Torino (La escuela de Turín), que llevaron a cabo el atraco. Fue condenado a 10 años de prisión, pero ha sido puesto en libertad condicional. Notarbartolo afirmó en una entrevista para la revista Wired que un comerciante de diamantes lo contrató para cometer el atraco.
los diamantes…

Afirma que el valor del botín robado era de 18 millones de euros (20 millones de dólares) y que el robo era parte de un fraude al seguro. Debido al hecho de que la bóveda misma no estaba asegurada ya que la aseguradora había notado fallos en su equipamiento y que nunca le habría hecho uno, había realmente muy poco dinero asegurado, lo que arroja dudas sobre su historia. Los diamantes no han sido recuperados hasta la fecha. El atraco es el tema del libro Flawless: Insidethe Largest Diamond Heist in History, de Scott Andrew Selby y Greg Campbell. Así, el asalto al Centro de Diamantes de Amberes, en Bélgica, marcó un hito en la historia de los robos organizados. Su cámara subterránea estaba equipada con las medidas de seguridad más avanzadas, pero la banda Escuela de Turín (formada por los mejores ladrones en un aspecto) demostró en 2003 que todo era posible. Eran cuatro hombres: El rey de los ladrones, el genio (experto en alamas), el monstruo (electricidad y cerraduras) y el maestro de las llaves (maestro de los duplicados). Tres años antes el Rey alquiló un piso cerca de su objetivo. Hombre culto, llegó a ser un cliente habitual y se ganó la confianza de los empleados. Mientras, hicieron una copia de la cámara, para ensayar, analizaron el sistema de seguridad, grabaron la combinación de la puerta blindada, bloquearon el sensor con laca, hicieron una copia de la llave maestra y reemplazaron las cintas. Dejaron sin diamantes 123 de las 160 cajas fuertes (100 millones de dólares). Solo se les pudo seguir por un sándwich de salami dejado cerca de lugar del crimen. La policía detuvo a todos los miembros menos al mago de las llaves.
El dinero no ha sido todavía recuperado.
LA GIOCONDA… ORIGINAL O COPIA
En cuanto al comerciante argentino llamado Eduardo Valfierno, convenció al carpintero italiano Vincenzo Perugia (exempleado del Museo del Louvre) para que robase el cuadro, con el fin de venderlo por una cifra millonaria. El 21 de agosto de 1911, Perugia llegó al Museo del Louvre a las siete de la mañana, vestido con un blusón de trabajo blanco como los utilizados por el personal de mantenimiento del museo, descolgó el cuadro y a continuación, en la escalera Visconti, retiró la tabla de su vitrina, abandonando esta última. Poco después salió del museo con el cuadro escondido bajo su ropa, colocándolo posteriormente en una valija. Cuando el pintor Louis Béroud entró al salón para apreciar el cuadro, notó que no estaba y avisó de inmediato a la guardia. El museo cerró por una semana, para efectos de investigación. Valfierno hizo negocio con cinco coleccionistas estadounidenses y un brasileño, a quienes les vendió falsificaciones realizadas por el pintor Yves Chaudron, a cada uno por 300 mil dólares.