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Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

Uno de los elementos arquitectónicos más representativos de la ciudad de Morelia es, sin duda, el Acueducto, ubicado al oriente del Centro Histórico de la capital michoacana. Esta pieza arquitectónica data de finales del siglo XVIII y destaca por su calidad constructiva, diseño y apreciación estética y artística. El Acueducto de Morelia es el que se mantiene en mejor estado de conservación y el que tiene la mayor estructura original de los que quedan en México.
EN LOS BILLETES DE 50 PESOS

Fue un elemento de mucha importancia para que el Centro Histórico de Morelia fuera declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1991. El Acueducto estuvo en funcionamiento hasta 1910. Tiene una longitud de casi mil 700 metros y cuenta con 253 arcos que alcanzan una altura de casi ocho metros en su parte más elevada. En 1997 fue sometido a una restauración integral, y posteriormente se le colocó iluminación escénica. Actualmente el Acueducto es un importante atractivo turístico de la ciudad y se ha convertido en un ícono arquitectónico de Morelia. Como dato curioso, el Acueducto de Morelia está presente al reverso de los actuales billetes de 50 pesos del Banco de México. En otro lado de la ciudad en el punto de encuentro del Acueducto y la Calle Real, hoy avenida Francisco I. Madero, se encuentra la fuente más famosa de la ciudad de Morelia: la Fuente de las
Tarascas. Una escultura de bronce que data de 1984, y representa tres mujeres purépechas con el torso descubierto, cargando una gran batea llena de frutos, se especula que hace referencia a las princesas indígenas Atzimba, Eréndira y Tzetzangari. A principios del siglo XX, en el lugar que actualmente ocupa la Fuente de las Tarascas, se encontraba un reloj que después fue colocado al final del Acueducto. En 1931, el presidente municipal de Morelia, el mayor Rafael Miguel Pedrajo, mandó construir la primera Fuente de las Tarascas, obra del artista plástico Antonio Silva Díaz y el escultor Benigno Lara. La escultura era de cemento y varillas de fierro, adornada de diversos colores, colocada sobre una fuente decorada con caracoles como representación del hombre (en jeroglíficos nativos) que declaraban su naturaleza artesanal. Esta fuente permaneció en el lugar durante 34 años. Recién colocada la fuente carecía de nombre, y la gente le comenzó a llamar la Fuente de las Indias; después tomó el nombre de Fuente de las
Tarascas por ser el estado de Michoacán, el territorio purépecha por excelencia, y según Fray Bernardino de Sahagún se le daba el nombre de Tarasco al pueblo Purépecha. En un principio no fue de mucho agrado para los morelianos la imagen de tres mujeres semidesnudas, pero poco a poco fue formando parte de la ciudad y de la gente. A principios del año 1967 el monumento fue retirado de su lugar, al parecer por un comentario de la esposa del expresidente Adolfo López Mateos, Eva Sámano, al hacer una visita a la ciudad de Morelia y referirse al conjunto como antiestético. Su lugar fue ocupado entonces por otra fuente llamada El Huarache por su forma y escasa ornamentación. El retiro de la fuente fue tan repentino y la razón desconocida por la mayoría de las personas que comenzaron a surgir rumores de que se la habían robado, incluso que la habían trasladado a España. Pero la verdad fue que la trasladaron al almacén de Obras Públicas del estado, que en ese tiempo se ubicaba en donde actualmente se encuentran las oficinas de la Tesorería del estado, sobre la avenida Ventura
Puente. El encargado de desmontar la fuente fue el ingeniero Manuel Rodríguez Morales, que también sería el encargado de trasladarla, al año siguiente, al entonces Recinto Ferial de la ciudad, ubicado en la salida a Salamanca.
TRES PRINCESAS PURÉPECHAS

La actual Fuente de las Tarascas es obra del escultor José Luis Padilla Retana y se colocaron en su lugar el 18 de mayo de 1984, según la placa alusiva al hecho en el basamento de la escultura. Así la ciudad de Morelia, Michoacán
ha sobresalido por los múltiples monumentos que la adornan, uno de los más destacables ante los ojos de turistas y habitantes son Las Tarascas, que hoy forman parte importante de la historia de Michoacán. Esta fuente resultó ser un peculiar regalo, en el año de 1937, para el general Lázaro Cárdenas del Rio, ya que se sabía era gran admirador de la belleza indígena, tal presente fue colocado frente a su casa, que ahora es el edificio que ocupan las instalaciones del Imju (Instituto Michoacano de la Juventud), la mayor parte de los ciudadanos se maravilló ante tal monumento, sin embargo, incomodó a varias personas por mostrar el torso desnudo, pero con el paso del tiempo se fueron acostumbrado a la belleza de esta fuente. Después de mucho tiempo de haber formado parte fundamental de la decoración de la ciudad, se cuenta que en el año 1967, la esposa del exgobernador del estado, Agustín Arriaga Rivera, pidió las retiraran, pues consideraba indignante estuvieran desnudas. Contrario al rumor sobre el hecho de haber sido enviadas a España, Las Tarascas originales (a color) se trasladaron a las antiguas instalaciones de la feria, y en su lugar se colocó la fuente que hoy conocemos como El huarache, sin embargo, duró poco tiempo ya que la gente
pedía fueran devueltas a su lugar de origen.
, es así que en el año de 1968, el gobierno del estado tomó la decisión de edificar una réplica exacta de bronce, la cual gustó aún más que las originales. Las Tarascas representan a tres de las más importantes princesas de la cultura purépecha: Atzimba, Tzetzangari y Eréndira, la cesta de frutas simboliza la abundancia, los caracoles que se encuentran en la base representan al hombre y la conjunción de todos estos ornamentos aluden a la fertilidad, esta polémica fuente forma parte de la cultura, vida e historia de nuestra Morelia y nos invita a conocer y disfrutar la ciudad desde el centro de su corazón.