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Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

El síndrome de Burnout es un padecimiento que a grandes rasgos consistiría en la presencia de una respuesta prolongada de estrés en el organismo ante los factores estresantes emocionales e interpersonales que se presentan en el trabajo, que incluye fatiga crónica, ineficacia y negación de lo ocurrido.
UNA ENFERMEDAD MENTAL

Este síndrome no se encuentra reconocido en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM) aunque sí es mencionado brevemente en la Clasificación internacional de enfermedades bajo el código Z 73.0, pero dentro del apartado asociado a “problemas relacionados con el manejo de las dificultades de la vida”. Cabe indicar eso sí, que en algunos países europeos a los pacientes con Burnout se les diagnostica con el síndrome de neurastenia (ICD-10, código F 48.0) siempre que sus síntomas estén asociados al trabajo, en concordancia con la lógica de planteamientos presentes en algunas investigaciones, quienes la vinculan con el síndrome de Burnout, considerándolo, por lo tanto, como una forma de enfermedad mental. Desde la aparición del primer concepto de síndrome de Burnout en 1974 dado por Freudenberger a través de la historia muchos investigadores han aportado innumerables conceptos, entre los que vale la pena nombrar a Pines y Kafry 1978, Dale 1979, Edelwich y Brodsky 1980, Maslach y Jackson 1981, Feigley 1984 y Raedeke y Smith 2001. Este síndrome fue descrito por primera vez en 1969 por H.B. Bradley como metáfora de un fenómeno sicosocial presente en oficiales de policía de libertad condicional, utilizando el término staffburnout. Posteriormente en el año de 1974 Freudenberger propone un concepto centrado en un estudio netamente organizacional. Él propone que son sentimientos de agotamiento y frustración, además de cansancio, que se generan por una sobrecarga e incluye en su explicación el término de adicción al trabajo, siendo también el primero en proponer este tipo de relación asociada a un desequilibrio productivo. Posteriormente, en el año 1980, Freudenberger amplía su teoría y conceptualización agregando que estos sentimientos se deben a cargas irracionales de trabajo que ellos mismos o quienes los rodean les imponen. Para este mismo año aparece Cherniss quien lo conceptualiza como un proceso y propone tres momentos, uno asociado a un desequilibrio entre la carga laboral y las posibilidades del sujeto de responder de forma óptima a esta, un segundo momento que habla de la presencia de una respuesta emocional negativa fuerte y un último momento que propone un cambio conductual y actitudinal en el que se sumerge el sujeto.
PÉRDIDA DE ENERGÍA Y MOTIVACIÓN

Contemporánea a esta propuesta surge la de Edelwich y Brodsky, quienes lo relacionan más a una pérdida progresiva de la energía, motivación e ideal asociada a las profesiones de ayuda a su cargo y proponen también fases progresivas, entusiasmo, estancamiento, frustración y apatía. Por otro lado, en el año 1976 la sicóloga social Christina Maslach lo presenta ante un congreso de la Asociación Estadounidense de Sicología definiéndolo como un síndrome tridimensional que consideraba como dimensiones de análisis a los siguientes constructos: agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal, y que ocurriría entre sujetos que trabajan en contacto directo con clientes o pacientes. En el año 1980 en tanto, Freudenberger publica su libro titulado BurnOut: The High Cost of High Achievement. Whatitis and howtosurviveit, texto que se ha transformado en un referente primordial para el abordaje primigenio del síndrome de Burnout. Posterior a ellos en el año 1981 las autoras Maslasch y Jackson aportan el hasta ahora más aceptado concepto del síndrome, en el que proponen que este es tridimensional y que dentro de estas dimensiones se encuentran el agotamiento emocional, la despersonalización (en la que se generan actitudes de sarcasmo ante sus compañeros de trabajo) y la reducida realización personal. En general los más vulnerables a padecer el síndrome son aquellos profesionales en los que se observa la existencia de interacciones humanas trabajador-cliente de carácter intenso o duradero, sin considerar por cierto, a un cliente en particular sino más bien, a uno o varios. Dichos profesionales pueden ser caracterizados como de desempeño satisfactorio, comprometidos con su trabajo y con altas expectativas respecto a las metas que se proponen, en las que el Burnout se desarrolla como respuesta a estrés constante y sobrecarga laboral. El síndrome de Burnout es muy frecuente en personal sanitario (nutricionistas, médicos, enfermeras/os, sicólogas/os, siquiatras, terapeutas ocupacionales, trabajadores sociales, terapeutas familiares y consejeros matrimoniales, así como personal administrativo) y docente no escapando por cierto otros profesionales como deportistas de élite, teleoperadores (operadores de centros de llamadas), ingenieros, personal de las Fuerzas Armadas, y en general, en diversas profesiones en las que actualmente se observa un creciente interés por analizar.
MUJERES, LAS QUE MÁS LO PADECEN
Respecto al género, diversas investigaciones apuntan a que las mujeres son las que presentan mayor prevalencia que los hombres. En el año 1981 Maslach y Jackson proponen las siguientes dimensiones del síndrome de Burnout:·Cansancio emocional: valora el agotamiento emocional debido a las exigencias del trabajo. Despersonalización: valora el grado de indiferencia y apatía frente a la sociedad. Baja realización personal: valora sentimientos de éxito y de realización personal.