imagotipo

Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

LA ÓPERA EN ITALIA

La tercera ópera del compositor italiano Giuseppe Verdi, Nabucco, estrenada en 1842, le otorgó gran fama entre sus compatriotas. Compuesta a partir del libreto original de la letra en apenas tres meses, expresaba un fuerte sentimiento patriótico, acorde con el que aunaba al movimiento italiano de liberación contra la dominación austriaca.

El estreno fue un rotundo éxito. Además de que el coro de los esclavos hebreos de la obra se usara como símbolo de resistencia ante los invasores, las paredes de las ciudades de Italia se llenaron súbitamente de pintadas en las que se leía “Viva VERDI”. Pero en realidad no era un espontáneo homenaje al músico, sino que se trataba de un acrónimo con significado político: VERDI quería decir “Vittorio Emmanuele Re d’Italia”, burlando así la censura austriaca.

Finalmente Italia venció con la coronación del rey Víctor Manuel II de Saboya (1861). Giuseppe Verdi (1813-1901) fue el más importante compositor romántico de ópera italiano, autor de títulos como Rigoletto, Aída, La Traviata ó Il Trovatore. Durante la época de la unificación de Italia, en los territorios administrados por el Imperio Austro-húngaro en el Norte de la península italiana, los nacionalistas usarán el grito de ¡Viva V.E.R.D.I! para engañar a los ocupantes austriacos.
MENSAJE OCULTO

Este grito se empleaba como acrónimo para aclamar al rey de Piamonte-Cerdeña, su verdadero significado era “¡Viva Vittorio Emmanuele Re D’Italia!”. Mientras que las autoridades austríacas creían que se refería al gran compositor, en realidad era un grito nacionalista favorable a la unión de todos los territorios italianos bajo el mando piamontés. Otros personajes importantes dentro del proceso de unificación de Italia (1859-1870) fueron el rey de Piamonte y primer rey de Italia Víctor Manuel II (1820-1878), su primer ministro Camilo Benso, conde de Cavour (1810-1861) y el revolucionario Giuseppe Garibaldi (1807-1882), quien al mando de los Camisas Rojas, conquistó el Reino de las Dos Sicilias (sur de Italia) y lo entregó al rey piamontés. Una vez asaltada por la fuerza la ciudad de Roma (posesión del Papa), ésta se
convertiría en la capital del nuevo reino.
BIOGRAFÍA

Tras la muerte de su familia, Verdi quiso dejar de componer, pero Bartolomeo Merelli, administrador de La Scala de Milan, lo animó a continuar. Poco después vino su primer gran éxito con Nabucco y la suerte le sonrió. En el arte, Verdi encontró una luz. En una carta dirigida a su amigo Merelli, el compositor explica: “Adoro el arte…. Cuando estoy solo con mis notas, mi corazón late, las lágrimas brotan de mis ojos y mi emoción y mi alegría son mucho para soportar”. Algunas biografías aseguran que a Verdi le interesaba dar la apariencia de tosco y misántropo. Bajo esta máscara, el músico se aislaba para gozar de cierta soledad. En una de sus cartas, escribió: “acepto los silbidos con la condición de que no se me exija que dé las gracias por el aplauso”. La estrategia le sirvió muy poco.

En su época fue un hombre muy querido tanto por sus óperas como por su compromiso con Italia. En febrero de 1861 fue nombrado diputado del primer parlamento del reino italiano y fue de los que votó para que Roma fuera la capital de Italia. Para 1874, el rey Vittorio Emanuele II lo nombró senador. Al morir, el 29 de enero de 1901, sus funerales reunieron a una enorme multitud que entonó con emoción el mismo Va Pensiero que hace unos años Riccardo Muti cantó frente a Berlusconi. Muy a su pesar, el maestro de Busseto sigue cosechando afectos y la comunión de almas hasta nuestros días. ¡Viva Verdi! Para celebrar el 150 aniversario de la unificación italiana, el Teatro de la Ópera de Roma preparó una gala conducida por Riccardo Muti en la que se interpretó
Nabucco de Verdi. Silvio Berlusconi, entonces primer ministro de Italia, asistió a la función acompañado de otros políticos y jerarcas católicos que de inmediato ocuparon el palco de honor. Todo transcurría sin problemas, pero cuando el coro comenzó a cantar el “Va Pensiero”, el
ambiente se electrizó.

Nabucco cuenta la historia del pueblo hebreo durante su exilio en Babilonia. El coro más conocido de la obra es el melancólico “Va Pensiero”, en el que se escucha la tristeza de los esclavos judíos al saberse lejos de su tierra: “Ve pensamiento en alas doradas / reposa sobre praderas y colinas / donde perfuman, tibios y suaves / los aires dulces del suelo natal. / Del Jordán saluda las riberas / de Sión las torres derribadas. / Oh, mi patria tan bella y perdida / remembranza querida y fatal”. Cuando el coro de la Ópera de Roma terminó de cantar esta pieza, el público se volcó en aplausos y loas a Verdi y a su país: ¡Viva Verdi! ¡Viva Italia! El canto que se escuchó por primera vez en 1842 en el Teatro La Scala de Milán -cuando Verdi apenas tenía 29 años de edad- una vez más despertó entre los italianos sentimientos patrióticos. Ya antes
había ocurrido.