imagotipo

Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

La animación es una categoría de cine (o de una manera general, una categoría de arte visual o audiovisual) que se caracteriza por no recurrir a la técnica del rodaje de imágenes reales sino a una o más técnicas de animación. Las técnicas tradicionales de animación han sido durante mucho tiempo el dibujo animado (dibujos planos en dos dimensiones fotografiados imagen por imagen) o la animación en volumen (modelos reducidos o marionetas, también fotografiados imagen por imagen), aunque en tiempos más recientes también se recurre a la animación por computadora.
WALT DISNEY… Y EL CINE DE ANIMACIÓN

El cine de imagen real registra imágenes en movimiento continuo, descomponiéndolo automáticamente en un número determinado de imágenes por segundo. En el cine de animación no existe movimiento real que registrar, sino que se producen las imágenes separadamente de la realidad, ya sea automáticamente (con la ayuda de una computadora, en el caso de la animación por computadora), ya sea una por una (como en el caso de las técnicas de animación tradicionales, mediante dibujos, modelos, objetos y otras múltiples técnicas), de forma que, al proyectarse consecutivamente la película resultante se produzca la ilusión de movimiento. La diferencia entre la animación y la imagen real estriba pues en que el cine de imagen real analiza y descompone un movimiento real, mientras que el cine de animación produce la sensación visual de un movimiento que en realidad es inexistente en el mundo real. La definición correcta de la palabra animación proviene del latín, lexema anima que significa alma. Por tanto, la acción de animar se debería traducir como “dotar de alma”, refiriéndose a todo aquello que no la tuviera. Según el animador norteamericano Gene Deitch, “animación cinemática es el registro de fases de una acción imaginaria creadas individualmente, de tal forma que se produzca ilusión de movimiento cuando son proyectadas a una tasa constante y predeterminada, superior a la de la persistencia de la visión en la persona”. Pero el creador de lo que hoy entendemos como cine de animación es seguramente Walt Disney, por las innovaciones y aportaciones que hace a este campo. Disney comenzó rodando spots publicitarios en un garaje en el estado de Kansas con una cámara de alquiler. Fotografiaba unas letras que iban moviéndose hasta colocarse en su posición correcta para transmitir un mensaje.
TODO EMPEZÓ CON EL CONEJO AFORTUNADO

Sus primeras películas eran adaptaciones revisitadas de los cuentos infantiles tradicionales como Caperucita roja o Cenicienta. Tras crear varias películas con esta productora, Disney comenzó a experimentar con otras técnicas. A la inversa de M. Fleischer, Disney rodó una película de animación en la que aparecía un personaje real: Alice in Cartoonland (Alicia en el país de los dibujos animados). Para ello grabó a la actriz Virginia Davis sobre un fondo negro, lo que le permitía dibujar luego por encima los personajes animados. Tras no encontrar una distribuidora que aceptase la película, Disney decidió mudarse a Hollywood, a pesar de que el centro neurálgico de la producción de películas animadas fuera en esos momentos Nueva York. Allí, para ganarse la vida, volvió a realizar cartoons en un garaje y con una cámara alquilada. Sin embargo, una productora se interesó en Alice in Cartoonland y propuso a Disney un contrato por una serie de 12 capítulos del corto original. Así nació la Disney Brothers Cartoons Studio, que Walt decidió crear junto a su hermano para llevar a cabo esta producción. Tras finalizar los primeros cortos, decidieron contratar a algunos dibujantes. Disney diseñaba los personajes, pero eran los dibujantes quienes los desarrollaban y elaboraban los distintos frames. La serie tuvo tanto éxito que se negoció una segunda serie de la misma temática. En 1926 la compañía empezó a llamarse Walt Disney Studio. Después de esta serie comenzaron a trabajar en una nueva producción y un nuevo personaje: Oswald, the lucky rabbit (Oswald, el conejo afortunado), en quien posteriormente se inspiraría
Mickey Mouse. El primer corto en el que aparecería Oswald se llamaría Poor papa.
APARECIÓ MICKEY MOUSE Y EL CINE SONORO

Será en 1924 cuando Walt Disney registre el personaje de Mickey Mouse, que había creado a partir del conejo Oswald. Tras finalizar la primera película de Mickey, para conseguir vender una serie de dibujos animados a alguna distribuidora, Disney se propone ofrecer una película sonora. Se trataba de la época en la que el cine sonoro estaba simplemente comenzando (El cantor de jazz, primera película sonora, se estrenó en 1927), y la tecnología del momento era muy rudimentaria. Disney hizo algunas marcas en los fotogramas de la película para medir el tempo de la música y los sonidos. Una de las opciones era grabar los sonidos en un disco y luego sincronizarlo, como se hacía en los comienzos del cine sonoro, pero Disney se empeñó en grabar el sonido en la propia película, para lo que se valió del Cinephone de Pat Powers.