imagotipo

Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

El Sacro y Real Monte de Piedad de Ánimas fue fundado por Pedro Romero de Terreros, conde de Santa María de
Regla, el sábado 25 de febrero de 1775, con una cantidad de 300 mil pesos de oro para esta obra asistencial, dinero tomado de su propio peculio. Después de que las autoridades eclesiásticas ofrecieran una misa a la que asistieron tanto personalidades importantes de la Corona española como de la sociedad en general, Juan Carabantes fue la primera persona en empeñar, y su prenda fue un aderezo de diamantes por el cual se le prestaron 40 pesos de oro, recuperándola en agosto de ese mismo año y dejando una limosna de ocho reales.

AYUDA A LOS MÀS NECESITADOS

Durante el primer año de operación se realizaron 17 mil operaciones de empeño, lo que equivalía a un cuarto de la población de la entonces Ciudad de México. Hoy día, esta bicentenaria institución respalda a más de seis millones de familias mexicanas, realiza un promedio de nueve millones de contratos prendarios cada año y recibe casi un millón de artículos mensuales a través de sus diferentes sucursales, distribuidas en toda la geografía nacional. Constituir un Monte de Piedad sin fines de lucro, que tuviese la finalidad de brindar socorro a los necesitados por medio del préstamo, fue la visión que tuvo Pedro Romero de Terreros, por lo que solicitó a la Corona española la autorización para establecerlo. Es así que el rey de España, Carlos III, en la Real Cédula expedida en Aranjuez el 2 de junio de 1774, aprobó la fundación del Sacro y Real Monte de Piedad de
Ánimas, bajo su real patronato. Meses más tarde y en respuesta a dicha Cédula Real, el virrey Antonio María de Bucareli y Ursúa previno a los oficiales reales que se mantuviesen en depósito, a su disposición y con la debida organización. El rey nombró a Pedro Páez, de la Cadena superintendente de la Real Aduana de México, para redactar los estatutos, con el concurso de la Junta de Ministros y personas designadas por el Virrey. Antes de ocupar su sitio actual, el Sacro y Real Monte de Piedad de Ánimas tuvo otras dos sedes: la primera se ubicó de 1775 a 1821 en la calle de San Ildefonso No. 60, y la segunda en un convento de monjas franciscanas de 1821 a 1836, en lo que hoy es Avenida Juárez y Eje Central. Al consumarse la Independencia del país en 1821, la institución adquiere su nombre actual: Nacional Monte de Piedad. En ese momento tenía ya 46 años de funcionar.

“EL BANCO DE LOS POBRES”

Es así que, al permanecer en operación durante ese convulsionado momento histórico-social, Nacional Monte de Piedad fue una de las pocas alternativas en donde la sociedad encontraba respaldo económico para sus familias. En el año de 1836 adquirió las casas marcadas con los números 7 y 8 de la calle del Empedradillo (hoy calle del Monte de Piedad) en las que se hallaba la casa del conquistador español Hernán Cortés y, por lo mismo del Marquesado del Valle de Oaxaca (Cortés, en 1529, fue nombrado marqués del Valle de Oaxaca por el mismo Carlos I). Las casas fueron adquiridas a través de Lucas Alamán, apoderado del duque de Monteleone, quien fuera a su vez heredero de Cortés. Hoy día este predio es la Casa Matriz. A inicios del siglo XX, el país volvió a convulsionarse de manera significativa al vivir su etapa revolucionaria en el año de 1910. La falta de fuentes de trabajo y las necesidades de las personas de llevar sustento económico a sus hogares, hicieron de nueva cuenta que el Nacional Monte de Piedad adquiriera un papel protagónico en la sociedad, con sus préstamos prendarios. Existe una leyenda, sin confirmar, que señala que Pancho Villa en una de sus campañas se negó a tomar por asalto la institución, por considerarla “el banco de los pobres”.

CIEN POR CIENTO MEXICANA

Es notable la estabilidad de esta institución asistencial, lo que explica la confianza que los usuarios le tienen. Es por eso que, incluso en medio de la Revolución, nunca cerró sus puertas. En los últimos años, el Nacional Monte de Piedad ha incrementado de manera considerable sus centros de atención a usuarios (150 sucursales), distribuidos en toda la geografía nacional, infraestructura que le permite atender a poco más de siete millones de familias y destina recursos en favor de sus usuarios por 11 mil millones de pesos al año, atendiendo oportunamente a los sectores menos privilegiados de la sociedad. Sigue siendo una institución cien por ciento mexicana. Referente a su labor asistencial anualmente respalda a un promedio de 450 instituciones de
Asistencia Privada, siendo que en los últimos 10 años el NMP, ha autorizado donativos por poco más de dos mil 200 millones de pesos. Incluso existe una película de la época de oro del cine mexicano donde es el tema central.