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Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

Rosa Louise Mc Cauley (de casada Rosa Parks) fue una figura importante del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, en especial por haberse negado a ceder el asiento a un blanco y moverse a la parte trasera del autobús en el sur de Estados Unidos, el primero de diciembre de 1955. Por tal acción acabó en la cárcel, lo que se cita frecuentemente como la chispa del movimiento, y se la reconoce como “la primera dama de los derechos civiles”, si bien ya existía un precedente de otra mujer, Claudette Colvin, que había sido arrestada por la misma causa el 2 de marzo del mismo año. En 1950, Parks se unió al movimiento de derechos civiles y se empleó como secretaria de la National Association for the Advancement of Colored People en Montgomery (Alabama). El primero de diciembre de 1955, en Montgomery, Parks se negó a obedecer al chofer de un autobús público, el cual quería obligarla a ceder su asiento a una persona de raza blanca. Fue encarcelada por su conducta, acusada de haber perturbado el orden. En respuesta al encarcelamiento de Rosa, Martin Luther King, un pastor bautista relativamente desconocido en ese tiempo, condujo la protesta a los autobuses públicos de Montgomery, en los que colaboró también la activista y amiga de la infancia de Rosa Parks Johnnie Carr y que simplemente convocaba a la población afroamericana a organizarse para transportarse por sus propios medios y no tomar los autobuses. Como los autobuses terminaron recibiendo pocos, o ningún pasajero, comenzaron a dar déficit, por lo que se hizo necesario que la autoridad del transporte público terminara la práctica de segregación racial en los autobuses. Este suceso inició más protestas contra otras prácticas de segregación. Mientras tanto, en 1956, la lucha judicial contra la ley segregacionista de Montgomery y Alabama llegó finalmente a la Corte Suprema de Estados Unidos, que declaró inconstitucional la segregación en el transporte. Parks se convirtió en un icono del movimiento de derechos civiles. Se mudó a Detroit (Míchigan) a principios de la década de 1960 donde consiguió empleo con el representante afroamericano John Conyers, del Partido Demócrata, desde 1965 hasta 1988. Mientras pocos historiadores dudan sobre la contribución de Parks al movimiento de derechos civiles y el valor de negarse a ceder su asiento, algunos de ellos han cuestionado la veracidad de algunos de los elementos más míticos. Muchos relatos del supuesto delito de mala conducta de Parks, en 1955, la describen como una simple “costurera cansada”. Sin embargo, Parks proclamó en su autobiografía: Mi vida (My Life), que no es verdad que estuviera físicamente cansada sino “cansada (harta) de ceder”. También, algunas historias intentan esconder su militancia anterior en la NAACP y la Highlander Folk School para caracterizarla como una persona normal y no una activista política. Muchas historias aclaran que se sentaba en la sección designada para negros y como la sección para los blancos estaba ocupada por completo, la persona de raza blanca quería su asiento. Es decir que no fue un problema cuando se sentó, sino que fue su negativa a ceder el asiento. Parks no fue la primera persona en negarse a ceder su asiento a una persona de raza blanca. La NAACP había aceptado y proporcionado ayuda legal a otros casos similares como el de Irene Morgan, diez años antes, que resultó en una victoria en el Tribunal Supremo respecto al comercio. Esta victoria solo terminó la segregación racial en el comercio interestatal, tal como el viaje interestatal por medio de autobuses públicos. El caso de Rosa Parks se considera revolucionario porque aplicaba a las leyes segregacionistas estatales, no solo las de comercio interestatal. En 2002, en una escena de la película Barbershop, los actores discuten sobre los afroamericanos del pasado, que se han negado a ceder sus asientos de autobús; esto provocó un boicot de la película liderado por los activistas Jesse Jackson y Al Sharpton. Rosa tenía 42 años cuando el primero de diciembre de 1955, tomó un colectivo para volver a su casa. En ese momento, los vehículos estaban señalizados con una línea: los blancos adelante y los negros detrás. Así, la gente de color subía al autobús, pagaba al conductor, se bajaba y subía de nuevo por la puerta trasera. Parks se acomodó en los asientos del medio, que podían usar los negros si ningún blanco lo requería. Cuando se llenó esa parte, el conductor le ordenó, junto a otros tres negros, que cedieran sus lugares a un joven blanco que acababa de subir. “Éste ni siquiera había pedido el asiento”, dijo después Parks en una entrevista a la BBC. Los otros se levantaron, pero ella permaneció inmóvil. El autobusero trató de disuadirla. Debía ceder su asiento, es lo que marcaba la ley. “Voy a hacer que te arresten”, le dijo el conductor. “Puede hacerlo”, respondió ella. Cuando la policía le preguntó que por qué no se levantaba, contestó con otra pregunta: “¿Por qué todos ustedes están empujándonos por todos lados?