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Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

Un carrusel, tiovivo o calesita es un medio de diversión consistente en una plataforma rotatoria con asientos para los pasajeros. Tradicionalmente los “asientos” poseen formas de caballos de madera u otros animales, los cuales en muchos casos son desplazados mecánicamente hacia arriba y hacia abajo para simular el galope de un caballo. Normalmente, la música se repite mientras el carrusel da vueltas. Aunque los carruseles modernos están fundamentalmente compuestos de caballos, los carruseles de periodos anteriores a menudo incluían diversas variedades de animales, como perros, caballos, conejos, cerdos y ciervos, por nombrar algunos. Cualquier plataforma rotatoria también se puede llamar carrusel. En un parque de ocio, un tiovivo es normalmente simple, la plataforma rotatoria es impulsada por los niños con barras o tiradores con los que los niños pueden agarrarse mientras corren. En un aeropuerto, las cintas transportadoras en la zona de recogida de equipajes se suelen llamar carruseles. En Estados Unidos, México y Argentina, el carrusel o calesita va en sentido antihorario. En muchos países europeos (Reino Unido, Holanda, etcétera), los carruseles van en sentido contrario (horario). Las razones para ello son objeto de especulación. El primer carrusel o tiovivo de que se tiene información es el que aparece en un bajo relieve del Imperio Bizantino fechado hacia el año 500 después de Cristo, que muestra un grupo de personas dentro de cestas suspendidas de un poste central. La palabra carrusel tiene sus orígenes en el italiano garosello y español carosella (“pequeña batalla”), usada por los cruzados para describir un ejercicio de entrenamiento para combate y un juego común entre los jinetes turcos y árabes hacia el 1100. En cierto sentido este dispositivo puede ser considerado un mecanismo para el entrenamiento de la caballería; reforzaba la preparación de los jinetes para la batalla al atacar con espadas de madera a muñecos que representan al enemigo. Los cruzados descubrieron este método y llevaron la idea a sus señores y reyes en Europa. Allí el carrusel se mantuvo en secreto dentro de los castillos, siendo usado para el entrenamiento de los jinetes; los carruseles no eran mostrados al público en general. Para la caballería turca y árabe, se construyó un carrusel cerca del año 1680 como aparato de entrenamiento mediante el proveedor de anillos, consistía de caballos de madera suspendidos de vigas soportadas por una columna central. Los jinetes apuntaban con lanzas, tratando de ensartar anillos ubicados alrededor del tiovivo, movido por hombres, caballos o mulas. Con el pasar de los años se construyeron unos pequeños carruseles que fueron instalados en los jardines privados de la realeza. Al poco tiempo, con toda la pompa que existía por esa época en Francia, se armó un gran aparato que fue colocado en París en Le Place du Carrousel. Junto con un torneo de caballería muy lleno de galantería, consistente en “combatientes” que se lanzaban unos a otros bolas de yeso rellenas de perfume, por lo que aquellos que eran alcanzados despedirían olor por varios días. Una etapa interesante del tiovivo fue la del proveedor de anillos, con el que los jinetes en los caballos tratarían de ensartar anillos suspendidos, a toda marcha. Con el desarrollo de las uniones de artesanos y la relativa liberación de los oficios en Europa, a principios del siglo XIX se estaban construyendo tiovivos y se estaban operando en distintas ferias y otras reuniones en la Europa Central y en Inglaterra. Por ejemplo, en 1837, el fabricante de carros, Michael Dentzel, convirtió su negocio de fabricación de vagones en lo que es ahora la Alemania del sur, en una empresa de fabricación de carruseles. Los caballitos, animales y mecanismos se podían fabricar en los meses de invierno y su familia y trabajadores podían recorrer rutas en su tren de vagones por la región, operando su gran carrusel (menagerie) en distintos sitios. Por esa época otros constructores como Heyn en Alemania y Bayol en Francia estaban también comenzando a construir carruseles. En forma similar Inglaterra estaba comenzando a desarrollar su propia tradición de fabricación de carruseles la que tendría un estilo distintivo. Los tiovivos primitivos no tenían plataforma, sino que se colgaban los animales de postes o cadenas, los cuales se inclinaban hacia afuera al girar, por efecto de la fuerza centrífuga, simulando volar. Se les llamaba carruseles de caballos voladores. Normalmente eran propulsados por animales de tiro caminando en círculo, o por personas jalando una cuerda o moviendo un manubrio. Hacia la mitad del siglo XIX, se desarrolló el carrusel de plataforma, para reducir los riesgos a los niños, donde los animales y las carrozas se moverían en círculo sobre una plataforma circular suspendida del eje o poste central; se empezaron a construir con propulsión de vapor. Eventualmente, con los avances de la revolución industrial se empezaron a desarrollar mecanismos, con engranajes y cigüeñales, a fin de dar a los postes del cual colgaban los animales el típico movimiento de sube y baja, al desplazarse alrededor del poste central. Las plataformas servían de soporte a la parte inferior de los postes de suspensión a la vez que servían de plataforma para caminar por ella o para colocar sobre ella otros animales, carrozas, canoas simuladas y otros objetos. Era común tener órganos u otros instrumentos musicales automáticos y pronto aparecieron los motores eléctricos y las luces que dieron a los tiovivos su estilo clásico.

PREGUNTAS:

-¿Cómo se les llama a los nacidos en Mónaco?

-¿Quién bautizó al Océano Pacífico?

RESPUESTAS DEL ANTERIOR:

-R: La molicie es excesiva comodidad.

-R: Gustavo Flaubert escribió “Madame Bovary”.

carlosdurongarcia@gmail.com