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Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

  • Carlos Durón García
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El feng shui es un antiguo sistema filosófico chino de origen taoísta basado en la ocupación consciente y armónica del espacio, con el fin de lograr de este una influencia positiva sobre las personas que lo ocupan. Es parte del llamado shenmiwenhua – conocimiento misterioso) de la cultura china, que trata sobre cosas misteriosas, secretas e imposibles de ver. Su territorio de acción se sitúa en la frontera de dos mundos: el de la tierra –denominado ken kai–, visible y físico, y el del cielo –denominado yukai–, desconocido, invisible y vibrátil. Está considerada desde una pseudociencia hasta “un compendio de antiguas supersticiones chinas”. El feng shui es un símbolo geomancia desarrollado en China. Originalmente era una forma de conocimiento que estudiaba los cambios que ocurren en la naturaleza, el clima y los astros. Los orígenes del feng shui varían según las fuentes. Por un lado, toma la simbología del I ching (o libro de los cambios). Por otro, incorpora los cinco elementos (wuxing). En el imperio chino, esta estética era un asunto de estado y solo las construcciones imperiales y de algunos nobles tenían acceso a esta aplicación. Por esa razón, se la llamaba “aplicaciones de emperadores y reyes”. Incluso se aplicaba a la ubicación y orientación de las tumbas (yin zhai, o vivienda de los muertos). A partir de la instauración de la república, el feng shui (junto con otras prácticas tradicionales de la cultura china); fue prácticamente prohibido. Los centros actuales de difusión del feng shui no se encuentran en China, sino en Hong Kong, Taiwán y Malasia. En la última década del siglo XX ―con el auge de la Nueva era― el feng shui se ha popularizado enormemente y su práctica y enseñanza se ha extendido por casi todo el mundo de la mano de autores como Lilian Too, William Spear, Roger Green. El feng shui se basa en la existencia de un aliento vital o chi, cuyo flujo se ve modificado por la forma y disposición del espacio, las orientaciones (puntos cardinales) y los cambios temporales. Algunas escuelas de feng shui ponen el énfasis en el estudio de las formas: las montañas, los ríos, la estructura de la vivienda o lugar de trabajo, la ubicación del baño, cocina, habitación y el resto de los espacios de la casa, etc. También se utiliza un sistema derivado del Cuadrado Mágico del I-Ching para calcular las “Estrellas Voladoras”, representadas por el movimiento cíclico del tiempo en relación a los emplazamientos. En la actualidad, la tendencia es considerar conjuntamente la forma, la orientación y el cálculo de las Estrellas Voladoras, como se hacía en la antigüedad. La forma de las montañas o el paisaje en general se describe sobre la base de los llamados “guardianes celestiales”: el Dragón, el Tigre, la Tortuga, el Fénix y la Serpiente. Estos nombres derivan de antiguas constelaciones que dividían el cielo en cinco sectores, como se representa en el LöHsu o Mapa del Río Lo (que apareció en el lomo de un Caballo mitológico con cabeza de Dragón) de ahí el adjetivo de “celestiales”. Los cinco guardianes se disponen en forma de cruz; la Tortuga atrás, el Fénix delante, el Dragón a la izquierda, el Tigre a la derecha y la Serpiente en el Centro, que es el más importante porque representa a quien se dirige todo el estudio. La localización ideal es aquella que tenga una Tortuga ubicada hacia el lado del que provienen los vientos más intensos y el agua en el lado opuesto (Fénix); ya que el viento (feng) dispersa el chi mientras que el agua (shui) lo acumula. Además, el geomante debe encontrar al Dragón, una figura mítica relacionada con el movimiento del agua y del viento (el Espíritu del emplazamiento). La niebla matinal, por ejemplo, representa el aliento del Dragón: Allí donde tarda más en dispersarse es donde se dan las condiciones para la acumulación del chi. El estudio se completa hallando las líneas llamadas “venas del Dragón” y ciertos puntos especiales sobre estas venas llamados “el nido del Dragón”. Según el Zangshu (‘libro de las sepulturas’), escrito por Guo Pu (276-324) durante la Dinastía Jin, la energía chi se dispersa cuando viaja a través del viento y termina al encuentro del agua. Si este flujo de la energía termina en el agua que contiene el cuerpo sería perfecto, porque toda esa energía se queda en nuestro ser y trae mejor salud y felicidad. Por otro lado, el feng shui considera cuidadosamente las orientaciones, ya que de cada punto cardinal emana una energía determinada. La interpretación de estas energías se basa primariamente en el símbolo llamado ba-gua (ocho trigramas). Algunos edificios famosos creados conforme a los principios del feng shui son, entre otros: el Zhong Hedian dentro de la Gugong (o ‘ciudad prohibida’) en Pekín, el Banco de Hong Kong y el Banco de Shanghái. La idea del yin yang es fundamental para el feng shui, que es la idea de opuestos sin oposición. Son complementarios y se necesitan mutuamente para existir. Los cambios constantes de interacción de yin y yang da lugar a la infinita variedad de patrones de la vida. La siguiente tabla subraya la necesidad básica de cada principio. El feng shui, como otras artes chinas, tiene su fundamento en el texto I ching, o ‘libro de las mutaciones’. Se basa en la interpretación de los trigramas o kuas. El arreglo llamado ba gua o pakua (que en chino significa literalmente ‘ocho trigramas’) es el fundamento de todas esas escuelas chinas. Cada trigrama representa una serie de correspondencias: entre ellas, una orientación, una parte de la naturaleza, una parte de nuestro cuerpo, un miembro de la familia, etc. Las direcciones del compás se asocian a los cinco elementos míticos (agua, fuego, madera, metal y tierra).

Preguntas

-¿En qué año terminó la Primera Guerra Mundial?

-¿Qué río forma las cataratas Victoria?

Respuestas

-R: Lila Downs cantó en una ceremonia del Óscar.

-R: En el Tapón del Darién está cortada la carretera Panamericana.

carlosdurongarcia@gmail.com