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Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

Bolero es una obra musical creada por el compositor francés Maurice Ravel en1928 y estrenada en la Ópera Garnier de París el 28 de noviembre de ese mismo año. Bolero compuesto y dedicado a la bailarina Ida Rubinstein, su inmediato éxito y rápida difusión universal lo convirtieron no solamente en una de las más famosas obras del compositor, sino también en uno de los exponentes de la música del siglo XX. Movimiento orquestal inspirado en una danza española, se caracteriza por un ritmo y un tempo invariables, con una melodía obsesiva —un ostinato— en do mayor, repetida una y otra vez sin ninguna modificación salvo los efectos orquestales, en un crescendo que, in extremis, se acaba con una modulación a mi mayor y una coda estruendosa. Pese a que Ravel dijo que consideraba la obra como un simple estudio de orquestación, el Bolero esconde una gran originalidad, y en su versión de concierto ha llegado a ser una de las obras musicales más interpretadas en todo el mundo, al punto de que hasta el año 1993 permanecía en el primer lugar de la clasificación mundial de derechos de la “Société des auteurs, compositeurs et éditeurs de musique”. El año 1928 fue un buen momento para la música contemporánea, ya que vio el nacimiento de obras maestras como el “Cuarteto de cuerda n.º 4” de Bartók; el “Cuarteto de cuerda n.º 2” de Janáček; el “Concierto para clarinete” de Nielsen; la “Sinfonía n.º 3” de Prokófiev; las “Variaciones para orquesta” de Schönberg; y la “Die Dreigroschenoper” (“La ópera de tres peniques”) de Kurt Weill. Otras composiciones relevantes vieron la luz en Rusia, donde Mosólov finalizaba “La fundición de acero” y Shostakóvich la ópera “La nariz” y “Tahiti Trot”. En la Europa meridional, Respighi componía en Italia la “Feste romane”, mientras que en España, Joaquín Turina acababa las “Evocaciones, opus 46” para piano. En Francia, Honegger había compuesto “Rugby”; Martin Le Jazz; Messiaen “La banqueteucharistique”; Milhaud, la ópera “Christophe Colomb”. En la temporada parisina, Stravinski estrenó dos nuevos ballets: “Apolo Musageta”, el 12 de junio con los “Ballets Russes”, y “Le baiser de la fée” (El beso del hada), con su “rival”, “Les Ballets Ida Rubinstein”, el 27 de noviembre de 1928.  Ravel ese año solo había compuesto Le “Boeéro”, una de sus últimas obras escritas antes de que una extraña enfermedad le condenase al silencio. Al año siguiente, el mundo sufriría una crisis económica —el crack de 1929— pero eso a Ravel, en el apogeo de su fama, le afectaría poco, y seguiría componiendo todavía algunas obras importantes, como el “Concierto para la mano izquierda” (1929–30), para el pianista manco Paul Wittgenstein, el “Concierto en sol mayor” (1929–31) y las tres canciones de “Don Quijote y Dulcinea” (1932–33). La historia del Bolero se remonta a 1927. Ravel, cuya reputación superaba ya las fronteras de Francia, acababa de terminar su “Sonata para violín y piano” y había firmado el contrato más importante de su vida para realizar una gira de conciertos de cuatro meses en los Estados Unidos y Canadá. Esa gira le encumbraría definitivamente y en ella fue recibido como un gran artista, actuando en 25 ciudades, unas veces como pianista, otras como acompañante al piano y, otras, al frente de la orquesta. Poco antes de partir, la empresaria y bailarina rusa Ida Rubinstein, le encargó que compusiera un “ballet de carácter español” que ella misma, con cuarenta y dos años, contaba representar con su propia compañía, “Les Ballets Ida Rubinstein”. Ida Rubinstein, que había empezado como bailarina de los Ballets Rusos —“Cleopâtre” (1909), “Scheherazade” (1910) y “Le Martyre de Saint Sebastien” (1911)— era en ese momento ya una rica empresaria que había decidido montar su propia compañía de ballet, con su dinero, y competir con el mismísimo Serguéi Diáguilev.