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Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

El nombre Canadá proviene de la raíz iroquesa kanta que significa “poblado”, “asentamiento” o refiriéndose inicialmente a Stadaconé, un asentamiento en el sitio de la actual ciudad de Quebec. El explorador Jacques Cartier utilizó la palabra Canadá para referirse no solo a esa aldea en particular, sino también a toda el área bajo el mandato de Stadaconé; para 1545, los mapas y libros europeos habían comenzado a referirse a toda la región como Canadá. Desde el siglo XVII en adelante, la región de Nueva Francia que se encontraba cerca del río San Lorenzo y al margen de la costa norte de los Grandes Lagos fue conocida como Canadá. Más tarde, la zona fue dividida en dos colonias británicas: Canadá Superior y Canadá Inferior, aunque en 1841 se unieron nuevamente como la Provincia de Canadá. Tras la Confederación de 1867, el nombre de Canadá fue adoptado como el nombre legal para el nuevo país y el Dominio (un término del Salmo 72:8) fue el título conferido al país. Combinados, el término “Dominio de Canadá” fue usado comúnmente hasta la década de 1950. Como el Dominio afirmó su autonomía política del Reino Unido, el Gobierno federal utilizó cada vez más el término Canadá en documentos de Estado y tratados, un hecho que se refleja en el cambio de nombre de la fiesta nacional en 1982, cuando pasó de ser el Día del Dominio al Día de Canadá. Los europeos llegaron por primera vez al continente americano cuando los vikingos se asentaron brevemente en L’Anseaux Meadows en la isla de Terranova alrededor del año 1000; tras el fracaso de esa colonia, el próximo intento para la exploración del territorio canadiense se realizó en 1497, cuando el navegante italiano Giovanni Caboto (Juan Caboto) exploró la costa atlántica de América del Norte al servicio de Inglaterra. En 1534, Jacques Cartier hizo lo mismo en nombre de Francia. El explorador francés Samuel de Champlain llegó en 1603 y estableció los primeros asentamientos europeos permanentes de la región: Port Royal en 1605 y la ciudad de Quebec en 1608. Entre los colonos franceses de Nueva Francia, los canadiens se asentaron en el Valle de río San Lorenzo, mientras que los acadiens en las provincias marítimas actuales. Los comerciantes de pieles franceses y los misioneros católicos exploraron la zona de los Grandes Lagos, la bahía de Hudson y la cuenca del Misisipi hasta Luisiana. Las Guerras de los Castores estallaron por el control del comercio de pieles. Los ingleses establecieron puestos de pesca avanzada en Terranova alrededor del año 1610 y establecieron las Trece Colonias al sur. Una serie de cuatro guerras intercoloniales se desataron entre 1689 y 1763. En 1713, la parte continental de Nueva Escocia quedó bajo dominio británico con el Tratado de Utrecht. Más tarde, al finalizar la Guerra Franco-india en 1763, con la firma del Tratado de París Francia cedió Canadá y la mayor parte de Nueva Francia a Gran Bretaña. La Proclamación Real de 1763 separó a la provincia de Quebec de Nueva Francia y anexó la isla del Cabo Bretón a Nueva Escocia. En 1769, la isla de San Juan (ahora la isla del Príncipe Eduardo) se convirtió en una colonia separada. Para evitar conflictos en Quebec, los británicos aprobaron el Acta de Quebec de 1774, la cual amplió el territorio de Quebec hasta la zona de los Grandes Lagos y el Valle del Ohio. En estos lugares se restableció el idioma francés, la fe católica y el derecho civil francés. Esto enfureció a muchos residentes de las Trece Colonias e influyó en el inicio de la Revolución Estadunidense. En el Tratado de París (1783) se reconoció la independencia de Estados Unidos, cediendo los territorios al sur de los Grandes Lagos. Alrededor de 50 mil partidarios de la ocupación inglesa huyeron de Estados Unidos a Canadá. Con este cambio, Nuevo Brunswick se separó de Nueva Escocia para reorganizar los nuevos asentamientos de los partidarios
ingleses en las provincias marítimas.