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Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

  • Carlos Durón García

Al-Nasir Salah ad Din Yusuf Ibn Ayyub más conocido en occidente como Saladino, Saladín, Saladin o Saladine fue uno de los grandes gobernantes del mundo islámico, siendo Sultán de Egipto y Siria e incluyendo en sus dominios Palestina, Mesopotamia, Yemen, Hiyaz y Libia. Con él comenzó la dinastía ayubí, que gobernaría Egipto y Siria en los años posteriores a su muerte. Defensor del islam y particularmente de la ortodoxia religiosa representada por el sunismo, unificó política y religiosamente el Oriente Próximo, combatiendo y liderando la lucha contra los cristianos cruzados y acabando con doctrinas alejadas del culto oficial musulmán representado por el Califato Abasí. Es particularmente conocido por haber vencido en la batalla de Hattin a los cruzados, ocupando de nuevo Jerusalén para los musulmanes y tomando Tierra Santa. El impacto de este acontecimiento en Occidente provocó la Tercera Cruzada liderada por el famoso Ricardo I de Inglaterra, que se convirtió en mítica tanto para occidentales como para musulmanes. Su fama trascendió lo temporal y se convirtió en un símbolo de caballerosidad medieval, incluso para sus enemigos. Sigue siendo una figura muy admirada en la cultura árabe, kurda y religión musulmana. Murió en 1193 en Damasco y fue enterrado en un mausoleo en el exterior de la Mezquita Omeya de Damasco. El emperador alemán Guillermo II donó un sarcófago en mármol, en el que sin embargo no descansa su cuerpo. En su tumba se exhiben el original, de madera, en el que está el cuerpo, y el de mármol, vacío. Le sucedió su hijo Al-Afdal en el trono de Siria, dando comienzo así a la dinastía ayubí. En Europa, los cruzados que regresaron a sus hogares trajeron consigo numerosas leyendas y anécdotas con Saladino como protagonista. Con ellas se difundió por el mundo cristiano la figura del Sultán Saladino. De Saladino la tradición cristiana se quedó con su cortesía, sabiduría y caballerosidad, apareciendo en numerosos relatos como un gran señor que trataba con honor a sus cautivos. Se trata de algo inexacto para los cánones modernos, pues los miembros de las órdenes militares que consideraba sus más acérrimos enemigos eran normalmente obligados a escoger entre una conversión forzosa o la muerte, si bien, en la moral de la época, su cumplimiento de las normas sociales de cortesía hacia los cautivos y su respeto a las pactos con el enemigo frente a la violación de treguas continuas por los cruzados ante su falta de un liderazgo sólido le hacían sorprendentemente similar al concepto medieval de caballerosidad, especialmente comparado con los belicosos cruzados, en buena parte aventureros sin nada que perder. En varias narraciones aparece así como un ejemplo del perfecto caballero medieval, tanto por su honor como por su sabiduría y juicio. En La Divina Comedia, Dante Alighieri ubicó a Saladino junto a personajes como Sócrates, Aristóteles, Homero y Ovidio, en el Limbo, un espacio destinado a personajes justos e ilustres, impedidos de entrar en el Paraíso solo por no ser bautizados. Entre las obras que mencionan de esta manera a Saladino se puede nombrar en español “El conde Lucanor” en sus capítulos XXV y L, que describen respectivamente el ficticio cautiverio de un noble cristiano en manos de Saladino, tratado con una cortesía ejemplar, y a un Saladino a punto de caer en la tentación pero terminando por elegir sabiamente como ejemplo de buen gobernante. Pero también fue mostrado muchas veces como el “temible líder infiel” que había expulsado a “la verdadera religión” de los Santos Lugares. En otras fuentes, especialmente las eclesiásticas, se le muestra como “el diablo sarraceno”, asociándosele con el demonio. Fue la primera versión la que se terminó imponiendo y así en el siglo XIX Lessing en su obra Nathan el Sabio lo emplea como uno de los tres eruditos protagonistas de las tres religiones del libro que llegan a superar las diferencias religiosas, eligiéndole para representar al islam, una tradición que si bien anterior ha permanecido. En la actualidad, no siempre siendo históricamente exactas, hay numerosas obras (tanto de investigación como de ficción) en donde se le suele mostrar como un líder íntegro y fiel a su religión, además de uno de los más grandes estrategas de su tiempo, frente a unos gobernantes cristianos incapaces y en muchas ocasiones liderados por fanáticos. Así cabe remarcar la película “El reino de los cielos” o el segundo libro de la trilogía templaria de Jan Guillou, que usan protagonistas pragmáticos y tolerantes que parecen más cercanos a Saladino, a pesar de ser su enemigo, que a los cortesanos de Jerusalén, que suelen ser descritos, con la excepción de los protagonistas que se suelen vincular a gente como Raimundo III de Trípoli.

Preguntas

-¿Cuál es la superficie de Estados Unidos?

-¿Cómo se llama el medio círculo de la parte inferior de las uñas?

Respuestas

-R: Ricardo Torres Nava fue el primer latinoamericano en llegar a la cima del Everest.

-R: Isabel de Castilla financió los viajes de Colón.

carlosdurongarcia@gmail.com