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Recopilaciones

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

Generalmente atribuida a David, rey de Israel, la Estrella de David es uno de los más conocidos símbolos identitarios del judaísmo y también de las culturas hebreas pasadas y presentes, tanto en la Diáspora como en el moderno Estado de Israel. Es a partir del medioevo que la estrella en cuestión es denominada en hebreo Maguén David, expresión que significa ‘Escudo de David’. Remontándose sus orígenes como símbolo hebreo a Tarento en el siglo III d.C. el mismo fue incorporado siglos más tarde por la cultura judeoárabe, donde el símbolo hebreo recibió en tiempos pasados la denominación de “Sello de Salomón”. Tal designación lejos se encuentra de ser arbitraria, dado que —según el judaísmo y las tradiciones propias del pueblo de Israel— tiene su fuente de inspiración en el Cantar de los Cantares (que ambos atribuyen al rey Salomón).8 Los dos triángulos superpuestos o entrelazados de la estrella israelita responden a un verso bíblico particularmente apreciado en el judaísmo y que de un modo simbólico expresa la íntima relación que se existe entre Dios y la humanidad: «Yo soy de mi amado, y mi amado es mío». Considerando lo dicho, tampoco resulta arbitrario el que uno de los triángulos apunte hacia arriba y el otro hacia abajo, ya que la relación aludida también representa la unión entre el cielo y la tierra. Es precisamente debido a esto último que la estrella de David evoca y simultáneamente refuerza el pacto sellado entre Dios y Abraham. Cuando se observan las seis puntas de la estrella de David, se debería considerar que tanto en la Antigüedad como en el medioevo el número seis era percibido simbólica y matemáticamente como un número “perfecto”. Y, con todo, ya desde la Antigüedad, el símbolo judío omnipresente ha sido, no la estrella de David, sino la menorá (tradicional candelabro hebreo de siete brazos). Ello, no obstante, no invalida el hecho de que la estrella de David goce de gran popularidad en el arte ritual judío o la cultura del pueblo judío en general. En las colecciones de objetos de arte ritual judío (a las que se conoce como Judaica), la estrella de David es, junto al candelabro ritual de siete brazos y las Tablas de la Ley, uno de los símbolos identitarios más importantes de la cultura hebrea e incluso distintivos del pueblo judío. Por “Estrella de David”, o “Sello de Salomón”, se entiende a una superposición de dos triángulos equiláteros (a menudo, pero no indispensablemente, a su vez también entrelazados) que forman una figura geométrica con apariencia de estrella de seis puntas, 13 a la que, tradicionalmente el judaísmo, le atribuye un enorme valor simbólico no exento de poder místico (y este último a su vez adquiere resonancia considerable en áreas no necesariamente hebreas, tales como lo son la magia o los esoterismos de naturaleza universalista). La estrella de David está formada exclusivamente por polígonos regulares, componiéndose a partir de dos triángulos equiláteros superpuestos de modo tal de formar un hexagrama perfectamente regular, o sea, un hexágono regular central rodeado por seis triángulos equiláteros que son menores que él en tamaño, y presentando cada uno de dichos triángulos uno de sus lados completamente coincidente en longitud con cada uno de los lados del hexágono. Esto implica que los seis triángulos equiláteros se contactan entre ellos pero solo a través de dos de sus vértices y la resultante de dicha disposición es una especie de “ronda” o “cadena cerrada” de triángulos equiláteros en cuyo centro se forma el ya mencionado hexágono regular. A la figura geométrica que responde a todo lo expresado y que presenta seis puntas se la denomina “estrella de David”. Como figura geométrica, el hexagrama regular presenta muchos puntos en común con la estrella de David. Y, en términos de configuración, hasta se podría sostener que todo hexagrama regular al menos de un modo potencial podría ser una estrella de David. Sin embargo, no todo hexagrama regular ha sido concebido para expresar la significación y el valor simbólico que el pueblo judío y la humanidad en su conjunto le atribuyen a la estrella de David. Además de ser empleado por el judaísmo, el hexagrama regular se hace presente también en antiquísimas culturas del extremo oriente tales como la hindú y la china, en respectivamente el Yantra y el I Ching. Reaparece en mandalas indoeuropeos que exhiben la geometría mítica de los vedas y en el sintoísmo de los japoneses. E, independientemente o no de que se lo comprenda como estrella de David, el hexagrama regular se encuentra también algunas veces presente en el cristianismo,  el budismo, e incluso el islamismo y hasta en contextos aparentemente laicos.  Como símbolo identitario judío, la estrella de David fue empleada desde la Edad Media en adelante por diversas comunidades judías europeas. La Legión Judía también recurrió a ella (1917–1921).