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Recopilaciones | Carlos Durón García

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

Sobre la descripción física de Ramsés II se tienen varias referencias a partir de distintas estatuas que –al contrario de lo que ocurre con otros faraones, a quienes los escultores idealizaban– se parecen mucho entre sí. Ramsés, probablemente, prefería que los retratos se hicieran fieles a su propia imagen. A pesar de su larga vida, todas las imágenes de Ramsés II están ideadas como en sus años de juventud, no hay estatuas suyas como un hombre maduro. Así, para muchos es un espectáculo sobrecogedor contemplar su momia, tan bien conservada, que muestra la implacabilidad del tiempo, que ha conseguido vencer al más famoso de todos los faraones. Se suele describir a Ramsés como un emperador indiferente al pueblo, el cual se mantuvo en la pobreza durante su reinado mientras la clase alta se enriquecía cada vez más, pero era una pobreza relativa, ya que en Egipto siempre reinó la abundancia. También se le tacha de mujeriego, déspota, tirano y, sobre todo, de megalómano. Alguien ha dicho que la distancia que separaba a Ramsés II de su pueblo era incluso mayor que la de Keops, considerado el faraón absolutista por antonomasia, lo que era debido a su asunción del papel de hijo de Amón-Ra. Otros, sin embargo, han dicho que más que indiferente, Ramsés era cruel. Hay ciertos relatos que apoyan esta idea, en especial las trampas que puso alrededor de los lugares donde guardaba sus tesoros, su costumbre de colgar los cadáveres de sus enemigos en las paredes de los palacios o las murallas, y un hallazgo reciente de decenas de cuerpos decapitados frente a uno de sus templos, a pesar de que el sacrificio humano no era una costumbre egipcia desde tiempos prehistóricos. Sin embargo, sobre el carácter de Ramsés II se sabe poco en realidad; a partir de cartas que escribió a su colega, el rey hitita, sabemos que le disgustaba sobremanera que le dieran órdenes. “¿Por qué me hablas como si fuera tu esclavo?” escribió al rey hitita en alguna ocasión, cuando este le exigía que le devolviera a un fugitivo que había tomado asilo en Egipto. Él mismo relató en el “Poema de Pentaur” que, durante la batalla contra los hititas, cuando sus tropas lo abandonaron a su suerte, Ramsés se libró solo de sus enemigos y cuando se reunió de nuevo con su ejército diezmó a los soldados, enfurecido por haber sido traicionado: “Mi Majestad se puso ante ellos, los conté y los maté uno a uno, frente a mis caballos se derrumbaron y quedaron cada uno donde había caído, ahogándose en su propia sangre…”. Textos de la época de Ramsés, cuando todavía no era faraón, lo describen como un “joven y astuto jefe” en asuntos militares. En el Corán se menciona a un faraón que bien pudo ser Ramsés II; según estas escrituras, el faraón era temperamental, y cuando sus magos y sacerdotes admitieron que no podían enfrentarse a la magia del dios de los hebreos, el faraón los increpó: “¡Vosotros no tenéis mi autorización para decir tal cosa!”, tras lo cual amenazó con clavar a los magos, de pies y manos, en una palmera. Quizás por ser el más conocido de los faraones, hay datos de decenas de reinas, esposas y concubinas y de cientos de hijos e hijas de este rey, lo que le ha labrado la fama de lascivo y mujeriego. También es cierto que el rey no hizo nada para ocultar este hecho, sino que incluso llegó a confeccionar una lista con los nombres de todos sus hijos y diseñar una enorme tumba en el Valle de los Reyes para varios de ellos. Este hipogeo, conocido hoy como KV5 no deja de sorprender y sigue siendo estudiado en 2007. Se ignora qué secretos puede guardar. Sin temor a equivocarse, es indudable que la mujer de la vida del faraón fue su primera “Gran Esposa Real”, la bella Nefertari”por la que brilla el Sol”. Se desconoce su linaje, aunque se piensa que quizás estaba emparentada con la anterior dinastía por el faraón Ay: Ramsés se ocupó mucho de ocultar su parentesco. Nefertari no fue sólo una esposa y la madre de los hijos del faraón, sino que tomó un papel muy activo en las conversaciones con los hititas, y sus cartas con la emperatriz Putuhepa sentaron las bases del proceso de paz. Era tal el amor que profesaba el rey a Nefertari que le llegó a dedicar el segundo templo de Abu Simbel, bajo la imagen de la diosa Hathor, en el cual la imagen de la reina tiene el mismo tamaño que la del rey, algo inusual en Egipto. Desgraciadamente, es muy posible que Nefertari no llegase a ver el templo acabado, pues murió en el año 26 del reinado, antes de su inauguración. Su tumba, la QV66 tiene las pinturas mejor conservadas del Valle de las Reinas Sea como fuere, el carácter de Ramsés II se fue templando con el paso del tiempo.

PREGUNTAS:

¿En qué año fue puesto en operaciónel Canal de Panamá?

¿Cuántos valses compuso Johan Straus?

Respuestas del anterior:

-R: Durango es el Estado de la República Mexicana nació Pancho Villa.

-R: En Tebas, Egipto se encuentra el Valle de los Reyes.

carlosdurongarcia@gmail.com

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