imagotipo

Recopilaciones | Carlos Durón García

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

Algunas plazas de la Ciudad de México: Plaza del Colegio de niñas, de la ranita o del reloj otomano: Como en otras plazas de la Ciudad de México, en ésta también se construyó una caja de agua hacia mediados del siglo XIX, que serviría tanto a las residentes del Colegio de Niñas como a los vecinos en general. Hacia 1870, la plaza fue restaurada y rebautizada como Plaza Cinco de Mayo; se colocó una fuente esculpida en su centro, se arboló y se pusieron bancas bajo las sombras. Diecisiete años más tarde, todo fue retirado, los árboles cortados y se rebautizó con el nombre de Victoria. Todo fue en vano, porque los vecinos no hicieron caso a ninguno de los dos nombres, pues para ellos siguió siendo la Plaza del Colegio de Niñas. El reloj que se ubica en su esquina fue un pomposo regalo que la colonia turca dio a México durante las celebraciones del primer centenario de la Independencia. “La Ranita” es otro nombre que popularmente recibe la plaza, debido a que una rana adorna la fuente, otro regalo —en este caso anónimo—, la cual no fue retirada gracias a los boleros de zapatos que acostumbraban arrojarle moneditas y pedir su deseo del día cada mañana. También conocido como Reloj Libanés o Turco, fue regalado a México como una muestra de solidaridad, pero también como agradecimiento a la hospitalidad y al buen recibimiento que este país le dio a toda la comunidad otomana –libaneses y turcos–. El reloj fue obsequiado el 22 de septiembre de 1910, como parte de las celebraciones de los primeros 100 años de la Independencia de México. Está ubicado en la esquina de las calles Venustiano Carranza y Simón Bolívar, es una torre estilo morisco adornada con mosaicos blancos, verdes, azules, amarillos, naranjas y negros. En su parte superior tiene cuatro carátulas de bronce –una por cada lado–, de las cuales dos marcan el tiempo en números arábigos –los que se usan en México–, y las otras lo hacen en números hindúes –usados en Medio Oriente–. Su contorno está fabricado con piedra y cada esquina está cubierta con mosaicos. Lo corona una pequeña cúpula adornada con más mosaicos minúsculos y azules (marino y turquesa), y tres campanas doradas colocadas de forma vertical. Como muestra de hermandad entre la comunidad libanesa, turca y mexicana, el reloj incluye símbolos de las banderas de los tres países: la media luna de Turquía, el cedro de Líbano y el escudo nacional mexicano. Como parte de las celebraciones del Bicentenario de nuestra Independencia, después de algunas restauraciones y arreglos, el Reloj Otomano fue reinaugurado el 9 de septiembre del 2010, en una pequeña ceremonia que contó con la presencia de los embajadores de Líbano y Turquía. Plaza Tolsá: Sobre los cimientos de lo que alguna vez fue el hospital San Andrés, se levantó el antiguo Palacio de las Comunicaciones. Terminado por el arquitecto Silvio Contri en 1910 en un estilo ecléctico —en tanto mezclaba elementos clásicos, góticos, renacentistas o modernos—, fue símbolo del progreso. Su modernidad se mostró en la manera de alternar las estructuras metálicas con los biselados, la piedra tallada, las herrerías fundidas en Italia, los estucos o las ondeantes formas interiores, tal como se alcanza a ver desde el Salón de Recepciones o del Patio de los Leones. Plaza Santa Veracruz: Esta plaza es un pequeño oasis. Su serenidad emana, tanto de su geometría como de los recintos que alberga. Su hundimiento respecto al nivel de la banqueta la aísla del bullicio, tanto como el silencio que emiten las portadas barrocas de Santa Veracruz y San Juan de Dios, que la resguardan por el poniente y el oriente. Mirando hacia el sur se hallan el Museo Nacional de la Estampa y el antiguo Hospital de San Juan de Dios, hoy Museo Franz Mayer. Plaza del Hemiciclo a Juárez: De los jardines particulares medievales, consagrados al recogimiento y ascetismo, a los parques públicos destinados al regocijo, hay más que solo siglos de por medio. La Alameda, el parque público más antiguo de la Ciudad de México y del continente americano, transmite tintes renacentistas: la idea de pasearse, caminar o encontrarse con los otros es síntoma de que la capital novohispana nació con ciertos rasgos modernos. Plaza de Santo Domingo: A la Plaza
Mayor seguía la de Santo Domingo.

PREGUNTAS:

-¿Cuál fue la capital de los toltecas?

-¿Quién anotó el primer gol en el estadio Azteca?

Respuestas del anterior:

-R: Los Piratas del Caribe eran los filibusteros.

-R: La primera preposición es “A”.

carlosdurongarcia@gmail.com