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Recopilaciones / Carlos Durón García

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

Amoris Laetitia significa en latín “la alegría del amor”. Según explica el propio documento, hecho público el viernes 8 de abril del 2016 por el papa Francisco, en su primer punto, “a pesar de las numerosas señales de crisis del matrimonio, el deseo de la familia permanece vivo”. Por eso el Pontífice, fiel a su estilo entusiasta, ha escogido este título para un informe en el que reflexiona sobre las conclusiones de los pasados sínodos de los obispos sobre la familia, celebrados en 2014 y 2015. Se trata de la segunda exhortación apostólica que ha redactado el pontífice argentino en sus tres años de papado. Y su nombre recuerda a la anterior, Evangeligaudium, que quiere decir “la alegría (o gozo) del evangelio”, centrada en la tarea evangelizadora de la Iglesia. El título de las exhortaciones apostólicas procede de las primeras palabras con las que comienza el texto. Una exhortación apostólica tiene como cometido sentar las bases de un determinado comportamiento para la comunidad cristiana, aunque no tiene por qué modificar la doctrina. Francisco ha publicado además dos encíclicas, la última de ellas Laudato Si, que supuso un gran impacto por su defensa del medio ambiente y la crítica a la sociedad de consumo actual. Los Documentos Pontificios son todos importantes, ya que todos tienen como autor al Papa. La importancia del documento no se deduce tanto de su clasificación (Encíclica, Constitución Apostólica, etc.) como de su contenido.

Cartas Encíclicas, Epístola Encíclica, Constitución Apostólica, Exhortación Apostólica, Cartas Apostólicas, Bulas y Breves, Motu Proprio. Si es oficial aparece en el Acta Apostolicae Sedis. Si no se tiene acceso a esta acta, se puede verificar en el periódico del Vaticano: L’Osservatore Romano o en la página de Internet del Vaticano. El lenguaje oficial y la versión típica para todos los documentos eclesiales es el latín. Cartas Encíclicas: Del Latín Literae encyclicae, que literalmente significa “cartas circulares”. Las encíclicas son cartas públicas y formales del Sumo Pontífice que expresan su enseñanza en materia de gran importancia. Pablo VI definió la encíclica como “un documento, en la forma de carta, enviado por el Papa a los obispos del mundo entero”. Las encíclicas se proponen: Enseñar sobre algún tema doctrinal o moral. Avivar la devoción. Condenar errores. Informar a los fieles sobre peligros para la fe procedentes de corrientes culturales, amenazas del Gobierno, etc. Por definición, las cartas encíclicas formalmente tienen el valor de enseñanza dirigida a la Iglesia Universal. Sin embargo, cuando tratan con cuestiones sociales, económicas o políticas, son dirigidas comúnmente no solo a los católicos, sino a todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Esta práctica la inició el papa Juan XXIII con su encíclica Pacem in terris (1963). En algunos casos, como el de la encíclica Veritatis splendor (1993) de Juan Pablo II, el Papa solo incluye en su saludo de apertura, a los Obispos, aunque él pretenda la doctrina de la encíclica para la instrucción de todos los fieles. Esto tiene su razón de ser en el hecho de que los Obispos son los Pastores que deben enseñar a los fieles la doctrina. Debido al peso y la verdad que contienen, todo fiel debe concederle a las encíclicas asentimiento, obediencia y respeto. El papa Pío XII observó que las encíclicas, aunque no son la forma usual de promulgar pronunciamientos infalibles, si reflejan el Magisterio Ordinario de la Iglesia y merece ese respeto de parte de los fieles (Humani generis, 1950). El título que se le da a la encíclica se deriva de sus primeras palabras en latín. Por ejemplo, la encíclica del papa Pablo VI sobre la inmoralidad de la contracepción, se tituló Humanae vitae, (Vida Humana).La encíclica es una forma muy antigua de correspondencia eclesiástica, que denota de forma particular la comunión de fe y caridad que existe entre las varias “iglesias”, esto es, entre las varias comunidades que forman la Iglesia. A principios de la Iglesia, los obispos frecuentemente enviaban cartas a otros obispos para asegurar la unidad en la doctrina y vida eclesial. -Benedicto XIV (1740-1758), revivió la costumbre, enviando “cartas circulares” a otros obispos. Estas cartas papales tocaban temas de doctrina, moral o disciplina, afectando a toda la Iglesia. -Con Gregorio XVI (1831-1846), el término “encíclica” se hizo de uso general. -León XIII (1878-1903), excedió por más del doble el número de encíclicas escritas de su predecesor Pío IX (1846-1878), con 75 encíclicas en total. León XIII también cambió el énfasis del tono de las encíclicas, el cual había sido preeminentemente condenatorio.
Él comenzó a esbozar una idea rápida, de forma positiva, de cómo la Iglesia debía responder a los problemas concretos, especialmente en el orden ético-social. El acercamiento innovador de León XIII popularizó las encíclicas como puntos de referencia, no solo para la doctrina Católica pero también, para muchos programas de acción. Constitución Apostólica. Estos documentos son la forma más común en la que el Papa ejerce su autoridad “Petrina”. A través de estas, el Papa promulga leyes concernientes a los fieles. Tratan de la mayoría de los asuntos doctrinales, disciplinares y administrativos. La erección de una nueva diócesis, por ejemplo, se hace por medio de una Constitución Apostólica. Mientras que al principio, dichas constituciones enunciaban normas legales y continúan siendo principalmente documentos legislativos, tienen ahora frecuentemente un fuerte componente doctrinal. Pertenecen al magisterio ordinario del Papa. Exhortación Apostólica Estos documentos generalmente se promulgan después de la reunión de un Sínodo de Obispos o por otras razones. Son parte del magisterio de la Iglesia. Por costumbre, la bula tiene una inscripción en la cual el Papa utiliza el título Episcopus Servus Servorum Dei (El Siervo de los Siervos de Dios). Este título fue adoptado por el papa San Gregorio I (Magno; 590-604). Se popularizó su uso en el 1800. Una colección de bulas es llamada “bullarium”. Motu Proprio. Son documentos papales que contienen las palabras “Motu proprio et certascientia”. Significa que dichos documentos son escritos por la iniciativa personal del Santo Padre y con su propia autoridad.
PREGUNTAS:

¿De dónde partieron los aztecas para fundar Tenochtitlán?

¿En qué país está el lago Eri?
RESPUESTAS AL ANTERIOR:

– R: José Stalin sustituyó a Lennin en el Gobierno de la URSS.

– R: 24 equipos participaron en el Mundial de futbol de España.

carlosdurongarcia@gmail.com