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Recopilaciones | Carlos Durón García

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

La Fuente de Petróleos o Fuente de Petróleos Mexicanos, oficialmente denominada por sus creadores Monumento a la Industria Petrolera de México, es un monumento de la Ciudad de México en el Paseo de la Reforma. Es obra del arquitecto Vicente Mendiola Quezada y del escultor Juan Fernando Olaguíbel Rosenzweig, y conmemora la expropiación del petróleo en México. Se construyó en 1952, durante el Gobierno de Miguel Alemán Valdés. El distribuidor vial que se construyó alrededor de la fuente tiene un diseño poco común; en su época, el jefe del entonces llamado Departamento del Distrito Federal, Ernesto P. Uruchurtu, hizo notar que se había elegido con el objeto de conservar la visibilidad de la fuente y no distorsionar el arbolado paisaje del Bosque de Chapultepec. Desde 2012 la fuente se encuentra rodeada de jardines y conjuntos florales. El con­junto tiene 55 metros de diámetro y 18 metros de alto, y su construcción demandó 18 toneladas de bronce. Fue proyectado en 1950 e inaugurado en 1952. Las grandes esculturas monumentales levantadas en México entre 1930 y 1960, coincidentemente con la consolidación de la nueva estructura del poder post-revolucionario, son únicas en América Latina. La estrecha relación existente con el movimiento muralista, con la tradición soviética del realismo socialista, y con el academicismo alegórico decimonónico las transforman en la síntesis de la profunda complejidad del arte mexicano durante la mitad del siglo XX, de su papel en relación con el Estado y de los mecanismos de expresión ideológica del arte. La Fuente de Petróleos representa un buen ejemplo de simbología apoteótica de la industrialización del país en la década de los años 50 y su difícil inserción dentro de la estructura económica internacional. A la par de la Fuente de Petróleos se construyeron, entre otros monumentos, la Diana Cazadora. Juan Fernando Olaguíbel había hecho antes de 1952 el Monumento a la Bandera de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas (1943) y el del general Pedro María Anaya en la Ciudad de México el mismo año; luego, el de Juan Escutia en Tepic, Nayarit (1945); los de José María Morelos en Selva Playa, en Río Colorado y en Uruapan, Michoacán, y más tarde otro en Caracas, Venezuela. Su obra más conocida es el Monumento al Pípila en Guanajuato, de 1939. Junto con Vicente Mendiola, hizo el Monumento a los Hombres Ilustres en Guadalajara, Jalisco, un monumento ecuestre en el Hipódromo de las Américas (1941), la Diana Cazadora (1942), los monumentos a los Niños Héroes de Guadalajara (1950), a Morelos en Cuernavaca (1942), el de Benito Juárez en Toluca (1951), la fuente monumental de la Avenida Insurgentes, actualmente reducida de tamaño, y varias otras. El Monumento a la Industria Petrolera de México, tal como estaba originalmente ubicado, se hallaba en una glorieta, en el centro de intersección de las avenidas, en el sitio en que había funcionado una estación de gasolina. Para lograr salvar el desnivel que la calle tenía, se construyó una plataforma de tierra cubierta con pasto, más elevada por el lado norte. El monumento propiamente dicho está compuesto por un juego de fuentes superpuestas, y por un enorme pilar de cantera, sobre cuyas caras se ubica el grupo alegórico esculpido. Este último está compuesto por varias figuras que representan, con un ritmo ascendente, la liberación económica mexicana mediante la nacionalización de la industria petrolera en 1938. El conjunto tiene 55 metros. de diámetro y 18 metros de alto, y su construcción demandó 18 toneladas de bronce. Fue proyectado en 1950 e inaugurado en 1952. El grupo escultórico superior posee un grupo central formado por torres petroleras y un ferrocarril, alrededor del cual se encuentra un grupo —que puede llamarse norte— que muestra a tres obreros perforando un pozo, y a su lado un obrero en postura altiva. En el lado sur el grupo muestra a un indígena arrodillado, humillado por la carga de la dependencia económica en medio de exuberante vegetación tropical; a su lado y tendiendo la mano para redimirlo y salvarlo, un obrero —con pantalones y no semidesnudo— que lleva en sus manos el texto de la ley del 18 de marzo de 1938. A su lado el trabajador intelectual, con camisa y planos en la mano, y entre éste y el obrero manual se levanta airosa la monumental Victoria, desnuda, a cuyos pies surge un chorro de agua que mana hacia la fuente, como petróleo derramado. Atrás de ella, grandes contenedores cilíndricos y tuberías cierran la composición alegórica. La propuesta inicial de Mendiola, según una carpeta inédita con sus planos y perspectivas, era la de una glorieta con dos fuentes semicirculares y en el centro un pilar de proporciones monumentales, cerca de 60 metros de alto, con una alegoría al frente. Más tarde, y a lo largo de varios proyectos, se fue reduciendo la altura del pilar hasta 18 metros, y se fue definiendo la composición. Un detalle muy importante, difícil de notar a primera vista, es que las dos figuras, el trabajador intelectual y el manual, son los retratos de Mendiola y Olaguíbel. En un acto de difícil interpretación, ellos mismos quedaron identificados en el bronce para la posteridad. Se trata de retratos detallados de ambos, en los que Mendiola, como arquitecto, representa al intelectual, y Olaguíbel, como artista, al obrero manual. Esto obligó a darle mayor importancia a ambas figuras dentro del grupo y a ponerlas de frente; el caso del obrero manual es el más claro, ya que en todos los proyectos éste estaba siempre de espaldas.

PREGUNTAS:

– ¿Qué nombre recibía Japón en tiempos de Cristóbal Colón?

– ¿Quién escribió “Jerusalén Libertada”?

Respuestas del anterior:

– R: Egipto, Uganda y Sudán son los países que baña el río Nilo.

– R: 33 días duró el papado de Juan Pablo I.

carlosdurongarcia@gmail.com