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Recopilaciones | Carlos Durón García

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

José Ignacio Mariano Santiago Joaquín Francisco de la Torre y Mier fue un empresario, político y hacendado mexicano que es recordado por estar emparentado con la familia del presidente Porfirio Díaz, al estar casado con la hija mayor de éste, Amada Díaz. Es conocido históricamente como “El Yerno de su Suegro”. Ignacio de la Torre nació el 25 de julio de 1866 en una casa del centro de la Ciudad de México. Era el menor de los siete hijos del empresario gaditano de azúcar Isidoro Fernando José Máximo de la Torre Carsí, fundador de la casa Jecker-Torre & Cía., responsable de emitir los bonos que serían pretexto de la intervención francesa; y su esposa María Luisa de los Ángeles Mier Celis. Entre sus descendientes indirectos (por parte de su hermana Susana) se encontraba el príncipe Rainiero de Mónaco y el actual soberano monegasco, Alberto II. Su padre fue un hacendado de muy buena posición económica; llegó a poseer 10 fincas y vivía con su familia en el Palacio del Marqués del Apartado. Ignacio recibió una esmerada educación en los mejores colegios de México y Estados Unidos. Sus hermanos fueron Susana, Isidoro, Tomás, Concepción, María Guadalupe y Esperanza. Como herencia de su padre, que murió en Francia el 28 de agosto de 1881, Ignacio recibió la hacienda de Santiago Tenextepango, en Ayala, Morelos. Era una de las más productivas de su tiempo, con una extensión de 16 mil hectáreas, la finca estaba dedicada a la producción de caña de azúcar. Después de la Guerra de Independencia de Cuba, el Estado de Morelos comenzó a competir con Hawai y Puerto Rico; motivo por el cual De la Torre invirtió en infraestructura para sus tierras. Ignacio tenía una casa de comercio con la que canalizaba hacia el exterior, la venta de sus productos, lo que hizo que se ganara el afecto del presidente Porfirio Díaz y de varios funcionarios públicos. De la Torre era propietario además de la hacienda de San Nicolás Peralta en Lerma, Estado de México; cometiendo varios abusos como el de corregir el cauce de uno de los ríos que desembocaba en la laguna de Lerma, que desbordó cada año en el pueblo de San Francisco. El 16 de enero de 1888 se casó con Amada Díaz, hija predilecta del presidente Porfirio Díaz, nacida de su relación con una indígena de Huamuxtitlán, Guerrero de nombre Rafaela Quiñones. Ignacio había conocido a Amada, a la sazón pretendiente del general Fernando González Mantecón, hijo del compadre de Porfirio, Manuel González; en un baile celebrado en la primavera de 1887. Después de un breve cortejo, y un efímero noviazgo, recibieron la bendición del arzobispo Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos. Ignacio resultó no ser un buen esposo como aparentaba; el matrimonio De la Torre-Díaz estuvo condenado al fracaso pues De la Torre escandalizaría a la sociedad y a la familia presidencial por sus costumbres licenciosas y por sostener relaciones homosexuales. Pese a ello, como parte de la familia de don Porfirio, presenció las bodas de Porfirio Díaz (hijo) con Luisa Raigosa en 1897 y de Luz Díaz con Francisco Rincón Gallardo en 1899. Con el apoyo de su suegro, fue electo diputado de la XVI Legislatura del Congreso de la Unión de México al poco tiempo de casado, en 1892 fue nominado candidato a gobernador del Estado de México. Ignacio era además miembro de la dirección del Banco de Londres y México; sin embargo, su candidatura se vio atacada por su reputación de tener una vida licenciosa. Por ello, De la Torre retiró su candidatura, lo que permitió que el general José Vicente Villada se reeligiera como gobernador. Luego de este suceso, las relaciones con su suegro se limitaron a ser ceremoniosas y tirantes; y desde ese momento, cada vez que Ignacio viajaba al extranjero Díaz encomendaba a los cónsules mexicanos que lo vigilaran. Amada e Ignacio no llevaron una vida matrimonial feliz. Él vivía en una de las alas de su mansión de Reforma y solo se acompañaban cuando debían presentarse a los actos de sociedad y los del protocolo presidencial. Se cuenta que cierta ocasión en la que el presidente Díaz estaba en su domicilio visitando a Amada, De la Torre llegó ebrio e insultó a su esposa. La reacción del presidente no se hizo esperar, lo sacó literalmente a patadas del lugar. El 18 de noviembre de 1901 la policía realizó una redada en lo que llegaría a conocerse como “baile de los cuarenta y uno”, una fiesta gay en la que la mitad de los hombres estaban travestidos. Corrió un rumor de que en realidad habían sido 42 los detenidos, siendo precisamente el número cuarenta y dos Ignacio de la Torre, que habría sido salvado de ir a prisión por ser el yerno presidencial. En 1906, Ignacio conoció a Emiliano Zapata en el corral de la hacienda de San Carlos Borromeo. Sabiendo de los conocimientos en caballos que tenía Zapata, pidió referencias de él y lo llevó a trabajar durante seis meses a la capital como caballerizo mayor en su mansión de Reforma. Poco después, Zapata regresó a su natal Anenecuilco, resentido de ver que los caballos de De la Torre vivían mejor que los campesinos de Morelos.

carlosdurongarcia@gmail.com

PREGUNTAS:

-¿Cuántos segundos hay en una hora?

-¿Quién descubrió la penicilina?

Respuestas del anterior:

-R. Fray Servando Teresa de Mier se fugó de cárceles mexicanas 7 veces.

-R: En el Océano Pacífico se encuentran las Islas Revillagigedo.

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