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Recopilaciones | Carlos Durón García

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

Un comerciante de coches clásicos de Düsseldorf, Michael Fröhlich, recibió hace un tiempo un extravagante encargo de un potentado ruso: buscar, localizar y comprar, a cualquier precio, el Mercedes Benz 770 K que el canciller Adolf Hitler empleara en sus multitudinarias apariciones públicas. Tras meses de trabajosa búsqueda, lo encontró escondido en un garaje privado de Alemania. Las pesquisas no resultaron sencillas, pues nadie quería saber nada del tema. Poco a poco pudo averiguar que la famosa limusina descapotable había sido vendida en Austria, tras la Segunda Guerra Mundial, por dos mil Reichsmark. Posteriormente acabó aparcado en el museo de automóviles del Imperial Palace de Las Vegas. De allí, regresó a Alemania por deseo de un acaudalado industrial cervecero de Múnich. Tras la muerte de este en 2008, su viuda se deshizo del coche vendiéndoselo a un particular cuya identidad nadie parecía conocer. La pista definitiva llegó la semana pasada y, con ella, el sitio exacto donde se encontraba el coche: guardado, junto con otros seis coches de la época, en un garaje de Bielefeld. Comenzaba la segunda parte de la investigación: comprobar, mediante documentos originales y fotos, que ese era realmente el automóvil buscado. Todo coincidía, incluso la matrícula: 1A 148461. El coleccionista ruso se subió inmediatamente en su avión privado y se presentó en el garaje para contemplar el hallazgo con sus propios ojos. Solo quedaba un último detalle: que la administración alemana diera el visto bueno a la transacción, pues traficar con símbolos nazis está penado en Alemania. El coche no mostraba ningún distintivo del National-sozialismus, y la operación era legal. La negociación resultó fructífera, y el millonario ruso se quedó con los siete coches. Lo que no ha trascendido es el montante total de la operación, pero se especula que solo por el Mercedes Benz 770 K de Hitler desembolsó entre cuatro y 10 millones de euros. Se conoció en su época como Großer Mercedes. El coche de Hitler, un gran Mercedes-Benz, se desarrolló en 1930 bajo el código W07 para servir a líderes como el Papa Pío XI, el presidente de la República de Weimar Paul von Hindenburg y hasta el Emperador Hirohito, de Japón. En 1938, la segunda generación de los 770, codificada como W150 y conocida como 770K, también serviría a los intereses del Tercer Reich. Además de llevar a Adolf Hitler, el Großer Mercedes fue también el coche de Hermann Göring y de Heinrich Himmler. Y, siendo Hitler como era un amante de los coches, mejor cuanto más potentes y aparentes, lo cierto es que no existió un solo coche de Hitler, sino que el máximo mandatario alemán utilizó unidades de modelos diversos. Sucesor de la serie 630, el Mercedes-Benz 770 se estrenó en 1931 con un motor de ocho cilindros en línea con pistones de aluminio y transmisión de cuatro relaciones, que movían siete mil 655 cc de gasolina, entregando 150 CV en las 2.800 rpm, o bien 200 CV con sobrealimentación opcional de tipo Roots, con los que se impulsaba aquel verdadero tanque hasta los 160 km/h. De esta primera generación de Großer Mercedes se fabricaron 117 unidades. La segunda generación llegó en 1938. El Mercedes-Benz 770K que se conoce habitualmente como el coche de Hitler recibió un nuevo motor, dotado ya de serie con doble compresión volumétrica. Sin ella desarrollaba 155 CV a tres mil rpm, y con la compresión llegaba a los 230 CV en las tres mil 200 rpm. Incorporó transmisión de cinco relaciones y en su momento fue el automóvil más caro lanzado nunca en Alemania, aunque su precio no se hizo público, sino que debía consultarse para cada caso. Solo se fabricaron 88 unidades.

carlosdurongarcia@gmail.com

PREGUNTAS:

-¿De qué nacionalidad era Pablo Picasso?

-¿Quién construyó la Torre Eiffel?

Respuestas del anterior:

-R: A Miguel de Cervantes Saavedra

-R: Stefani Joanne Angelina Germanotta es el verdadero nombre de Lady Gaga.

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