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Recopilaciones | Carlos Durón García

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

Tras la muerte de Juan Pablo II, el Vaticano comenzó de nuevo a ser el objetivo de los periodistas sensacionalistas, al generarse todo tipo de datos y rumores en los momentos más cruciales, como aquel que decía que la tumba del papa Silvestre II rezumaba un extraño líquido previo a la muerte del pontífice. Una superstición falsa, como tantas otras, pero que sirvió para que la Santa Sede, una vez más, estuviese en el candelero de los chascarrillos. El nombre de Archivos Secretos del Vaticano y el hecho de que hayan sido prácticamente inaccesibles para periodistas y fotógrafos hasta hace poco tiempo, ha impregnado muchos de sus recintos de una atmósfera de misterio que ha excitado la curiosidad y alentado la especulación. La existencia de una Riserva, antiguamente llamada la “sección cerrada”, puede haber contribuido a esta idea de secretismo, ya que contiene libros y documentos que pueden ser examinados únicamente con el permiso del prefecto. Hoy sabemos que es un depósito de material histórico valioso, que contiene por ejemplo las actas del juicio de Galileo y el Tratado de Paz de Tolentino entre la Santa Sede y Napoleón. Los Archivos Secretos y la Biblioteca Vaticana son instituciones separadas. Los archivos son los documentos de trabajo de la curia: correspondencia referente a asuntos diplomáticos y a la vida interior de la Iglesia. En cambio, la Biblioteca Vaticana, ubicada en el Cortile del Belvedere del Vaticano, es una colección de trabajos individuales, como las demás bibliotecas, y su contenido de más de un millón y medio de ejemplares se centra en temas religiosos –entre ellos está el Codex Vaticanus, el manuscrito más importante del Nuevo Testamento que data del siglo IV–, filosofía, historia del arte, etc. Siempre se ha dicho que las tres bibliotecas que contienen los mejores manuscritos de ciencias ocultas son la de El Escorial, la de la Soborna y la del Vaticano, por no hablar de temas referentes al sexo… Uno de los rumores más insistentes sobre su contenido es la mención de una colección de “repugnantes y lascivos” documentos que harían sonrojar hasta a un cardenal rijoso, del estilo de los que hay en L’Enfer –El Infierno– de la Biblioteca Nacional de París o en la Private Case del British Museum. Por cierto, a partir del 15 de julio de 2007 la Biblioteca Vaticana cerró sus puertas para reformar el edificio y organizar e informatizar todo ese ingente material. Calculan que tardarán tres años como mínimo para que podamos ver por Internet una Biblia hebraica comentada en arameo de 63 kilogramos, o manuscritos de Leonardo da Vinci, Erasmo y Napoleón. Pero el nombre de Archivos Secretos no es solo un eco del pasado, aún contiene fuertes elementos de secreto bajo la “regla de los cien años”, que hace inaccesibles la mayoría de los documentos del siglo XX. Este largo límite temporal no lo tienen los Archivos Estatales de Roma, que están cerrados a los últimos 30 o 50 años. Sorprendentemente, el 15 de febrero de 2003 el Vaticano abrió parcialmente sus archivos secretos de la época previa a la Segunda Guerra Mundial. Eran 640 documentos disponibles para aquellos investigadores que elevasen una petición oficial, y que cubren el período 1922-1939. Se trata de una excepción que vulnera la regla de los cien años, con la idea de limpiar el nombre del Papa Pío XII, acusado por organizaciones judías de haber hecho muy poco para denunciar el Holocausto. Durante los años previos a la guerra, quien luego sería Pío XII era nuncio vaticano ante Berlín y su actuación no fue muy clara ni contundente contra los abusos del nazismo. La Santa Sede explica que su silencio se debió al temor de poner aún más en peligro la vida tanto de católicos como de judíos. El Vaticano aclara que muchos de los legajos del período 1931-1934 fueron “prácticamente destruidos o dispersados” durante los bombardeos aliados contra Berlín y por un trágico incendio. Entretanto, los documentos que abarcan el período 1939-1949 y que tratan sobre los prisioneros de guerra, saldrán del archivo en una segunda instancia.

PREGUNTAS:

-¿Cuál es la capital de la región de Andalucía, España?

-¿Cómo se llamaba originalmente la ciudad de Moscú?

Respuestas del anterior:

-R: Emilio Portes Gil ocupó la presidencia de México después de Álvaro Obregón.

-R: Moctezuma fue el suegro del emperador Cuauhtémoc.

carlosdurongarcia@gmail.com

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