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Recopilaciones | Carlos Durón García

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

Liberté, égalité, fraternité (“Libertad, igualdad, fraternidad” en francés) es el lema oficial de la República francesa y de la República de Haití. Es también la divisa del Gran Oriente de Francia. La frase nació en el transcurso de la Revolución francesa, pero no llegó a adquirir carácter oficial por ser un lema entre muchos otros. Debido al estado de guerra permanente, se solía emplear la fórmula Liberté, égalité, fraternité, ou la mort! (¡Libertad, igualdad, fraternidad o la muerte!), que fue abandonada rápidamente por evocar reminiscencias del Terror. En el siglo XIX, se convirtió en el grito de republicanos y liberales a favor de la democracia y del derrocamiento de gobiernos opresores y tiránicos de todo tipo. Los revolucionarios de la Revolución francesa de 1830 retomaron el lema Liberté, égalité, fraternité, sin que la Monarquía de Julio lo adoptara. Fue establecido por primera vez como lema oficial del Estado en 1848, por el Gobierno de la Segunda República francesa. Prohibido durante el Segundo Imperio, la Tercera República francesa lo adoptó como lema oficial del país en 1880. El lema aparece en las constituciones francesas de 1946 y 1958 (en ambos casos, en el Título primero, De la soberanía, artículo 2). Durante la ocupación alemana de Francia durante la Segunda Guerra Mundial, el Gobierno de Vichy lo sustituyó por la frase Travail, famille, patrie (“Trabajo, familia, patria”), para ilustrar el nuevo rumbo del Gobierno. Por su parte “La Marsellesa” es el himno nacional de Francia, oficialmente desde el 14 de julio de1795. Fue escrito en 1792 por Rouget de Lisle. Fue prohibido durante el Imperio y la Restauración. Vuelve a ser el himno nacional desde la III República. Durante 1940-1945 fue nuevamente prohibido, y su canto era considerado como un elemento de resistencia a la ocupación alemana y al Gobierno colaboracionista de Vichy. Es tocada en parte de la obra Obertura 1812 de Piotr Ilich Chaikovski. El 20 de abril de 1792 se declaró en París la guerra a Austria. Cuando el alcalde de Estrasburgo supo la noticia, invitó a cenar a su casa a un grupo de oficiales, en la noche del 24 del mismo mes. En este grupo de oficiales se encontraba Claude-Joseph Rouget de Lisle, capitán de ingenieros de la guarnición de Estrasburgo. En esa reunión, el alcalde le pidió que creara un himno patriótico para el acontecimiento que celebraban. Rouget de Lisle compuso dicho himno y le dio el título de Chant de guerre pour l’armée du Rhin (“Canto de guerra para el ejército del Rin”) y se lo dedicó al mariscal Luckner. El 22 de junio, un futuro general del ejército de Egipto llamado François Mireur, recién titulado de la facultad de medicina de Montpellier, se encontraba en Marsella encargado de preparar la marcha de los voluntarios de Montpellier y de Marsella. Había oído el himno en Montpellier durante algunos funerales oficiales y lo presentó a su gente con el título de Chant de guerre aux armées des frontières (“Canto de guerra para los ejércitos de las fronteras”). La tropa de los obligados lo aprendió y lo usó como canción de marcha. Y así entraron en París el 30 de julio de 1792, entonando marcialmente el himno compuesto tres meses atrás por Rouget de Lisle. Los parisinos los acogieron con gran entusiasmo y bautizaron el cántico como “La Marsellesa”. Durante la Primera República, la Marsellesa fue un himno muy popular entre soldados y civiles, mientras que durante los dos Imperios, la Restauración y la Segunda República, fue ligeramente olvidado. En la Tercera República recuperó el protagonismo y fue interpretado por las bandas militares en todos los actos oficiales. En el siglo XX, el Gobierno de la Francia liberada le otorgó una especial importancia junto con el himno oficioso llamado Le Chant des Partisans (“El canto de los partisanos”). Finalmente, en la Constitución del 4 de octubre de 1958, la Marsellesa fue declarada himno nacional. “La Marsellesa” exaltaba desde sus comienzos el ánimo patriótico, hasta tal punto que Napoleón Bonaparte dijo en una ocasión: “Esta música nos ahorrará muchos cañones”. El 24 de enero de 2003, se aprobó la Ley de Programación para la Seguridad Interior (Lopsi), propuesta por Nicolas Sarkozy, que creaba el delito de ultraje a la bandera y al himno nacional franceses, sancionándolos con penas de hasta seis meses de prisión y 7 mil 500 euros de multa. Algunas asociaciones y ciudadanos protestaron, considerando esta ley un atentado a la libertad de expresión. El Consejo Constitucional de Francia limitó las posibilidades de aplicación de la ley, los actos dentro de un círculo privado, y los actos realizados en manifestaciones no organizadas por las autoridades públicas o no reglamentadas por ellas.

PREGUNTAS:

-¿Quién escribió “La Galatea”?

-¿Quiénes fueron los tres últimos emperadores Aztecas?

Respuestas del anterior:

R: Madagascar es la isla más importante de África.

R: Tomás Moro escribió la obra “Utopía”.

carlosdurongarcia@gmail.com

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