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Reducir privilegios de la clase política

  • Daniel Ávila Ruíz

  • Daniel Ávila Ruiz

La exigencia ciudadana de acabar con los privilegios de la clase política es cada vez más fuerte. Lo anterior se ha traducido en un fuerte descontento social expresado, sobre todo, en amplias manifestaciones y en notificaciones de redes sociales.

La ciudadanía demanda un mejor uso de los recursos públicos, más transparente y con resultados más tangibles. Ya no tolera más el dispendio desmedido del Estado mexicano, sobre todo en gastos electorales. Por esas y otras razones, esta semana me adherí a dos iniciativas que en el fondo persiguen el mismo objetivo: reducir los privilegios de la clase política.

La primera la presentó el senador Francisco Búrquez Valenzuela, integrante del Grupo Parlamentario del PAN, se trata de una iniciativa para reformar el artículo 41, fracción II, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Su objetivo es disminuir la carga económica de los recursos entregados a los partidos políticos.

Uno de los puntos relevantes de la iniciativa es que los partidos políticos busquen fuentes de financiamiento externo, todo ello debido al descredito y al uso excesivo e irregular que estas instituciones políticas han hecho de los recursos federales. También se pretende modificar el sistema de doble financiamiento federal y local de los partidos políticos nacionales.

La segunda iniciativa fue presentada por la senadora Angélica de la Peña, integrante del Grupo Parlamentario del PRD. Su iniciativa propone, en primer lugar, cambiar la geografía electoral a 125 Distritos Electorales para elegir diputados por el principio de “mayoría relativa”. Actualmente tenemos 300, si se aprueba esa medida, entonces tendríamos una reducción de 175 diputados.

La senadora Angélica de la Peña también propone disminuir a 125 la asignación de diputados electos según el principio de “representación proporcional”, mediante el Sistema de Listas Regionales, votadas en cinco circunscripciones plurinominales. Actualmente tenemos 200, si se aprueba esa medida, entonces tendríamos otra reducción de 75 diputados.

En total pasaríamos de 500 a 250 diputados. Pero también se pretende eliminar la figura de “representación de primera minoría” de senadores, sin afectar la representación proporcional, para no regresar a la época del llamado partido hegemónico. Con ello, tendríamos solo 96 senadores en lugar de los 128 que actualmente tenemos.

Ambas iniciativas son relevantes para atenuar un poco el descontento social, sobre todo porque señalan razones de orden económico que reflejan la importancia de los recursos que podrían ahorrarse.

Hay que recordar que tan solo para el año 2017, el presupuesto para los partidos políticos es de 4,059.2 millones de pesos, con lo cual financiarán sus actividades ordinarias y específicas, así como los gastos de campaña. Por otro lado, con la reducción de legisladores, disminuyen los costos de los órganos de representación: al ser 200 diputados y 32 senadores menos, los contribuyentes se ahorrarían sus sueldos, espacios de oficinas, viáticos, asesores, etcétera.

Hago votos para que en el Congreso de la Unión aprobemos ambas iniciativas.
*Senador por Yucatán. Presidente de la Comisión Bicameral del Canal del Congreso, secretario del Comité del Instituto “Belisario Domínguez” e integrante de las Comisiones de Relaciones Exteriores Asia-Pacífico, Juventud y Deporte, de Turismo, así

como de Reforma Agraria.