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Refinar la inteligencia y revisar la conducta | Numerados | Camilo Kawage Vera

  • Camilo Kawage

1.-Pocos alcanzan a responderse de qué tamaño fueron las prebendas y entregas de poder y de dinero que recibió la CNTE durante décadas, que a unos meses de que les fueron suspendidas de cuajo continúan echando mano de la provocación y el chantaje al Gobierno, que logra contra marea imponer la ley. Y estos quincalleros insisten en el robo, el secuestro y los daños, con el mismo cinismo que antes lanzaban piedras, extintores y ahora roban equipo y municiones de camiones de la Policía Federal; se les va en su canibalismo un muerto de entre los suyos y lo intentan vender como si fueran dólares. Ya su farsa llega al fin, y esos criminales también, pues no hay sociedad que aguante tanta cobardía a un solo tiempo.

2.- Y no podemos correr el peligro de habituarnos al crimen porque, contrario a personajes públicos que, acostumbrados ellos sí a la trampa y la marrullería, se dicen deshonrados en su fama porque un fiscal poco escrupuloso pide cárcel por fraude electoral, la mayoría tiene memoria, principios éticos y apego a la ley. El bochornoso caso Escobar-Nieto deja muy pocas novelas ejemplares que anotar; de las tarjetas y boletos del cine que repartió el partido verde hay constancia tangible –llegaron entre otras muchas a casa del acontista-, y de la omisión que cobra la hoguera del fiscal Nieto, están ahí los testimonios. Pura basura.

3.- Esos escándalos opacaron –como suele suceder- noticias buenas de Pemex en medio de la debacle de los precios, el azote a la moneda y la incertidumbre hacia el futuro inmediato. La petrolera anunció en la semana la reconfiguración de las seis refinerías con que cuenta el país, y ése es un paso de enorme importancia al mediano plazo, como lo había expresado hace muchos años un experto en la materia, de esos que antes había pocos y ahora hay menos, Leonel Garza. Las magnas obras en Cadereyta, Madero, Minatitlán, Salamanca, Salina Cruz y Tula le darán la razón.

4.- Porque llevados en la vorágine del morbo con frecuencia pasamos por alto una reflexión. Hace 50 años, México exportaba crudo pero también diésel, turbosina y combustóleo, con el rédito del valor agregado que dan los productos procesados, que han dado a Pemex y a México sus mejores días en la industria. Hoy los talleres están parados; fabricantes de plataformas marinas han cerrado, con la consecuente pérdida de empleos y fuentes de riqueza pero, sobre todo, la fuga de talentos mexicanos expertos en la industria, que se han ido a Houston, a Kuwait o a Alaska. Son lujos que no nos podemos dar con miras al futuro, porque el precio no se quedará en 28 dólares.

5.- De igual forma, descarriados en lo que vaya a opinar el caudillo, olvidamos que las refinerías no son un negocio por sí solas: son la herramienta que genera empleo, el vehículo del valor agregado que crea riqueza y que, oportunamente, su reconversión se dará en tiempos de vacas flacas, pero de apertura a la inversión privada en la industria, y con una visión a 50 años. Porque 32 mil millones de dólares que costará el proyecto para las seis plantas ni se dice fácil ni se junta en un parpadeo. Y ni Pemex ni el Gobierno pueden solos: he ahí el potencial enorme de esa reforma que se debe aprovechar.

6.- En todos esos avatares se atravesó la fecha Guadalupana; con ella el cálculo de siete millones de peregrinos a su Basílica, en una fiesta que es tal vez el mayor símbolo de unidad de los mexicanos y un orgullo para todo el que se asome a la expresión más sincera de identidad y de fe.

camilo@kawage.com

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