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Reflexiones navideñas

  • Gabriela Mora

Una vez más, Tultepec: terribles noticias en esta época decembrina, por más que una y otra vez cuando sucede nos dicen que no volverá a ocurrir, los accidentes se vuelven a dar en el mercado tradicional, el más grande en materia de pirotecnia.

El pasado mes de agosto, el director del Instituto Mexiquense de la Pirotecnia, Juan Ignacio Rodarte, aseguró que el del San Pablito era el tianguis más seguro, y hace unos días reiteró su declaración mediante un comunicado en el que anunciaba las expectativas de venta para esta temporada decembrina… El saldo es de más de 30 víctimas, además de criaturas indefensas y varias personas más con quemaduras graves.

Ante los hechos recurrentes, no podemos menos que afirmar que evidentemente “el tianguis de cohetes más seguro de Latinoamérica” no ha contado con las medidas de seguridad en materia de protección civil ni con recursos adecuados para evitar la tragedia, ¿qué hacer pues?

Para empezar, es necesario investigar y realizar los peritajes que lleven a deslindar responsables, remover y castigar a quien sea necesario, dado que no es cierto que, como lo afirmara el Director del Instituto Mexicano de Pirotecnia, San Pablito contara con la seguridad requerida para sus actividades, urge regular cabalmente la fabricación y comercialización de la pirotecnia.

Por otra parte, y ante la prioridad para atender a los heridos y salvar las vidas en riesgo, como lo dijo el Secretario de Gobierno mexiquense, José Manzur, es menester igualmente realizar las acciones necesarias para brindar a los pobladores de Tultepec toda la seguridad necesaria para continuar con su modus vivendi: tradicionalmente los lugareños se han dedicado a la pirotecnia y pese a los accidentes ahí acaecidos continuarán con su actividad.

No obstante, en medio de las desafortunadas noticias de las que nos enteramos cotidianamente y que hoy nublan los festejos navideños, la fecha no puede pasar desapercibida: ¡¡¡Hoy es Navidad!!!

Estoy consciente de que la mayoría de los mexicanos estarán descansando después de los festejos familiares que la fecha obliga, motivo por el cual muy pocos me favorecerán con su lectura este día; sin embargo, en esta época de reflexión y resurgimiento de emociones, démonos tiempo para reflexionar en torno a nuestra actitud personal… En esta última semana del año 2016 que tantas sorpresas ha acarreado, motivemos un verdadero cambio interior: se trata de recapacitar sobre las oportunidades que la vida nos regala, provocar un verdadero movimiento interior y hacer conciencia de que los únicos que podemos hacer una revolución en nuestro ser, somos nosotros mismos, solo cada uno de nosotros puede motivarse, ayudarse o perjudicarse a sí mismo, reconozcamos que -ya mayores de edad conscientes y con la madurez que los años han aportado- no son nuestros padres, ningún familiar, los amigos o el jefe quienes pueden brindarnos mayor ayuda que la que cada quien pueda hallar en él…

Tiempo de armonía y reflexión, una nueva oportunidad para revalorarnos y encontrar nuestras virtudes, los sentimientos reprimidos, la alegría de vivir, los motivos por los que permitimos amargura y desdicha en nuestro corazón: todos somos buenos, se trata de reencontrarnos y permitirnos sacar a ese niño que nos permitía reír, disfrutar, llorar y amar sin pena ni ataduras, provoquemos en nosotros mismos la oportunidad de vivir plenamente y así motivaremos a quienes nos rodean a intentarlo… Hagamos el cambio.

¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!
gamogui@hotmail.com