imagotipo

Reforma / Pablo Marentes

  • Pablo Marentes

Las fases de la Reforma Educativa 1970-76, las áreas de conocimiento que comprendían la enseñanzas primaria y media básica -español, ciencias naturales, ciencias sociales, matemáticas y Área Quinta: arte- y su secuela de implantación están descritas en cuatro tomos: “los cuatro kilos de reformas”, como los motejó entonces el perspicaz e inteligente reportero de Excélsior Antonio Ortega. Cien colecciones fueron distribuidas en el auditorio del Museo Nacional de Antropología entre rectores de universidades públicas y privadas, directores de institutos tecnológicos, el rector de la UNAM, el director del IPN y los directores de las escuelas Normal de Maestros y Normal Superior.

En el diseño de la reforma participaron los institutos de investigación de universidades autónomas nacional y estatales, del Instituto Politécnico Nacional, los tecnológicos regionales, los de investigación pura y aplicada de universidades públicas y privadas y las escuelas Normal de Maestros y la Superior.

La secuela de las etapas que habría de comprender la reforma, el cambio de planes y programas de estudio y de la pedagogía fueron expuestos y analizados en asambleas magisteriales en cada uno de los Estados de la República a las que asistían el secretario Bravo Ahuja, Roger Díaz de Cosío, Ramón Bonfil, José Antonio Carranza y los coordinadores de los nuevos contenidos por áreas de los libros de texto gratuitos: Juan Manuel Gutiérrez Vázquez, ciencias naturales; Josefina Zoraida Vázquez, ciencias sociales; Carlos Imaz, matemáticas, y Gloria Ruiz, español. Y el grupo de artistas encargados del Área Quinta.

Se realizaron foros de crítica en cada Estado de la República y en los dos territorios que aún existían: Quintana Roo y Baja California Sur. Participaron maestros de preescolar, primaria, secundaria y enseñanza normal.

Los cambios en la organización laboral y los consiguientes incrementos de salarios se efectuaron conforme se implantaba la reforma.

Las reuniones cotidianas de Bravo Ahuja con los directivos del SNTE en cada Estado de la República, con los jefes de las diversas secciones y los maestros, están reseñadas en la Revista SEP. También en los seis tomos de Diario de una Gestión, el registro de actividades cotidianas del secretario de Educación. Antes que comenzara el vasto y complejo proceso de reforma, se pusieron en práctica decisiones complejas y difíciles, como la fundación de la Universidad Autónoma Metropolitana, la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería, Ciencias Sociales y Administración (UPIICSA) y la nueva Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura del IPN, el fortalecimiento del Centro de Investigación y Estudios Avanzados, la construcción de escuelas técnicas e institutos tecnológicos regionales en las tres especialidades de educación tecnológica agropecuaria, tecnológica pesquera y tecnológica de administración y servicios. Se rompieron también los monopolios de la edición de libros de texto de primaria y secundaria, que durante largo tiempo hostilizaron las ediciones de los libros de texto gratuito y su distribución.

La reseña del proceso de la Reforma Educativa, puesta en marcha en 1970 por Víctor Bravo Ahuja, parecía obligatoria.

El actual proceso lo inició el secretario Chuayffet al revés. Quiso modificar primero los salarios y los nombramientos. Dejó para después los nuevos planes y programas de estudio y la reparación de las modestísimas y derruidas aulas. Los maestros de primaria y secundaria son mujeres y hombres de acendrada vocación. Su prioridad vital es estar dedicados a la enseñanza de los niños mexicanos. No solo los de las grandes y poderosas capitales de los Estados. También, y especialmente, a la educación de los niños que habitan en las regiones más inhóspitas de México.