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Reforma Política del DF y educación | María de Lourdes Domínguez Díaz

  • María de Lourdes Domínguez

Con bombo y platillos se anunció que ya fue aprobada la Reforma Política del DF por la Cámara de Diputados; parece que la deuda política que quedaba desde el Pacto por México va a ser saldada.

La reforma tiene que regresar al Senado y ser aprobada por la mayoría de los Estados, ahí es donde veremos si efectivamente se logrará tal ley o quedará en suspenso para otros momentos.

¿En qué consiste? ¿En qué beneficia o perjudica la ley del cambio político en el DF?, son puntos que debe conocer a fondo la ciudadanía, pues no puede ser que la capital se convierta en botín político y quede presa de acuerdos de la misma índole que beneficien a unos cuantos.

El primer punto que tendría como efecto la Reforma Política es que el nombre oficial ya no sería Distrito Federal, sino Ciudad de México; las delegaciones políticas se convertirían en alcaldías y contaría el Estado 32 con su propia Constitución. Actualmente, la Asamblea Legislativa no cuenta con facultades para elaborar un documento de tal magnitud, por lo que, en caso de aprobarse tal reforma, se convocaría para integrar una Asamblea Constituyente a 100 diputados, quienes elaborarán la Constitución de este nuevo Estado.

La Ciudad de México contará con un Congreso local, desapareciendo la Asamblea Legislativa, adquiriendo la posibilidad de hacer reformas a la Constitución local como sucede en el resto de la República.

Otros cambios a mencionar son que el procurador de Justicia y el jefe de Policía se nombrarán por quien gobierne la Ciudad de México, ya no por el Gobierno federal; además se afirma que el nuevo Estado tendría mayor autonomía y se creará un Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica.

Pero en materia educativa, ¿cuáles serán los efectos? Este es un punto importante, puesto que en la Ley General de Educación, en el quinto transitorio, señala que para el caso del DF y en tanto no se lleve a cabo la descentralización en esta entidad, las atribuciones en materia educativa, referentes a educación inicial, básica y especial, estarán bajo la disposición directa de la SEP, a través de la Administración Federal de Servicios Educativos en el DF. Lo anterior pone de manifiesto que en algún punto sí se ha considerado la transferencia de los servicios educativos, sin embargo, el gasto que representan los servicios educación en esta entidad, en la que se concentra el mayor número de escuelas y por ende, el mayor número de empleados en este ámbito, requiere de gran presupuesto.

La reforma apunta que a diferencia de los demás Estados, el Gobierno federal, tanto para las materias de salud como para la educación, mantendrá el financiamiento.

Es curioso observar a una Secretaría de Educación en el DF que no atiende lo esencial de su materia y a una Administración de Servicios Educativos sin un trabajo conjunto por una educación de calidad.

Aún no se ha clarificado si el financiamiento quedará solo como responsabilidad para el ámbito federal o se transfiere a la Secretaría de Educación del DF la administración de los servicios; lo cierto es que en DF es en donde se ha operado la Reforma Educativa con menos resistencias, y puede ponerse en peligro esta estabilidad en un cambio en que las fuerzas políticas buscarían posicionarse.

Aún queda por verse si se concreta la llamada Reforma Política del DF, pero sin duda, si esto pasa, se agitarán muchas aguas que de fondo poco beneficiarán a los habitantes de la capital.

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