imagotipo

Reformas

  • Pablo Marentes

Pablo Marentes

Treinta y seis millones de adolescentes y jóvenes adultos asisten a planteles de educación preescolar, primaria, secundaria y media superior; facultades y escuelas de universidades o escuelas superiores del vasto sistema mexicano de instituciones de enseñanzas superiores, técnicas y tecnológicas. La población de la República ya rebasa 120 millones. El 90 por ciento de instituciones educativas son de sostenimiento público. El resto son escuelas privadas. El 30 por ciento de la población de la República asiste a escuelas de los diversos sistemas escolarizados y extraescolares.

Justo Sierra define a la Real y Pontificia Universidad como el pasado, no el antepasado de la nueva universidad mexicana que él funda en 1910.

Las grandes reformas de la educación las inicia José Vasconcelos en 1920. Álvaro Obregón envía a los maestros al campo para que enseñen a leer y a escribir a quienes sobreviven sin oportunidades vitales. El gran promotor y reformador de la educación primaria y media básica, fue Jaime Torres Bodet, quien fuera secretario particular del rector, José Vasconcelos. A la Secretaría de Educación ingresó en 1922 como jefe del Departamento de Bibliotecas. 21 años después fue nombrado secretario de Educación Pública, cargo que desempeñó de 1943 a 1946. Es director general de la UNESCO de 1948 a 1952 y otra vez, secretario de Educación Pública de 1958 a 1964. Entre 1944 y 1946 promueve la primera gran campaña nacional contra el analfabetismo; establece el Comité Federal del Programa de Construcción de Escuela; funda el Instituto Nacional de Capacitación del Magisterio y diseña y pone en marcha el Plan de 11 Años para la Extensión y el Mejoramiento de la enseñanza primaria. De 1959 a 1964 edita los libros de texto gratuitos para la enseñanza primaria; establece los primeros 30 centros de capacitación para el trabajo industrial y construye los museos de La Lucha del Pueblo Mexicano por su Libertad, el Nacional de Antropología y el de Arte Moderno. El gran programa editorial lo atacan grupos ultra conservadores. Es cuando el “mundo libre” hostiga al presidente, López Mateos, por aceptar que México forme parte del Tercer Mundo.

Y comienza a gestarse la gran reforma educativa mexicana 1971-1976, a la cual convoca la Secretaría de Educación, la secretaría más compleja del Estado mexicano contemporáneo. Para ser un eficaz Secretario de Educación se necesita un poco de gracia, y otra cosita: inteligencia formada con disciplina intelectual, no por insuflamiento divino. Ser Secretario de Educación supone una acendrada formación política e intelectual, lejos de ambiciones mesiánicas sexenales. La última gran reforma de la educación media superior y superior es la de Fernando Solana, secretario general de la UNAM durante el rectorado de Javier Barros Sierra. Ninguno de esos grandes reformadores educativos fue un improvisado de último minuto. La Reforma de 71-76 produjo entre otros aciertos, la Universidad Autónoma Metropolitana, el Colegio de Bachilleres, la UPIICSA y se implantaron los sistemas de educación tecnológica agropecuaria, pesquera y tecnológica industrial: las enseñanzas indispensables para un país como México en plena movilización social. Y se fundaron más de 15 Institutos Tecnológicos Regionales de enseñanza superior. Era inaplazable una renovación integral de la educación media básica y media superior en México al inicio del actual sexenio, la cual exigía un conocimiento integral de la muy compleja Secretaría de Educación Pública, acervo siempre en renovación de experiencia administrativa y docente.