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Reformas estructurales, ¿hacia dónde? / Horizonte Económico / Carlos Loeza Manzanero

  • Carlos Loeza Manzanero

Al comenzar la presente administración un elemento que  creo expectativas de que podría venir un impulso económico relevante fue el anuncio de las denominadas reformas estructurales, que venía acompañado de un esquema que anunciaba un  crecimiento económico del orden del 5 por ciento, que incluso podría mejorar y ello abatiría el enorme desempleo.

Dentro de esas reformas estructurales se identificaron las siguientes como las estratégicas en materia económica, sin demerito de las otras Reformas, pero se reitera las que encabezaron el núcleo encaminado a estimular crecimiento y empleo fueron las siguientes: Reforma Hacendaria, Reforma Financiera, Reforma energética, reforma de telecomunicaciones y Reforma del Campo.

En materia Hacendaria se registraron ciertos avances en términos principalmente del combate a la evasión y la elusión fiscales, pero se acompañó de medidas que no fueron del todo congruentes con el esquema de una Reforma Hacendaria, se incrementaron tasas para el ISR cuando el camino tenía que ser aumentar el número de contribuyentes que pagaran sus contribuciones fiscales.

Incluso se tuvo que dar marcha atrás en cuanto al incremento de tasas impositivas y si bien se han registrado avances en la captación tributaria, cifras muy lejanas de lo que podría significar efectivamente una reforma en la materia.

En materia de gasto, por ejemplo, el gran avance fue el anuncio de la instrumentación del Presupuesto Base Cero que propiamente entro en vigencia en este año, cuando a la administración le queda ya poco tiempo pero esa técnica que finalmente es de gran utilidad para identificar las principales prioridades y dejar a un lado actividades no sustantivas en la estrategia económica, no han significado mejoras presupuestales, ni de requerimientos de financiamiento.

El presupuesto se ha reducido, la disminución del personal ocupado en la administración pública también ha bajado de manera sensible, pero no se ubica todavía la contra parte, el crecimiento económico ha sido bajo, la recuperación de empleo propiamente ínfimo y el endeudamiento público no ha cesado.

¿Cuáles son entonces las ventajas de haberse aprobado e instrumentado acciones encaminadas a una Reforma Hacendaria? No se alcanza a apreciar todavía los efectos pero además se tienen una serie de condiciones adversas en los diferentes aspectos económicos y sociales.

El crecimiento económico ha sido sensiblemente más bajo de lo previsto, los efectos en empleo distan de las pretensiones que se tenían, además de que la deuda ha crecido de manera relevante, sin que ello corresponda a la tasa de crecimiento económico, de empleo, de combate a la pobreza y de superar el desastre que en materia de seguridad pública se ha venido registrando.

La interrogante para muchos analistas es si se ha conseguido algo de lo que se tenía previsto y la realidad demuestra con evidencias que la respuesta es negativa y que se tiene que tender a una revisión de lo que no se cumplió, más allá de intentar rescatar políticamente lo que en términos oficiales se identifican como avances.

La realidad es clara en cuanto a que no se consiguieron avances que tendrían que ser efecto de una real reforma hacendaria, la carga fiscal sigue estacionada en el orden del 11 por ciento, los gastos fiscales continúan siendo un acertijo y la deuda pública sigue creciendo. En suma una vez más quedamos lejos de una Reforma Hacendaria.

*estudioshacendarios.clm@hotmail.com